En investigación. Denuncias vinculan a un alcalde de la región con estas extrañas muertes. Acusan al alcalde de Balsa Puerto, Alfredo Torres, y a su hermano de estar detrás de las muertes. Aún se indaga este caso.
Paco de Campos. EFE.
Los asesinatos de más de una docena de curanderos en la selva peruana a manos de un “cazabrujos” parecen gozar de impunidad.
Según fuentes policiales, judiciales y locales, esta impunidad parece deberse tanto a la dificultad del Estado peruano por alcanzar las zonas más alejadas del país, como a la indiferencia por los sucesos en la selva sin trascendencia política en Lima. Las denuncias relacionan las muertes con un religioso alcalde de la región.
¿Por ser brujos?
Las primeras denuncias provienen de febrero de este año, cuando los familiares de Marcelino Pizango y Mariano Apuela, curanderos de comunidades alejadas en la gran región selvática de Loreto –donde no hay médicos–, aseguraron que éstos habían sido asesinados por ejercer la brujería.
Los medios de comunicación locales reunieron más casos similares y en la zona pronto se habló de trece personas asesinadas a machetazos, crímenes amparados en las creencias locales y los miedos de parte de la población hacia esos brujos que tienen la capacidad de curar, pero también de matar, con sus artes y sus hierbas.
“El alcalde de Balsa Puerto y su hermano matan a la gente. Ya van trece personas, conmigo eran catorce pero me escapé”, afirmó Bautista Inuma en entrevista a una televisora nacional mientras mostraba las graves heridas que recibió de los cuatro individuos que trataron de asesinarlo.
Inuma no es el único que acusa a Alfredo Torres, alcalde de Balsa Puerto, como el autor intelectual de los asesinatos: Salomón Napo también lo denunció en la comisaría asegurando que Torres le ofreció 5.000 soles por asesinar a un supuesto brujo.
¿Y los cuerpos?
En total fueron cinco las denuncias que recibió la fiscalía; sin embargo, tres fueron archivadas por falta de pruebas y las otras dos continúan abiertas. “Los familiares hablan de homicidio, pero la Marina ha buscado los cadáveres con resultados negativos. Yo no puedo hablar de homicidio sin cuerpo, ¿qué ocurre si se han escondido?”, afirmó la fiscal adjunta Llesenia del Mar, a cargo de la investigación de una de las denuncias.
Hay diferencia cultural
Según la fiscal Llesenia Del Mar, un impedimento para seguir la investigación proviene de las diferencias culturales y la poca confianza que las poblaciones alejadas tienen en la policía y los jueces del Estado peruano.
“Los nativos están renuentes a colaborar. Tienen una concepción diferente de nosotros que vivimos en civilización”, dijo el fiscal penal de la provincia de Alto Amazonas, Jorge Guzmán.
El periodo de investigación del caso que lleva la fiscal adjunta ha sido ampliado por 120 días con la esperanza de que la selva y sus ríos decidan desvelar el misterio del asesino de los brujos.