Fue un partido peculiar. José Manuel Elías, de 42 años, se enfrentó a su hijo Diego, de apenas 15, delante de toda la familia. El papá igual no perdonó y se quedó con el partido de la ronda preliminar del Nacional del squash por 3-1 (11-8, 12-10, 6-11 y 11-8). El partido, por la particularidad de enfrentar a padre e hijo, concentró gran atención en el club Regatas Lima, y en la cancha se olvidaron del lazo sanguíneo y ambos reclamaron puntos, faltas y hubo hasta algunos intercambios de palabras.
“Somos jugadores que no nos gusta perder. Diego tiene la ventaja de su juventud y a mí me avala la experiencia. Mientras él está de subida en este deporte, yo ya estoy saliendo”, sostuvo José, que igual no perdió la oportunidad de fastidiar a Diego por su triunfo. “Lo dejé ganar para que duerma tranquilo, ya está viejito”, bromeó el menor de los Elías minutos después del partido cuando ya pudo estar más tranquilo, porque al terminar el choque tiró la raqueta. Se volverían a ver las caras en la final.
