Mazda CX-5

CX-5, un poco más grande, más estable y maniobrable.
CX-5, un poco más grande, más estable y maniobrable.
Un poco más grande, más estable y maniobrable

Tito Maruy/

Probamos en Santiago de Chile la nueva SUV de Mazda, la CX-5, el primer vehículo que recibe toda la nueva tecnología Skyactiv.

Esta SUV compacta es atractiva a primera vista, con una línea de diseño muy equilibrada. Nueva parrilla delantera con bordes inferiores como alas que llegan hasta los faros delanteros que, según nos contaron, será el sello distintivo de todos los productos Mazda en el futuro. Los faros delanteros muy bien diseñados junto con las líneas laterales le otorgan un aire felino al conjunto, un buen manejo de cóncavos y convexos en los paneles laterales. El balance visual es muy bueno.

El interior en negro y gris con insertos aluminizados, que como he dicho, siempre dan buen resultado, le otorgan ese aire de elegancia que uno busca. La calidad a la vista es buena, con detalles que hay que resaltar como el filete en los bajos de las puertas que giran hacia el interior del piso, impidiendo el ingreso de polvo al estribo interior.

El timón multifunción viene con regulación de altura y profundidad. El asiento del conductor de muy buena sujeción y regulaciones permite acomodar a cualquier piloto sin problemas. El tablero de instrumentos de 3 esferas, dos analógicas para el tacómetro y velocímetro, y la tercera con una pantalla LED para el odómetro, termómetro y marcador de combustible.

En la versión top trae una pantalla de retroceso que ayuda en la maniobra. El espacio para los pasajeros es generoso pero tres adultos caben con incomodidad, sobre todo, para el que va al centro. Buen espacio de carga en la maletera y todo un sistema de seguridad montado para proteger y ayudar al conductor y los ocupantes, desde los obligados Air Bags 6 en esta unidad, control de tracción TCS, control dinámico de estabilidad DSC, frenos ABS, distribución electrónica de frenado EBD y un sistema de señal de parada de emergencia ESS. Equipo de audio Bosé con todas las siglas CD, MP3, USB etc.

Equipada con el motor Skyactiv-G de 2.0 litros de 153 HP, probamos las dos versiones de transmisión, las de 6 mecánica y la de 6 marchas automática, AWD con diferencial de control activo en la distribución de la tracción a las ruedas.

Tomamos la Ruta 5 al sur hacia Rancagua en un viaje de 130 kilómetros hasta el Puma Lodge, un centro de esquí avanzado a orillas del río Cachapuel en la cordillera chilena. Sesenta por ciento del viaje fue sobre asfalto y el resto en un camino de tierra subiendo hasta los 1325 m.s.n.m.

En asfalto no hay nada que decir, la suspensión es muy buena, la insonorización también, los frenos algo faltos de agresividad, faltaban asentar, ya al retorno se comportaron mucho mejor, es confortable al andar y la maniobrabilidad no se ve comprometida. La visibilidad es buena inclusive hacia atrás. Al entrar al recorrido sobre ripio las ayudas al conductor se hacen presentes sin pedirlas, en una ruta plena de curvas rápidas, lentas, saltos, tornantes, las bondades de estos sistemas se hacen notar, claro que, para una conducción más deportiva debemos eliminar alguna de las ayudas porque la tecnología puede tomar  el control. Se siente muy rígida de chasis, el recorrido y taraje de la suspensión hace fácil exigirla sin perder el control.

Concordamos con algunos colegas que la caja automática se comporta mejor que la mecánica ¿Pueden creerlo? todo un logro de los técnicos e ingenieros de Mazda.

El balance final, es un producto muy bueno que le puede otorgar a Mazda un lugar protagónico en el segmento de SUV compactas.

Hay 1 Comentario
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05 de junio de 2012 | 12 hrs
Ricardo escribe:

Que buena nota

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