Sociedad
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Benito Juárez.

“En Fab Lab haces desde un anillo hasta una casa”

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Experto en fabricación digital y director de Fab Lab Perú.

Por: Claudia Malpartida



Quisiste estudiar Mecatrónica, pero terminaste en la Facultad de Arquitectura de la UNI. ¿Qué pasó?

Al salir del colegio terminé un poco estresado, entonces quise estudiar Mecatrónica, porque se había abierto la carrera en la UNI. Pero había una alta demanda y como no quería seguir estresándome opté por lo más fácil y postulé a Arquitectura.

¿Qué te sedujo de esta carrera?

La libertad creativa fue lo que más me atrajo, pero después entré en ciertos conflictos, porque si bien hay cierta libertad también había aspectos de mi vida que no lograba desarrollar, como involucrar nuevas disciplinas: biología, electrónica, sistemas, etc.

Esto es lo que haces ahora en Fab Lab, ¿en qué consiste este proyecto?

Es una red mundial que busca democratizar el acceso a la innovación. Son una serie de herramientas que te permiten hacer casi cualquier cosa.

¿Cómo qué, por ejemplo?

Desde un anillo hasta una casa o una ciudad, si así lo quieres. Lo interesante de la nueva revolución digital es que los productos que consumimos van a poder ser personalizados. Ya no los vamos a tener que comprar en una tienda, sino nosotros mismos desarrollarlos. 

¿Como así podrá hacerse?

Así como hace unos años tener una PC o un celular era un privilegio que con el tiempo se hizo masivo y personal, dentro de pocos años vamos a tener nuestra propia fábrica en casa para hacer lo que queramos.

¿Este proceso de creación es muy complicado? ¿Qué máquinas utilizan?

Partimos de que todo aquello que yo pueda crear en el mundo virtual lo puedo convertir en un objeto tangible gracias a diversas máquinas. Hay unas que son aditivas, es decir, agregan un material, como plástico, polvo de yeso o concreto. Pero también existen máquinas que quitan material: uno coloca un trozo de madera o aluminio y la máquina lo va esculpiendo.

¿Qué es lo más fascinante que han creado en Fab Lab?

Lo más fascinante es el grupo humano, la comunidad, porque engloba diversas disciplinas, diversas personas que tienen un factor común que es la creatividad. 

¿Cómo se expresa esa creatividad? 

De esta comunidad se han desprendido una serie de proyectos, desde juegos para niños hasta telares digitales y manos impresas en 3D que se controlan con tus impulsos nerviosos y que pueden servir para personas con discapacidad.

¿Ha influido la experiencia profesional en tu vida personal?

Uf... Uno de los principales factores en que ha transformado mi vida este laboratorio es la enorme responsabilidad de buscar que más personas puedan acceder a estas oportunidades. Y no solo personas que pueden acceder a la educación superior, sino sobre todo quienes están más excluidos de las posibilidades de innovación o de creación. 

Tuviste que migrar a la capital...

Soy de Satipo, la selva central. Y como muchos peruanos, por cuestiones del terrorismo, tuve que migrar a Lima cuando tenía apenas nueve años. Vine con parte de mi familia, mis padres se quedaron allá.

Esta experiencia marcó tu vida.

Este suceso fue interesante porque marca dos etapas en mi vida. Una es este contacto con lo natural, con lo puro, con la creatividad a full. La selva es un mundo donde la creatividad está fluyendo por todos lados.

De ahí viene tu lado creativo…

Creo que en gran parte está basado en la libertad que tenía en la selva, que era como mi patio trasero gigante para explorar y crear nuevas cosas. 

Pero en Lima te enfrentas a otra realidad...

Precisamente, mi otro estímulo creativo fue cuando llegué a la ciudad. Me choqué con una realidad muy dura, con muchos niños que viven en la calle, con una gran ciudad que se ha autoconstruido sin necesidad de un Fab Lab, donde la gente, utilizando su creatividad y los escasos recursos que tenían, han gestado  un espacio para vivir.

Entonces, tienes un compromiso con la Amazonía.

Esperamos trabajar este tipo de laboratorios en la selva, como en Satipo. Es uno de uno de mis sueños personales que de pronto esta tierra pueda contar con esta tecnología. Ahí uno ve que a la mayoría de jóvenes que termina el colegio lo que les queda es o chapar un mototaxi o un machete para ir al campo. Esas son las oportunidades que tienen.

¿Fab Lab trabaja con niños?

Hay un taller que se va a dictar para niños en la UNI. Ya se han realizado algunos donde los menores fabricaron lámparas con celdas solares. Estos pequeños tienen una idea y pueden convertirla en realidad con un poco de nuestra ayuda técnica.

La ficha

Soy Benito Raúl Juárez Vélez. Nací el 9 de setiembre de 1979 en el Callao, pero viví hasta los 9 años en Satipo. Estudié Arquitectura en la UNI y trabajé como profesor en esa universidad y en la Católica. El 2009 participé en el Fab Academy de Barcelona y en el 2010 regresé al Perú para apoyar la implementación del primer laboratorio Fab Lab en la UNI.

Hay 3 Comentarios
25 de enero de 2013 | 13 hrs
Paulo César Samaniego Gavino escribe:

Felicitaciones por sus éxitos y que continúe triunfando.

07 de enero de 2013 | 00 hrs
david escribe:

da gusto cuando un joven profesional tiene las intenciones de regresar a su pueblo, y compartir todas su experiencias, mis sinceras felicitaciones, dios te bendiga.

06 de enero de 2013 | 23 hrs
LUZ CANDIOTTI SÁNCHEZ escribe:

LO QUE MAS ME GUSTÓ ES QUE A PESAR DE TODOS LOS LOGROS QUE HAYA OBTENIDO SE SIENTA MUY ORGULLOSO DE SER SATIPEÑO... FELICITACIONES Y SERÍA MUY BUENO QUE INICIARA ESE PROYECTO ACÁ...

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