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Biografía. Se graduó de antropólogo pero apostó por la lucha armada

“Cano” fue un ideólogo de las FARC con más de 200 órdenes de captura

Líderes. Fotografía de archivo de “Alfonso Cano” discutiendo con “Tirofijo”, líder histórico y fundador de las FARC.
Líderes. Fotografía de archivo de “Alfonso Cano” discutiendo con “Tirofijo”, líder histórico y fundador de las FARC.
Su nombre real fue Guillermo León Sáenz Vargas y asumió la jefatura de las FARC tras la muerte del líder histórico “Tirofijo”.

Bogotá. BBC-Mundo.



“Alfonso Cano” nació en julio de 1948 en Bogotá, militó en la Juventud Comunista en los años 60 y 70 y era considerado más del ala política que militar dentro de las FARC, una guerrilla creada en mayo de 1964 y que nació siendo un movimiento campesino.



El sociólogo Alfredo Molano, quien lo conoció en los años 70 en la Universidad Nacional, describió a “Cano” como “un hombre un poco reservado” y “bien formado políticamente, leído e interesado por la literatura y la economía”.



Eso marca una diferencia importante respecto a “Tirofijo”, un hombre que nació en una zona rural, que no estudió y que pasó buena parte de su vida en la clandestinidad.



“Uno presentía que (‘Cano’) hacía cosas (en la universidad), pero no sabía qué. Era muy combativo en las asambleas estudiantiles. De pronto desapareció y se fue unos años para la Unión Soviética”, comentó Molano.



Después de regresar de la URSS, “Cano” estuvo en Bogotá, donde en una ocasión fue apresado con armas. A principios de los años 80 ingresó plenamente a las FARC y entró en la clandestinidad.



De estudiante a guerrillero



Antes de entrar en la clandestinidad “Cano” había ganado prestigio como líder estudiantil a la vez que era invitado a dictar conferencias sobre marxismo a algunos frentes guerrilleros.



En 1981 estuvo preso 18 meses tras ser allanada su casa, donde fueron hallados dólares escondidos en las paredes. En la cárcel La Modelo en Bogotá se le veía leyendo, al parecer planeando su defensa. Sin embargo, esto no fue necesario ya que en 1983 el presidente Belisario Betancur declaró una amnistía.



Tras salir de prisión se fue a las montañas y se incorporó a la guerrilla de las FARC.



No necesitó mucho trabajo para llegar a sus líderes ya que fue directamente a Casa Verde, en el departamento del Meta, donde estaba concentrado el llamado secretariado, con “Tirofijo” a la cabeza.



Su incorporación al liderazgo tuvo mucho que ver con su afiliación al ideólogo de la guerrilla, Jacobo Arenas. Cuando este murió en 1990, “Cano” ocupó rápidamente un puesto en el secretariado.



Desde ese momento mostró un perfil nuevo para un líder rebelde, más ideológico y menos unido a la problemática de la vida rural.



Jefe del Bloque Oriental



Además de guerrillero, formó parte del izquierdista Movimiento Boliviariano, la Coordinadora Continental Bolivariana y simpatizante de la Unión Patriótica, desde donde se planteaban estrategias políticas para tomar el poder.



En el plano militar, fue durante mucho tiempo jefe del llamado Bloque Oriental que operaba en el oriente del Cauca, norte de Nariño y Putumayo, suroccidente de Huila y en el Cañón de las Hermosas en Tolima.



En dos oportunidades “Cano” encabezó delegaciones de las FARC para negociar con el gobierno colombiano. Eso ocurrió en la administración del presidente César Gaviria. Años después, en la negociación de paz durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana, entre 1999 y el 2002, mantuvo un bajo perfil.



Su discreción fue muy marcada durante estos diálogos llevados a cabo en una zona desmilitarizada en el sur del país. Aparecía en público raramente, aparentemente porque estaba convencido de que los diálogos iban a fracasar.



Algo que se confirmó poco después cuando secuestraron un avión que obligaron a aterrizar en la zona desmilitarizada.



Esto llevó al presidente Andrés Pastrana a poner fin a las conversaciones y a retomar militarmente la región.

El propio ex presidente llegó a decir que “Cano” nunca apareció en las mesas de negociaciones.

El dato

Órdenes de captura. Sobre “Alfonso Cano” existían más de 200 órdenes de captura por diversos delitos como homicidio, secuestro extorsivo, terrorismo y rebelión, por los que fue condenado en ausencia. Su muerte puede tener un efecto desmoralizador en las filas de la guerrilla, hasta el punto de que pueda incrementar la deserción.

 

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