Incertidumbre. En una ciudad donde hay un solo militante conocido de Gana Perú, el enviado de la PCM pasó dos días sin lograr que se estableciera una mesa de diálogo. Ambas partes se aprestan a una guerra de resistencia.
Ricardo Uceda.
Enviado por el gobierno, el responsable de Conflictos Sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros, Víctor Caballero (llamado “Caballero nomás” por un columnista de izquierda radical), había llegado a Cajamarca la tarde del domingo, y por la noche se reunió con el presidente regional. Santos no había querido hablar con él. Creía que el visitante había maquinado a sus espaldas la deslucida visita de tres ministros a las lagunas del proyecto Conga, el 2 de noviembre. En la reunión Caballero le explicó que no era cierto, y que quería tender puentes.
—Ustedes necesitan una salida —le dijo.
Santos respondió que era demasiado tarde. La gente estaba demasiado en contra de la minera y la única solución era que se fuera. Sin embargo, ofreció convocar a los alcaldes a la mañana siguiente. Lo invitó a que regresara. El lunes, cuando Caballero lo hizo, no había reunión ni alcaldes. Santos le explicó que los alcaldes solo esperaban que el gobierno actuara cancelando Conga. La situación cambió desde la noche del martes, cuando Minera Yanacocha anunció que suspendía el proyecto.
El anuncio no cayó bien entre los organizadores del paro indefinido. Por una parte, desean la anulación del proyecto mediante resolución gubernamental. Por otra, toman el anuncio como una maniobra: un gesto de "flexibilidad" ante la opinión pública, para que después los dirigentes de la protesta social parecieran intransigentes y fueran vencidos por desgaste. Por eso decidieron continuar el paro, pero hacerlo menos asfixiante.
De esto se discutía la noche del 30, en una asamblea presidida por el presidente regional. Gregorio Santos había convocado a alcaldes y delegados, que acordaron proseguir con el paro hasta que la victoria fuera total. No todos están de acuerdo. El alcalde provincial, Ramiro Bardales, y la mayoría de regidores quieren buscar una salida, pero no encuentran apoyo suficiente. Los más radicales saben que comienza una guerra de resistencia. Lo entendió también el gobierno: Ollanta Humala viaja varios días a Venezuela y México.
Pelear con Yanacocha
Al igual que varios de los huelguistas, Yanacocha tiene experiencia en enfrentamientos. En 1993 enfrentó demandas de los campesinos a quienes compraba tierras a precio vil, y luego denuncias por la contaminación del agua de la ciudad, y después un juicio por un derrame de 150 litros de mercurio que contaminaron a muchos pobladores de Choropampa. Este último episodio, en el 2000, convocó una gran movilización de protesta pero la mayor ocurrió en 2004, cuando el inicio de actividades exploratorias en el cerro Quillish puso en contra a casi todo el departamento.
Quemando etapas,Yanacocha quiso confirmar reservas probadas de oro para valorizarse más en la bolsa. Se supone, aunque no está demostrado, que este cerro, “el último manantial de vida en Cajamarca”, es una esponja con agua, pero ya entonces, como ahora, los abusos de Yanacocha, más la indignación de los campesinos afectados, más la intervención de ecólogos demagogos en mayor medida que los serios, más la actuación de una izquierda radical, más la recurrente conducta empresarial de reducir el problema a un comportamiento de extremistas, hicieron imposible cualquier intento de discutir con evidencias técnicas.
El descrédito creció cuando la propia empresa descubrió que su comportamiento con las comunidades era repudiable. En 2001, Larry Kurlander, ex pez gordo de Newmont —en 1998 trató con Vladimiro Montesinos un favorecimiento para ella en un juicio con la francesa BRGM—, suscribió un informe interno confirmatorio de malas prácticas dañinas para el medio ambiente, por las cuales “los ejecutivos podían ser objeto de involucramiento judicial y ser encarcelados”. Sin ir más lejos, cuando Felipe Ramírez Delpino fue nombrado en 2005 gerente de Relaciones Institucionales de Yanacocha, se preguntó a sí mismo por qué la empresa era tan detestada en Cajamarca. Analizó todos sus convenios suscritos con las comunidades de su entorno. Resultó que había incumplido 250, por un monto de 75 millones de dólares.
¿Cómo quieren que los quieran? —les preguntó a los mandamases. Ramírez Delpino sería después director de Asuntos Ambientales del MINEM, y desde su ingreso en 2008 estuvo apartado a su solicitud de todas las gestiones de Yanacocha y sus socias. Los vio Clara García, asesora de los dos últimos ministros.
