Política
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30 años después

Huérfanos de la guerra buscan a sus familiares entre las fosas desenterradas

Encuentro. Robin y su esposa Mercedes cargan los restos de su padre.
Encuentro. Robin y su esposa Mercedes cargan los restos de su padre.
Según el informe de la CVR, entre 1983 y 1994, los añosde mayor violencia en el distrito de Chungui, 1,384 civiles fueron víctimados por Sendero Luminoso, ronderos y fuerzas de seguridad. La exhumación reciente de 56 restos de comuneros por un equipo forense convocó a hombres y mujeres que cuando niños fueron testigos de la violenta muerte de sus parientes.

Los persistentes golpes que imprime Félix Pacheco Casafranca en el alcantilado apenas se escuchan. El eco del pico metálico que usa para perforar la montaña se disuelve en el viento fuerte, que se desplaza por el cañón del río Apurímac. Cuando el Equipo Forense Especializado (EFE) llegó a mediados de noviembre a Huallhua, una aldea de Chungui , Félix Pacheco tenía ya 48 horas buscando entre las rocas los restos de su padre, asesinado en 1984.



“Mis papás habían salido temprano a buscar agua al monte cuando escuchamos disparos, solo recién al caer la noche mi mamá regresó. Ella me contó que los ronderos y militares de la base de Mollebamba mataron a mi papá ”, afirma Félix, mientras hace descansar la punta de acero de su herramienta en el hombro.  Félix cuenta que el cuerpo  de su padre fue enterrado aquella vez por su tío en el desfiladero llamado Artesonpata, pero ahora, transcurridos 29 años , no ubica sus restos. El plan trazado por el EFE no tiene registrada oficialmente esta fosa.



La violencia atrapó a las comunidades y caseríos de Chungui a partir de 1983   cuando Sendero Luminoso instaló allí su bastión para  enfrentar a los militares y policías , según el antropólogo Edilberto Jiménez, uno de los investigadores de la CVR .



“Muchos comuneros fueron obligados por Sendero a dejar sus pueblos y vivir en la montaña, en  grupos de 30 personas , entre niños, mujeres, ancianos y hombres jóvenes, eran la masa. Los pequeños eran los pioneros, pero a los 12 años pasaban a formar la milicia . Los jóvenes eran la fuerza principal, pero ellos no tenían armas como los militares, por eso no había un enfrentamiento directo”, afirma Jiménez.



NIÑOS QUE FUERON



El viento sopla favorable en Pinto, otro sector de las montañas de Chungui. Allí Robin Quispe Días, de 52 años, busca desde hace tres días la tumba de su padre Sebastián Quispe, asesinado en 1987 . Robin Quispe cree que una señal divina se ha materializado para concluir su búsqueda. “Hace 10 años quise cazar un venado y cuando lo seguía, encontré la fosa . Ayer, otro venado me trajo aquí”, comenta Sabino Castro, cuñado de Robin.



Alex Curi, arqueólogo del EFE, escarba la tierra, y el rostro de Robin expresa un gesto doloroso. No solo se ha abierto la tierra, sino la herida que conserva este hombre. Reconoce la cruz que antes lucía en el pecho de su padre y que ahora está adherida a la camisa que cubre las costillas de la osamenta.



"Un mes después de que los senderistas nos obligaron a estar en el monte , llegaron los militares. Huíamos por todas partes, pero la explosión de una granada lanzada por ellos mató a mi padre; solo mi esposa  mi hija y yo logramos escapar”, recuerda Robin. Al escalar por los cerros para evitar morir asesinada, su esposa Mercedes Castro perdió al bebé que llevaba en su vientre .



Ahora, Mercedes, de 51 años extrae de su manta seis tamales, un bloque de queso una gran bolsa de maíz sancochado, y los comparte con otros  mientras la exhumación de su suegro continúa.



Con el aliento recuperado, el arqueólogo coloca el tórax y la pelvis del difunto en una caja, y las extremidades con el cráneo en otra. Robin coloca lo primero en su manta y Mercedes envuelve la caja en la suya. Ambos ascienden hasta el pueblo de Huallhua cargando sobre sus espaldas lo desenterrado.



Otro episodio violento en Chungui  lo vivió Valentín Casa Quispe en 1986. Era un niño de 9 años cuando encontró los cuerpos inertes de su madre, hermana y sobrina en un paraje denominado Suyrurupampa. Dos semanas después sería testigo del asesinato de su padre.



“Después de enterrar a mi madre, huimos con mi papá por el monte cuando nos topamos con los ronderos. Yo corrí  de la mano de mi papá pero a él lo agarraron. Yo logré saltar  hacia  un acantilado, y escondido entre la hierba vi a mi padre arrodillado atado de manos, y cómo un rondero le corta de un machetazo la nariz y luego el cuello ”, cuenta Valentín.



