La sudafricana Charlene Wittstock se convirtió en la nueva Alteza Serenenísima, que así es como habrá que referirse a ella de manera oficial, aunque su título será el de Princesa de Mónaco, luego de contraer matrimonio con Alberto II.
Ella nació en Bulawayo, también llamada la Ciudad de los Reyes, la segunda urbe más importante de Zimbabwe, hace 33 años, hija de un ejecutivo de cuentas y una monitora de natación retirada.
Protestante reconvertida al catolicismo, tímida y de carácter muy sosegado, dicen los que la conocen que puede ser la princesa perfecta, más que nada por su experiencia en el deporte. Cuando tenía 12 años sus padres decidieron trasladarse a Sudáfrica.
Años más tarde, en el Encuentro Internacional de Nadadores, celebrado en Mónaco, Charlene se alzó con el oro y es allí donde conoció a Alberto II, uno de los solteros de oro de las monarquías europeas.
(LaRepública.pe)
