La mejor rompiente. La célebre caleta piurana ya no vive solo de los recuerdos de Ernest Hemingway. Hoy en día se proyecta como la mejor rompiente (ola tubular) peruana y como destino turístico deportivo y ecológico.
Julio Talledo
Cabo Blanco, la caleta talareña que entró a la historia en 1956 tras albergar a Ernest Hemingway durante 33 días, volvió a las primeras planas luego de la realización de la novena edición del campeonato de olas tubulares "Billabong Cabo Blanco".
Los principales tablistas nacionales, entre los que se destaca al bicampeón del certamen Javier Swayne, se dieron cita en esta rompiente que, en periodos de crecida, alcanza formaciones superiores a los tres metros de altura... y a menos de cien metros de la orilla.
Si a este espectáculo deportivo se le agrega la riqueza de este litoral –donde se han pescado los merlines negros más grandes del mundo–, estamos frente a un potencial turístico de primer nivel.
Lo dice el ex campeón mundial Máster de tabla Luis Miguel "Magoo" de la Rosa, quien desde hace tres décadas llega todos los años a este paradisiaco lugar ubicado en el distrito talareño de El Alto.
"Cabo Blanco tiene la rompiente más perfecta del Perú. Es una ola muy parecida a las de Padang Padang o Desert Point, en Indonesia. Lo he demostrado en mi libro Huellas en el Mar. De todas maneras pronto volverá a ser un gran destino turístico, pues además aquí se puede practicar la pesca de altura, el buceo y el kite surf (tabla impulsada por un cometa)... Pero hay que chambear, se debe invertir en infraestructura y aplicar un plan turístico y gastronómico para atraer extranjeros que vengan a dejar el billete", señala el ícono del surf peruano.
Por ahora, Cabo Blanco sólo tiene un hotel categorizado (El Merlín), sin embargo, en los últimos años, debido a la demanda creciente de alojamiento, los pobladores han acondicionado sus viviendas como hospedajes.
Otros ya se dieron cuenta de que el turismo es una importante fuente de ingreso y por ello surgieron varios restaurantes especializados en potajes a base de especies marinas.
La caleta luce limpia, ahora tiene calles pavimentadas y un malecón donde existen servicios higiénicos y duchas, que pueden usarse sin costo alguno. El mantenimiento corre a cargo de la Municipalidad de El Alto.
Aunque el servicio de agua sigue siendo escaso, el almacenamiento en tanques les permite a sus 600 habitantes no pasar mayores apuros.
"Pronto invertiremos 12 millones de soles en la rehabilitación y mejoramiento de la planta desalinizadora. Con ello acabaremos con el problema de la escasez de agua potable. Por ahora se abastece a la población dos veces a la semana. Vamos a apostar por el turismo, pues tenemos mucho por ofrecer", sostiene el alcalde Sigfrido Zárate Vite.
"A los atractivos ya conocidos, se le puede agregar el de destino ecológico: el desove de tortugas marinas, una situación que, según los antiguos pescadores de Cabo Blanco, no se producía hace más de veinte años", sostiene el burgomaestre de El Alto.
Por su parte, el presidente del Ente Gestor de Playas de Piura, Leyter Arizaga Saavedra, mira con optimismo el futuro de la histórica caleta de Cabo Blanco tras su inclusión como destino turístico por parte del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
Inkaterra en la caleta
Arizaga argumenta que "Cabo Blanco ha mejorado y mejorará más, pues ahora es considerado como un destino turístico por el Mincetur, y se viene promocionando a través de PromPerú e IPerú".
Y agregó que "recientemente recibimos la visita de los promotores del circuito de la Ruta Moche, quienes nos dieron algunas pautas para conducir a esta caleta hacia el sitial deseado. Vamos por buen camino".
Arizaga reveló además que una importante cadena de hoteles ha iniciado la construcción de uno de sus establecimientos en este balneario que está próximo a cumplir 97 años desde el establecimiento de un grupo de pescadores proveniente de El Alto.
"Hace algunos días me llamó el empresario José Koechlin para comentarme que ya se inició la construcción de un nuevo hotel de la cadena Inkaterra, que estará ubicado al sur de Cabo Blanco. Esto demuestra que en esta zona hay un importante desarrollo económico y social ligado al turismo", agregó Arizaga.
En abril del 2011, la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales (SBN) autorizó la adjudicación en venta directa de un predio ubicado en Talara (Piura) a favor de Inkaterra Perú, para el desarrollo de un proyecto turístico.
Esta importante cadena hotelera peruana –célebre por sus hospedajes en Tambopata y Machu Picchu– solicitó la venta directa del predio de 383,766 metros cuadrados ubicado al sur de la caleta Cabo Blanco, en el camino carrozable a la playa Peña Negra, distrito El Alto, provincia de Talara en Piura. También sustentó la desafectación de la zona de dominio restringido de un área de 63,342 metros.
El valor de venta del terreno asciende a 109,945.89 dólares, según el informe de valuación comercial de la Corporación Nacional de Tasadores.
Paraíso del merlín
También se supo que este año ProVías realizará mantenimiento a la carretera de 20 kilómetros que conecta Cabo Blanco con el distrito de Lobitos, otro destino turístico piurano en auge.
Para poner en valor el precedente de la pesca de los merlines más grandes del planeta, –registro que data de la década del 60– la Municipalidad Distrital de El Alto ya programó en su plan de actividades anuales realizar un campeonato de pesca de altura.
"En agosto, mes en que se conmemora la hazaña de la pesca del merlín más grande, registro que le pertenece al estadounidense Alfred Gassel Jr., llevaremos a cabo un campeonato internacional de pesca de merlín", reveló el alcalde Sigfrido Zárate. Y agregó que "buscamos revalorar el pasado de esta caleta para lograr el desarrollo turístico deseado".
Por todo ello, Cabo Blanco ya se proyecta como el nuevo "point" del turismo deportivo, de aventura y ecológico en el norte del Perú.
Clave
La fabulosa pesca existente en Cabo Blanco es el resultado de la confluencia de dos grandes corrientes marinas que ocurre frente a sus costas.
Surgiendo del sur, la fría Corriente de Humboldt, una masa de agua de 150 millas de ancho, fluye hacia el noroeste encontrándose con la Corriente Ecuatorial o Corriente del Niño, que viene del norte y que previamente se ha unido con la Corriente Nor-Ecuatorial.
