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Max Caller trabaja para mafia peruana que vende cocaína al cartel de Tijuana

Mafia. la droga la sacó del vrae el clan de la familia del narco “PAPITAS”. Caller, ex empleado del Congreso, tiene como cómplice al empresario maderero Ramiro Sánchez, y es familiar del narcotraficante Numa Soto Sánchez.

Doris Aguirre.
Unidad de Investigación.

Max Caller Valdez, el ex empleado del Congreso sorprendido con 144 kilos de cocaína en su poder, pertenece a la organización del narcotraficante Numa Soto Sánchez, sindicado por la policía antinarcóticos como uno de los más importantes proveedores de droga del cartel de Tijuana.

Caller cayó con el cargamento de estupefacientes en compañía de su cómplice Ramiro Sánchez Ríos, un empresario maderero de Iquitos, familiar directo de Numa Soto Sánchez, cabecilla de una organización que provee de droga al cartel de Tijuana, confirmaron fuentes de la Dirección Antidrogas (Dirandro).

El 29 de marzo de 2008 la Dirandro descubrió dos toneladas de cocaína camuflada en colchones, en una vivienda de la urbanización Santa Patricia, en La Molina. Los cinco detenidos en esa ocasión confirmaron la versión de un informante de la policía de que el dueño del cargamento era Numa Soto. Desde entonces está prófugo.

VIEJA RELACIÓN

En esa oportunidad, la policía determinó que quien le abastecía la droga a Numa Soto era Jorge López Quispe, más conocido como “Papitas”. El 17 de febrero de 2004, “Papitas” fue detenido junto a sus hermanos Felipe y Emilio López Quispe, y su cuñada Gloria Untiveros García, con 168 kilos de cocaína, en el distrito de Comas. Pero el Poder Judicial los dejó en libertad. El 17 de setiembre de 2008, sin embargo, Gloria Untiveros apareció muerta de tres balazos en Carabayllo. Se trató de un ajuste de cuentas.

Según la Dirandro, Numa Soto Sánchez es familiar de Ramiro Sánchez Ríos, el empresario detenido con Max Caller en San Martín de Porres. Ramiro Sánchez prestaba a Numa Soto sus cuatro empresas como pantalla para exportar droga. De acuerdo con Registros Públicos, Ramiro Sánchez, íntimo amigo de Max Caller, es propietario de ‘Forestal Export Punchana’, ‘Industrial Maderera Punchana’, ‘Cumala SAC’ y ‘Forestal Maderera El Pino’, esta última constituida con su conviviente Dévora Soto Guzmán, quien también fue detenida por la Dirandro.

La policía antinarcóticos ahora investiga a los socios de Ramiro Sánchez que prestaron sus nombres a las compañías de fachada formadas en Iquitos, entre ellos Roger Valles Pezo, Julio Donayre Ribeiro y Eleno López Cárdenas.

La Dirando ha determinado que sospechosamente ninguna de las empresas tiene movimiento comercial. La República visitó el local de la firma ‘Industrial Maderera Punchana’, ubicado en la calle Buenos Aires, en Iquitos. Allí no funcionaba ninguna compañía.

Las personas que allí vivían afirmaron haber visto a Ramiro Sánchez acompañado aparentemente por ciudadanos mexicanos.

El plan de los narcotraficantes era ocultar los 144 kilos de cocaína en una vivienda de Vitmer Apagüeno Saurín, en una parcela del distrito de Santa Rosa. Luego desplazarían el cargamento hasta Ecuador, donde los enviados del cartel de Tijuana esperaban la droga.

En su manifestación ante la policía, Max Caller Valdez afirmó que se vinculó con Ramiro Sánchez Ríos hace tres meses, quien le ofreció participar en un negocio de la exportación de madera. Caller señaló que aceptó porque tiene conocimientos de operaciones comerciales de exportación. Dijo que nunca Ramiro Sánchez le había confesado que se trataba de droga. La policía no le cree.

Caller y Sánchez tienen conexiones con los grandes

La policía antidrogas señala que el proveedor de la cocaína que Numa Soto Sánchez le vende al cartel de Tijuana es José López Quispe, “Papitas”, natural de Satipo, Junín.

La zona de operaciones de “Papitas” es Llochegua y Sivia, en el VRAE. Se encarga de producir cocaína, sacarla del VRAE y colocarla en el lugar que le soliciten sus clientes. Cuenta con una flota de camiones y camionetas, según reportes de la Sunat, y además tiene a disposición un verdadero ejército de “mochileros”. Informes de inteligencia indican que “Papitas” paga a los senderistas de Víctor Quispe Palomino para proteger los cargamentos de cocaína que salen del VRAE.

El ocho de mayo de este año, en la localidad de Tayacaja, Huancavelica, adyacente al VRAE, la policía antidrogas intervino a miembros de un clan familiar que se dedica al narcotráfico: Jesús Girón Carhuapoma, Alejandro Carhuapoma Oré, Edgar Carhuapoma Pariona y Raúl Pariona Paraguay. Se les descomisó 102 kilos de pasta básica de cocaína, dos fusiles FAL, dos granadas tipo piña y munición. Al ser interrogados los arrestados, estos declararon convincentemente que el propietario del alijo de pasta era José López Quispe, “Papitas”.

Numa Soto Sánchez tiene antecedentes por narcotráfico desde 1986. El 27 de abril de ese año, Soto se escapó del penal de Leticia, localidad colombiana en la frontera con Perú. Desde esa época estaba relacionado con las mafias de la droga.

La Dirandro relaciona a Numa Soto y a “Papitas” con los narcotraficantes colombianos Guillermo Acosta Zapata y Diego Londoño Henao, químicos de laboratorios de cocaína. El primero cayó en el VRAE el 2007 y el segundo está prófugo.

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