El ministro de Energía y Minas, Jorge Merino Tafur, anunció que la empresa Doe Run presentó nuevas condiciones al Estado para volver a operar el Complejo Metalúrgico de La Oroya, establecidas en una segunda versión del plan de reestructuración presentada por dicha empresa el pasado 29 de marzo.
Desde el punto de vista de Merino Tafur, “ya no es Doe Run Perú la que está manejando los planteamientos, sino que estas pasaron a ser dirigidas por su matriz Renco de Estados Unidos”.
Sobre el mismo tema, la autoridad señaló que dicha matriz ha endurecido las condiciones y propone que el Gobierno peruano asuma la responsabilidad y los reclamos de terceros y el costo sin ninguna limitación de las demandas interpuestas contra Renco ante la Corte de Missouri (EE.UU.) por los afectados de la contaminación en La Oroya.
“Renco como propietaria de Doe Run tiene que definir qué es lo que va hacer y si quiere de verdad operar el complejo metalúrgico debe expresar claramente esa voluntad y no poner condiciones que hacen inviable el plan de reestructuración y el consecuente reinicio de las operaciones del complejo metalúrgico”, indicó Merino.
CAMBIO DE FECHA
Merino Tafur manifestó que en el documento remitido a Indecopi y a los miembros de la Junta de Acreedores, Doe Run ha variado la fecha del reinicio de las operaciones para fines de junio, luego de haber publicitado como plazo el 1 de mayo de este año.
Por su parte, los dirigentes sindicales, encabezados por Luis Castillo, secretario general de la Federación de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú, señalaron que existe una gran incertidumbre y temor por la posibilidad que se pueda perder los puestos de trabajo e instó al gobierno a buscar una solución lo más pronto posible.
El ministro señaló que espera que el accionista de Renco rectifique su posición y “en esa medida vamos a seguir trabajando, conversando con Doe Run para que defina cuál es su posición final porque hasta ahora nos ha hecho llegar ya dos versiones de su plan de reestructuración”. Añadió que se hacen los esfuerzos necesarios para lograr entendimientos con los acreedores.
