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¿Cuál es tu fantasía sexual?

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Son afrodisíacos mentales que disparan la excitación. Mientras hace el amor, cada persona fantasea de manera diferente, pero una estudiosa ha logrado agrupar las más recurrentes y, nos guste o no, resulta que todos fantaseamos con cosas parecidas.

Lo acepte o no ante su pareja, usted tiene fantasías mientras hace el amor. Pero no se sienta culpable: el afortunado o afortunada que comparte su cama también fantasea... y no necesariamente con usted.

Por eso, las fantasías sexuales raramente se comparten. Ellas rompen, a menudo, las reglas de género y los tabúes sociales. Para ser eficaces, es decir, provocar la mayor excitación posible, requieren de una gran dosis de libertad que puede colisionar con la posesividad del otro miembro de la pareja.

¿Acaso le gustaría a usted que su mujer le dijera que, mientras se amaban, ella pensaba que un grupete de fornidos muchachones la violaba? ¿Y ella tomaría muy tranquila si le dice que, en pleno acto sexual, usted, en su mente era seducido por su linda vecina de gran pechonalidad?

Las fantasías no sólo son inevitables, sino deseables, porque funcionan como un afrodisíaco, una fuente de excitación que ayuda a que cada miembro de la pareja llegue al clímax.

Lo curioso es que, aunque muy variadas, no son infinitas y, la práctica, casi todos fantaseamos con lo mismo. Según www.sexualidadonline.com, las fantasías sexuales pueden dividirse en:

1. Experimentación

Visualizar situaciones insólitas que nunca han sido probadas en la vida real: homosexualismo, zoofilia, necrofilia, incesto, en fin.

2. Dominio

Mantener bajo control a la pareja sexual, ya sea a través de la coerción o por el influjo de las cualidades. Algunas variantes de esta modalidad son el sadismo y el masoquismo.

3. Cambio de pareja

Es una de las fantasías más corrientes, pero también la que más sentimientos de culpa provoca.

4. Sexualidad en grupo

La visualización de orgías con participación hetero y bisexual. Un dato curioso es que muchos de los asiduos a esta evocación están dispuestos a llevarlas a la práctica.

5. Sexo a primera vista.

Tiene mucho que ver con el ideal de la pareja perfecta que imponen los medios masivos y que rara vez recaen en un ser de carne y hueso. Es mucho más sencillo construir un ideal, aunque sea imaginario.

6. Escoptofilia.

Los mirones no están descartados en las fantasías sexuales más recurrentes. Casados, descasados, viudos, dejados, chicos y grandes la asumen como su preferida.

7. Violación.

Sin duda una de las más polémicas porque muchos piensan que si se evoca es que se desea. Pero no es así. De alguna manera esta fantasía confirma a la mujer su papel pasivo en la relación sexual.

Como es obvio, el hecho de que una persona emplee una fantasía sexual no presume necesariamente que desee llevarla a la práctica, especialmente porque, muchas veces, se oponen a las creencias y escala de valores de quien las evoca.

Es más, en los casos de personas que las han llevado a la práctica, ya en terrenos reales tales acciones han perdido mucho de la magia que tenían en la mente.

Por eso, si en alguna ocasión su pareja se anima a compartir una fantasía con usted, no se asuste: sea lo que sea, es algo que ocurre en la imaginación de él o ella.

Las fantasías más recurrentes

En ellos

1. Sustituir a su pareja formal por otra persona, conocida o no.
2. Tener una relación sexual a la fuerza con una mujer.
3. Observación de la actividad sexual.
4. Relaciones homosexuales.
5. Experiencias sexuales en grupo.

En ellas

1. Sustituir a su pareja normal por otra persona, conocida o no.
2. Relación sexual coercitiva con un hombre.
3. Observación de la actividad sexual.
4. Amores idílicos con hombres conocidos.
5. Relaciones lésbicas.

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