Cuando los asesinos partieron, el pequeño Valentín corrió y abrazó el cuerpo aún con vida. “Papay, papay grité llorando, y cuando sus ojos se pusieron blancos se cayó todo”, recuerda.



Comuneros de Huallhua sepultaron a Porfirio Casa Berrocal en un sector llamado Chaquiccmayo . El EFE exhumó los restos óseos de la mamá de Valentín  hace dos semanas y exhumarán al de su padre el presente mes.



Valentín apoyó las exhumaciones que el EFE desarrolló en Chungui. Sobre el lomo de sus 10 acémilas se transportaron las osamentas recuperadas a través de las montañas de esta zona, llamada Oreja de Perro.



La violencia dejó en Chungui decenas de niños huérfanos que siguieron huyendo como Félix, Robin y Valentín. Otros  como Eugenia Quispe Alarcón fueron ofrecidos a los comuneros de la comunidad de Mollebamba.



Eugenia tenía 7 años cuando ejecutaron a sus hermanas en el caserío de Chaupimayo y a su padre en la base militar de Mollebamba en 1984. Tras esta desgracia, la niña pasó dos años en el monte comiendo hierbas sancochadas y maíz crudo. “Seguía a hombres y mujeres que estaban con sus hijos. Cuando los militares me capturan y me llevan a Mollebamba yo había cumplido 9 ”.



Los militares la entregaron a la campesina Lorenza Hurtado Alarcón, quien la obligó a pastar su ganado y servir en su casa. “A mí la señora me maltrataba, me gritaba y siempre comentaba en la comunidad que había recogido a una terruquita ”.  Un año después, su tío Antonio Quispe Nieve la rescató y la llevó a Andahuaylas.



RAZONES DE LA VIOLENCIA



La antropóloga e investigadora de la universidad inglesa de Cambridge, Nathalie Koc-Menard, quien ha estudiado a profundidad la zona, considera que pocos entienden lo que pasó en Chungui en los años ochenta.



“Al inicio, el proyecto de Sendero caló en varias zonas, porque tras la reforma agraria se crea desigualdades en esta zona. Unos comienzan a tener más ganado y poder en la comunidad, y otros no. Surgen envidias y peleas internas entre los comuneros”, afirma Koc-Menard.



Entre comunidades también se crearon rencillas por los linderos y las tierras , lo que ocasionó disputas, las cuales se manifestaron cuando los militares deciden acabar con la presencia senderista.



“Los ronderos dicen: a mí me matan si no sigo las órdenes del mayor del Ejército . Y la política militar era: estoy con ellos o contra ellos. Ahora, entre militares y ronderos se culpan. No fue una guerra entre dos países, fue una guerra que cruza todo lo que podemos creer de convenciones internacionales”, afirma la antropóloga.



El tiempo transcurrió desde entonces y la vida de la población de Chungui sigue tan precaria como cuando llegó Sendero con su discurso. Más del 50% de sus habitantes son pobres extremos , no hay carreteras,  y solo algunas comunidades tienen suerte de tener un profesor y un colegio, además no tienen luz ni señal telefónica . El Estado y las ONG de derechos humanos han olvidado esta castigada zona. Por ahora, sus pobladores solo piensan en curar las heridas, enterrando con dignidad a sus familiares asesinados.



CLAVES



En las diligencias realizadas por el EFE en Chungui, entre noviembre de 2005 y junio de 2013 , se recuperaron 1 66 restos humanos , de los cuales se identificaron 102 y fueron entregados a sus familiares cien cuerpos.



A mediados de 2014 , el EFE hará entrega de estos restos a sus familiares en la capital del distrito de Chungui. La última expedición forense se realizó entre el 5 y 20 de  noviembre último; y se exhumaron 19 fosas, encontrando 56 osamentas, en su mayoría mujeres acompañadas de niños o niñas.



En abril de 2011, la ONG Comisión de Derechos Humanos denunció al ex mayor de Infantería del Ejército Pedro Baca Doig, ex jefe militar de Chungui en los ochenta. A inicios de 2013 la Segunda Fiscalía Penal Supraprovincial de Ayacucho lo ha citado para que declare por la masacre en el distrito.

Hay 14 Comentarios
13 de diciembre de 2013 | 21 hrs
michel escribe:

Donde estos valientes del ejercito del peru, que lucharon contra feroces niños terroristas y los mataron sin piedad. Ante los ecuatorianos huyeron como ratas y seguramente huiràn ante los chilenos. Ahi los queremos ver. Pero nadie los apoyará.

