Agencias/
La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó ayer, tras seis años de debate, la Carta Social de las Américas para promover los derechos colectivos en el continente.
La Carta Social sostiene que “los pueblos de América tienen una legítima aspiración a la justicia social y sus gobiernos la responsabilidad de promoverla, pero aún requiere un plan de ejecución para ponerse en práctica.
Sin embargo, el debate de la Asamblea General de la OEA, que se realiza en la ciudad boliviana de Cochabamba, se centró en los pedidos para recortar la independencia de la CIDH y la Relatoría para la libertad de información, opacando el tema central anunciado: estudiar soluciones al hambre y la malnutrición en el continente.
De esta manera, la atención de esta jornada se centró en la exposición del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien viajó hasta Cochabamba para arremeter contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), las ONG, la prensa y la misma OEA.
Mañana, en la cuarta y última sesión plenaria reservada, los cancilleres presentes en la Asamblea debatirán una propuesta para reformar la CIDH, de modo que sean los Estados los que decidan cuándo dictar una medida cautelar o los informes anuales sobre la situación de los derechos humanos y la libertad de información, en cada país.
"El mensaje (de la CIDH) es que no se puede enjuiciar a un periodista o a un medio de comunicación. La comisión pretende que los Estados seamos siempre sospechosos", dijo Correa, y agregó que "se vive la satanización del Estado y la política pública", por oenegés que –continuó–, "por más que se definan como sin fines de lucro, tienen muy claros intereses".
En este sentido, acusó a la CIDH de operar como una de esas organizaciones no gubernamentales y calificó de "aberrante" que su sede esté en Washington, cuando Estados Unidos no ha suscrito la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
La posición del presidente de Ecuador es apoyada por su similar de Bolivia, que el día anterior también criticó a la OEA, al igual que Venezuela y el propio secretario general de la organización, el chileno José Miguel Insulza.
El domingo, Morales dijo que la CIDH trata "solamente de ver el problema de los derechos humanos en algunos países donde el presidente, el gobierno, no comparten las políticas del gobierno de Estados Unidos".
En tanto, hoy se debatirán las propuestas para introducir cambios en el estatuto de la CIDH y el control de los fondos que recibe la Relatoría de libertad de información.
EEUU ratifica su apoyo a la CIDH
La secretaria adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Roberta Jacobson, pidió consenso y no imposiciones inmediatas en el proceso de reforma del sistema interamericano de derechos humanos.
Agregó que todos quieren reformar y perfeccionar la OEA, pero que el sistema de derechos humanos interamericano es un "éxito para toda la región" y EEUU quiere seguir apoyándolo y preservar su independencia.