Desde Madrid. Entrevista a escritor Martín Mucha, por Carlos Villanes Cairo.
Martín Mucha tiene 35 años. Pertenece a la generación de gente desesperada que vio en su niñez cómo la guerra sucia, de Alan García y el reo Fujimori, arrinconaba a los pobres en guetos suburbanos cuando huían de las atrocidades del terrorismo.
Nació en Pamplona Alta, Lima, y descubrió muy pronto la gran muralla que separa ese pueblo joven con las comodidades de los residentes en Las Casuarinas, barrio exclusivo limeño. Hijo de una servidora del hogar, fue acogido por un tío rico al otro lado del cerro. Y sufrió las grandes diferencias humanas dentro de una misma metrópoli.
Con estas vivencias nos entrega su primera novela, Tus ojos en una ciudad gris, que le ha nacido con mucha fortuna. Ganó el segundo premio Fernando Quiñones de Unicaja, ha sido publicada por Alianza Editorial (2011, 209 pp.) en Madrid, pronto aparecerá en Planeta de Lima y en Asphalte traducida al francés.
Casi toda la narración sucede dentro de una combi, mientras el protagonista, Jeremías Carpio, recorre diariamente los 30 kilómetros que separan su casa de la Pontificia Universidad Católica. Las ventanas de los destartalados vehículos sustituyen, en vivo y en directo, a los monitores de la parafernalia visual de estos días, y el interior de los carros es el escenario de todo tipo de abusos con que la degeneración masculina depreda sexual y económicamente a las mujeres y a los niños.
Testigo de parte
Jeremías –como el personaje bíblico– padece “por ser indio y pobre” (p. 37), mira y calla, siente y sufre, recuerda y llora sin lágrimas. Melómano al que le gusta mezclar las letras de las canciones. Nunca protesta, es un testigo que sobrevive la hez, rodeado de cortedad con las mujeres, tampoco es gay ni mucho menos, pero nos muestra, hiperrealista y contundente, la otra cara de la Lima bonita, o de cualquier gran urbe donde las diferencias sociales marcan a fuego a sus víctimas.
A veces opina, pero en el acto perdona, a Fujimori: “Parecía una caricatura de presidente, que se humillaba permanentemente para conseguir el éxito-voto…y se perdona si da a miles de comer.” (p. 56) y a García Pérez: “Esos dos apellidos tan comunes los utilizaba como arma electoral. Así consiguió que pareciera que un hermano nos había robado. Como si nos hubiéramos robado a nosotros mismos. Por eso, muchos ya lo han perdonado.” (p. 68)
Buena novela, perturbadora y sincera. De capítulos breves y párrafos cortos, es notable su pulcritud lingüística pese a la sordidez y violencia de los temas que relata con un lenguaje eficaz, que a veces roza con lo poético. El epílogo largo y explicativo le resta misterio.
Martín Mucha es un conocido periodista en Madrid, hace magníficos reportajes para Crónica y Magazine del diario El Mundo.
Dato
En 2007, una vívida historia sobre la inmigración, le valió el Premio Rey de España, famoso galardón al periodismo español y extranjero. Martín Mucha fue alumno de Kapuscinsky con una beca concedida por Gabriel García Márquez.
