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Estudios advertían a autoridades de Taray y Písac sobre peligro

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El desborde de los ríos que provocó emergencias y muertes en los distritos de Taray y Písac, en la provincia cusqueña de Calca, pudo ser evitado si las autoridades locales consideraban en las habilitaciones urbanas un estudio sobre mapas de peligro realizado hace seis años.

Así lo advirtió hoy Randolfo Ancí Castañeda, director regional del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), quien recordó que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en convenio con la Universidad Nacional de Ingeniería y Defensa Civil, hizo el estudio técnico en el Valle Sagrado de Los Incas (que comprende las provincias de Calca, Urubamba) y la provincia de Cusco.

Los especialistas permanecieron varios días en la zona constatando el estado de los suelos, taludes, el río Vilcanota y sus afluentes, en los que no estaban ajenos Taray ni Písac, que finalmente se vieron afectados esta semana.

Sostuvo que los estudios fueron entregados en su momento a los alcaldes, a fin de que planifiquen el desarrollo urbano.

“Siempre es preferible gastar dinero en una edificación preparada ante desastres que en la rehabilitación, ya que demanda más gasto y las autoridades no tienen el dinero inmediato para socorrerlos”, anotó.

Para Ancí Castañeda, en Taray, ubicado en una quebrada por encima de los dos mil 400 metros sobre el nivel del mar, el riesgo es latente en época de lluvias, al hallarse en desnivel con la localidad de Corao, donde nace el río Quesermayo.

Este río, en el trayecto Corao-Taray, es alimentado por los riachuelos Rayanniyoc, Callarayan y Matinga, entre otros.

“Cualquier lluvia a esta altura genera un volumen hidráulico y a su paso arrastra cantidades de tierra, piedras y árboles, lo que ha provocado que se forme un dique antes del pueblo de Taray, el río ha salido de su cauce y ha discurrido por medio de la plaza. Esto no debe repetirse”, aseveró.

Años atrás las inundaciones no eran de impacto y con las advertencias se logró que un 40 por ciento de 300 familias reubicara sus inmuebles, sin embargo otras levantaron casas al borde del río. Según precisó, ahora hay 172 viviendas.

“En Taray, más que (construir) una defensa ribereña, hay que limpiar el cauce. Después de la evaluación que estamos realizando se definirá o no la evacuación del pueblo, que sería lo mas saludable”, finalizó.

(Con información de Andina)

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