Política
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Túpac Amaru afro Por GREGORIO MARTÍNEZ.-

De todos los guerreros peruanos, a lo largo de nuestra trágica historia, Túpac Amaru es el único reconocido mundialmente y con razón convertido en mito: Inkarri. Dos centurias después de inmolado, su nombre fue asumido por el movimiento guerrillero de Uruguay.

Luego, en los bordes del siglo XXI, un poeta y rappero afroamericano, rebelde y contestatario, también fue bautizado con el nombre del líder quechua. Una jovencita, Afeni Shakur, activista de los Black Panthers de Nueva York, cuyos documentos la denominaban Alice Faye Williams, inscribió a su hijo, nacido en 1970, como Tupac Amaru Shakur.

Pese a la admirada e incuestionable habilidad guerrera de Túpac Amaru -al lado de Atila, Alejandro Magno, Napoleón, Toussaint L'Ouverture, Bolívar, Gerónimo, Crazy Horse- durante años los institutos militares del Perú, por ignorancia y prejuicio, mantuvieron marginados de los puestos de mando a los semejantes de José Gabriel Condorcanqui.

Cada reglamento de ingreso a las escuelas militares -con mayor celo la naval- exigía estatura espigada y "buena presencia", patraña que cerraba el paso a la población indígena. Eso sí, la mayoría de la tropa, carne de cañón en la acción guerrera, era de ancestro quechua o aimara. No olvidemos que el sioux Crazy Horse aniquiló al general George Custer y su sétimo batallón de caballería en la batalla de Little Bighorn, Montana. Custer, sanguinario y controvertido, era un héroe de la guerra civil que los confederados del sur nunca habían podido vencer.

La creencia en la inmortalidad de Túpac Amaru, mito de Inkarri o inca rey, es un producto posthispánico del imaginario quechua. Fue recogido por primera vez en 1955, en la hacienda Q'ero, Cusco, por el etnólogo Oscar Núñez del Prado.

Después, Jose María Arguedas recogió otra versión en Puquio. Túpac Amaru volverá para continuar la guerra y redimir a su nación. Su cuerpo descuartizado por el poder colonial, pugna para volver a juntarse y recuperar la cabeza enterrada en el Cusco.

Ahora, siete años después de su muerte trágica, abaleado en 1996, Tupac Amaru Shakur también se ha convertido en mito para muchos jóvenes afroamericanos. Ellos creen que aún vive, que la idea de su muerte es una fabricación del establishment, especialmente porque Tupac Amaru Shakur fue abaleado antes, cinco veces, y no murió.

Y Afeni Shakur, a la edad de 55 años, no lo niega. Más cuando los discos de su hijo ocupan nuevamente los primeros lugares. Un Inkarri afro para quienes no consideran rey a Elvis Presley.