Política
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Bien de salud. Artritis y artrosis

Por Dr. José Luis Pérez Albela

Dr. José Luis Pérez Albela

La artritis y la artrosis son enfermedades muy frecuentes. Muchas personas confunden sus síntomas y pueden creer sufrir de artritis cuando en realidad es artrosis, y viceversa. La artritis es una inflamación de la articulación. Existe la artritis reumatoidea, una de las tantas clases de artritis que existen. En este caso compromete el estado general de la persona por los síntomas de decaimiento, cansancio, abultamiento y enrojecimiento de la articulación que causa dolor continuo y rigidez. La artritis no tiene vinculación con la vejez, puede aparecer a temprana edad.

La artrosis es una degeneración del cartílago y del hueso adyacente, que causa dolor articulatorio y rigidez. Generalmente es una enfermedad que aparece con el envejecimiento de las articulaciones aunque puede aparecer en los jóvenes cuando es consecuencia de un traumatismo o problemas hereditarios que afecten la articulación. La artrosis, conocida también como osteoartritis u osteoartrosis, afecta sobre todo a las articulaciones que soportan peso, o que tienen exceso de movimiento, como por ejemplo las caderas, las rodillas o el pie. Se calcula que entre el 80 y 90% de las personas mayores de 55 años tiene algún tipo de manifestación de artrosis. Sin embargo, hay maneras de retrasar un poco la aparición de esas molestias que aparecen en edades más avanzadas y provocan temor, dolor y desesperanza.

Por ejemplo, cuando el paciente tiene artrosis y presenta sobrepeso lo más aconsejable es una dieta balanceada y sin excesos de grasas. Una dieta vegetariana puede ser muy beneficiosa, la alfalfa fresca y su germinado son muy buenos en el tratamiento de ambos males así como berros, camote, apio, perejil, ajo, jugo de papas crudas, recién hecho. Los mejores granos son el arroz integral, semillas de ajonjolí y girasol.

El ejercicio es un método de prevención y tratamiento, beneficioso siempre que se haga en forma sistemática, y mientras la articulación se mueva en todo su rango. Si el paciente toma aspirinas, cortisona o cualquier otra droga para el dolor, entonces debe tomar más vitamina C (dosis masivas hasta de 5,000 mg. al día). Si ha tomado cortisona u otro corticosteroide por un periodo prolongado, tales drogas deberán suspenderse gradualmente, jamás en forma abrupta y siempre bajo la supervisión de un médico. Otros suplementos nutricionales esenciales son la bromelina, potasio, algas marinas, calcio y magnesio en iguales proporciones, complejo B con B12, levadura de cerveza, algas marinas, omega 3 que se encuentra en el aceite de sacha inchi y 2 a 3 cucharadas de agua de mar diaria.

Las intervenciones no farmacológicas para el alivio del dolor y la función incluyen el calor superficial y profundo, frío (duchas calientes y frías) por la mañana y por la noche, ejercicio, pérdida de peso y la acupuntura.