Después de tantos problemas la empresa cambió, pero en el futuro cada problema menor habría de costarle enormes complicaciones. En 2006, un grupo de Combayo al que no había dado empleo organizó una protesta de alcance departamental que terminó siendo una lucha por el agua. Llegó un momento en que lo más importante era pelear contra Yanacocha. Es obvio que hoy, cinco años después, el programa máximo es impedir nuevos proyectos mineros en la región, para lo que ya no basta el odio hacia la empresa. En este plano juega un papel determinante cómo se definirá el ordenamiento territorial de Cajamarca, un largo proceso que establece cuáles son espacios de explotación minera y cuáles deben tener otros usos. Comienza con una Zonificación Ecológica Económica (ZEE) que debe ser aprobada por el Ministerio del Ambiente. La ZEE no define el uso de los territorios sino que establece potencialidades que orientarán tal definición. El expediente de Cajamarca tuvo un recorrido de lo más interesante.
Lío de competencias
El 8 de julio pasado, el gobierno regional de Cajamarca objetó una propuesta del MINAM —aún no aprobada— que reservaba para el gobierno central la autorización del ordenamiento territorial de las regiones. Denunció, además, que el MINAM buscaba evitar que la ZEE se realizara donde ya existían concesiones mineras. El incidente dejó en claro que la administración de Gregorio Santos desea facultades para decidir por sí misma su ordenamiento territorial. Actualmente no tiene prerrogativas para impedir la minería en las cabeceras de cuenca ni para cambiar leyes con el propósito de retirar concesiones contradictorias con un ordenamiento territorial establecido. Cajamarca también rechazó que el gobierno central dirigiera y aprobara los procesos de ZEE. En ese momento, el MINAM había hecho rotundas observaciones al proyecto de ZEE de Cajamarca. Por otra parte, las compañías mineras más importantes de la región habían denunciado que las asambleas donde se decidía la zonificación eran reuniones políticas en las que les impedían hablar. Las potencialidades del territorio, arguyeron, se decidían a mano alzada, sin sustento técnico. Desde finales del 2010, las mineras han suspendido su participación en el proceso de ZEE de la región.
La situación cambió con el nuevo gobierno. El 30 de septiembre, el viceministro Hugo Cabieses comunicó al Gobierno Regional de Cajamarca que las observaciones del MINAM habían sido levantadas. Un mapa metal energético que no había podido presentarse a la escala exigida fue declarado procedente. Un mapa climático inconcluso dejó de ser objetado. Tres exigencias más no cumplidas fueron consideradas subsanables. Aunque, en una extensa entrevista para esta nota en Cajamarca, Alicia Quispe, responsable del expediente por el Gobierno Regional, explicó que todas las tareas exigidas habían sido adecuadamente cumplidas, la lectura misma de la matriz de observaciones levantadas por el MINAM es contradictoria y se presta a discusión.
Esto indica, en todo caso, que la zonificación y las competencias regionales serán un punto grueso de la negociación futura, cuando se establezca. El tema no se ha discutido aún en el gobierno ni ha formado parte de los reclamos de última hora del gobierno regional.
El regreso
Cerradas sus posibilidades de diálogo con el gobierno regional, Víctor Caballero inició un peregrinaje por distintas instituciones cajamarquinas: la alcaldía, el arzobispado, la cámara de comercio, organizaciones gremiales. Era claramente perceptible el rechazo a Yanacocha, y distintas actitudes sobre la resolución del conflicto. En la plaza de armas, en la sede de la gobernación, se entrevistó con el único militante conocido de Gana Perú: el gobernador, el joven abogado Ever Hernández. Es un conocido activista contra Yanacocha, y en su nueva posición está continuamente asediado por ciudadanos que solicitan garantías.
Aunque el levantamiento del bloqueo de carreteras puede ser visto como una actitud positiva, también permite reponer energías a una larga lucha. Por otra parte, en Cajamarca la prolongación de un conflicto contra Yanacocha no necesariamente indica que se fortalecerá. El sesenta por ciento del comercio de la ciudad depende de la empresa. Caballero fue a buscar a César Aliaga, el vicepresidente regional. El enviado de la PCM sabía que la cúpula del gobierno de Cajamarca inicialmente había sido renuente a ir a un paro indefinido, y que una confrontación larga no solamente era riesgosa para el gobierno: también para Patria Roja, donde milita Aliaga. Pero el visitado no mostró fisuras. Más bien quiso saber si había alguna probabilidad de que el gobierno consagrara el retiro de Conga con una resolución.
—Decir imposible es poco—dijo Caballero.
Claves
1993. Campesinos enjuician a la empresa por haberles comprado tierras a precio vil.
1998. Representante trata con Vladimiro Montesinos un favorecimiento judicial en diferendo con la minera francesa BRGM.
2000. Derrame de mercurio origina contaminación de muchos habitantes de Choropampa. El episodio llevó a un juicio a indemnización en tribunales norteamericanos.
2004. Exploración de cerro Quilish provoca una enorme ola de protesta que termina en la suspensión indefinida del proyecto.
