Ángel Páez
Observaciones de fondo interpuso el mandatario Ollanta Humala al contrato para la adquisición de veinte unidades de aeronaves surcoreanas KT-1 –la mitad de entrenamiento y la otra de ataque–, por 200 millones de dólares.
El acuerdo comercial entre la Fuerza Aérea del Perú (FAP) y la compañía Korea Aerospace Industries (KAI) estaba oleado y sacramentado. Incluso el propio Humala, antes de partir de gira a Europa, en una reunión con representantes de los medios de comunicación en Palacio de Gobierno, el sábado nueve de junio, aseguró que la suscripción del contrato era un hecho.
Al regresar del periplo europeo, Humala, después de leer el contenido del contrato, hizo atingencias de último momento que podrían modificar sustantivamente los acuerdos previos entre los representantes de KAI y la FAP, en especial en relación con la cifra de 200 millones de dólares. De aplicarse las recomendaciones del jefe del Estado, el monto podría duplicarse.
De acuerdo con fuentes militares relacionadas con las negociaciones entre la FAP y KAI –cuyos representantes precisamente se encuentran en Lima para evaluar las observaciones al respecto–, el presidente ha dispuesto que la instalación de la infraestructura para la coproducción peruano-surcoreana de los aviones KT-1 sea en la base aérea de Pisco y no en Las Palmas, Surco.
La FAP ha comunicado que en Pisco no existen condiciones para edificar un centro de coproducción de aeronaves, lo que demandaría una importante inversión que no estaba contemplada en el contrato. La idea original era montar la fábrica en el Servicio de mantenimiento (Seman) de la FAP en Lima.
CUESTIÓN DE PLAZOS
El mandatario Humala también ha ordenado que en el acuerdo que se suscribirá entre la FAP y la KAI se debe precisar que la compañía surcoreana cederá la transferencia tecnológica y las licencias correspondientes para que Perú, una vez que Corea del Sur culmine con la entrega de las 20 unidades de KT-1, construya y comercialice sus propias aeronaves para uso interno y eventualmente para proveer a países vecinos.
Humala lo que se propone es que el Perú comience a fabricar sus propios aviones de acuerdo con sus necesidades. Pero los surcoreanos tienen planeado usar el acuerdo con el Perú para introducir sus aeronaves en la región.
La idea del presidente es estandarizar los aviones de instrucción, dijeron las fuentes consultadas, porque el Ejército cuenta con el IL-103, la Marina con el T-34 y la Policía Nacional con el Cessna.
El jefe del Estado también ha indicado a los negociadores del contrato que se especifique en qué consiste la compensación (off-set) que ofrecerá KAI por la compra de las 20 unidades, qué es exactamente lo que va a ganar el Perú con la transacción, porque considera que lo que aparece en el contrato es muy genérico.
Pero lo que seguramente disgustará a los surcoreanos de KAI es que en un principio las partes acordaron que el Perú pagaría al contado los 200 millones de dólares. Humala ha presentado una drástica modificación.
Según las fuentes castrenses relacionadas con la negociación, el presidente ha dispuesto que se desembolsará el monto en cuatro partes: el 30 por ciento en agosto del 2012; el 50 por ciento en febrero del 2013; el 10 por ciento en febrero de 2014 y el restante 10 por ciento en septiembre del 2016.
Es decir, se pagará estrictamente conforme KAI suministre los aparatos.
"Las disposiciones del presidente Humala sin ninguna duda modificarán en profundidad el contrato, especialmente en lo relacionado al costo total. Por eso ha venido una comitiva de la KAI para discutir lo observado por el jefe del Estado. Nosotros confiamos que la contraparte estará de acuerdo", dijeron fuentes militares.❧
EN CIFRAS
7.5 millones de dólares es el valor de cada avión KT-1.
10 millones es el valor final más componentes adicionales.
250 kilos pesan las bombas MK-82 que puede lanzar el KT-1.
500 kilos pesan las bombas MK-83 que también pueden lanzar dichas aeronaves.