05 de diciembre de 2013 | 14 hrs
Capac Ruben escribe:

Juan Jose hermano recibe mi pesame
estoy contigo uniendo oraciones
y mi mirada atenta para que esto que uds pasaron
injustamente en nombre del desarrollo de LIMA
Q nunca mas se repita
y q dios bendiga a uds
y el estado les reconozca porque es justo
ABRAZO

hombres y mujeres justos del Peru, reparen el daño

aquellos que miran adentro solo ven las consecuencias
mas las causas de estos crimenes estan afuera
no mas intervenciones, no mas asesores extranjeros
afuera todos
viva el peru

05 de diciembre de 2013 | 14 hrs
tERRUKITA escribe:

Me da mucha pena por los niños que por culpa de los padres tuvieron que ver esas atrocidades, segun el reportaje los asesinados al parecer fueron terroristas. claro eso no se podra probar.

05 de diciembre de 2013 | 13 hrs
Roberto Viaggio escribe:

No seria bueno invitar al cardenal Cipriani, en la penosa y cruel tarea de reconocer muertos civiles, producto de la violencia sobre indefensos, cuyos derechos humanos eran al juicio del cardenal: una "cojudez" ? Quiza su corazon blindado de cinismo pueda conmoverse?
Lo que es seguro que Jesus botaria a patadas de su templo a este politicastro disfrazado de cura!

05 de diciembre de 2013 | 13 hrs
Pepitoirreverente escribe:

Si la lógica de la CVR(Coimision de Verdes Resplandecientes) fue de enjuiciar a dedo y encarcelar a AFF entonces la lógica con Alan Garcia seria la misma,que aliados tan poderosos tiene???

05 de diciembre de 2013 | 12 hrs
Juan José escribe:

El Gobierno debe reconocer a todos los huerfanos victimas por la violencia del terrorismo exclusivamente de los años 80 a 95 actualmente los verdaderos afectados(viudas y huerfanos) estamos olvidados, el estado se comprometío a ayudarnos y no pasa nada hasta ahora, yo tenia que irme del lugar despues de que perdí a mi padre asesinado cruelmente y actualmente queda toda la secuela que he visto en ese momento.

05 de diciembre de 2013 | 11 hrs
Fernando escribe:

Tilsa, López Meneses, estudio PISA, etc., (casi) todos temas muy importantes:

Sin embargo, el gran tema de las víctimas de la violencia, y sus secuelas actuales, qué poca atención concitan entre nuestra opinión pública.

Definitivamente, esto corrobora un hallazgo de la CVR:

Dado que una mayoría de víctimas civiles fueron campesinos Quechua hablantes pobres y marginados, poco le importó (e importa) su suerte al Perú oficial...

05 de diciembre de 2013 | 10 hrs
Marilú Fernández escribe:

¡Qué bien que La República se preocupe por difundir noticias serias e importantes como este reportaje! Por eso compro este diario y mis padres también me enseñaron con mucho cariño a leer La República en la década final de 1980. Felicito al señor corresponsal Mejía por su trabajo honesto e imparcial. Me estremece leer cómo un niñito peruano de 9 años ve morir a su padre. No sé si podré dormir, pero es importante saberlo. Es la historia del Perú que no la escuchas en los colegios.

05 de diciembre de 2013 | 10 hrs
Alfredo P. escribe:

Los terroristas comunistas fueron los que empezaron su "guerra popular" con el país en 1980 y ellos eran los que usaban a la población civil como "escudos humanos", eso no se menciona en el "informe".

05 de diciembre de 2013 | 09 hrs
Seminario escribe:

Todo fue iniciado por los comunistas.

05 de diciembre de 2013 | 08 hrs
Inquisidor escribe:

Alan Garcia era el Jefe Supremo de las FFAA en ese periodo.
Asi como Fujimori, deberia estar purgando sus crimenes en la carcel.
Basta de complicidad entre militares, Humala debe entregar a los perpetradores de esta masacre y de Putis y de todas las demas.
Justicia en la tierra ahora!

05 de diciembre de 2013 | 08 hrs
Juanito alimaña escribe:

una guerra con mucha cobardia, pues se asesinó a una poblacion civil indefensa, los cogieron como sandwich, al medio del conflicto

05 de diciembre de 2013 | 07 hrs
Bob escribe:

Comision de la verdad.........q hecen gastando dinero en estos desenteramientos, cortina de humo? O no se cansan de gastar los miles de $$ q resiven de las ong ?? Los terroristas son culpables de mas de 38,000 compatriotas q murieron en manos de estos delincuentes , q ahora se quieren pasar como investigadores (Comision de la verdad) y hay periodicos morvosos q se prestan para poner en titulares

05 de diciembre de 2013 | 07 hrs
pepelucho escribe:

Eso de culpar solo a los de sendero luminoso, a los ronderos y la fuerzas del orden es estar parcialmente ciego o tendencioso. Pues nadie quiere tocar a la EMBAJADA NORTEAMERICANA y la CIA. Precisamente es la CIA que estuvo involucrada en todas estas matanzas y genocidios. Entonces es la estrategia de la política genocida de EE.UU. que determinó estos hechos en base a su experiencia adquirida en la guerra de Vietnam.

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