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Escalofriante.

Con pruebas de ADN identificarán a los 14 internos que murieron calcinados

Sobreviviente. Alberto Luis Zevallos Monteagudo atribuye a un milagro seguir con vida.
Sobreviviente. Alberto Luis Zevallos Monteagudo atribuye a un milagro seguir con vida.
Alberto Luis Zevallos fue el único sobreviviente del incendio en el albergue Sagrado Corazón de Jesús de Chosica. Hasta anoche los restos calcinados seguían en la morgue central, pues están irreconocibles. En tanto nuevo reglamento para combatir la informalidad de centros de rehabilitación estará listo en dos semanas, según especialistas de Cedro.

Edson Tinoco y

Ernesto Guerrero/





" Dios es mi salvador, hermano, le debo la vida . Fue él quien me sacó de ese infierno", recordó ayer con fe Alberto Luis Zevallos Monteagudo , el único de los internos del centro de rehabilitación para drogadictos Sagrado Corazón de Jesús quien escapó del devastador incendio que dejó 14 muertos la madrugada del sábado último en ese local terapéutico de Chosica .



"Estuve atrapado casi una hora, vi caer desvanecidos por el humo a varios de mis compañeros y escuché gritos de auxilio y dolor. Fue una pesadilla que aún no puedo borrar de mi mente", añadió Zevallos, de 39 años de edad . Hoy, Alberto Luis cree más que nunca en Dios . "Jesús escuchó mis oraciones, me ayudó a vivir", subraya.



En los momentos cruciales, cuando el fuego ya se había propagado por todo el local y, aparentemente, no tenía ninguna posibilidad de escape debido a que las puertas estaban con llave, el interno limeño encontró el camino que lo libró de una muerte segura.



"Después de permanecer, corriendo de un lugar a otro, en la zona de los dormitorios del segundo piso, divisé el tragaluz . Para entonces varios de mis compañeros ya habían muerto, estaban regados en el suelo. Corrí hacia ese ducto y me lancé al primer piso", contó. El referido ducto permite acceder a un pequeño jardín que colinda con la sala de la amplia casona chosicana adaptada como centro de rehabilitación.





Fue detenido



El único sobreviviente de esa tragedia se golpeó el rostro contra una de las paredes del tragaluz pero, felizmente, no perdió el conocimiento. Cayó de pie desde unos 4 metros de altura. "Apenas podía respirar, había humo por todos lados. Así escapé de la muerte", recuerda. El sujeto corrió hacia la puerta principal.

Para suerte suya se encontraba allí el administrador del local, Carlos Tapia Vargas , quien –dice– retiró los candados para que pudiera escapar. Policías y agentes del serenazgo que acababan de llegar al lugar lo vieron correr en la calle y lo detuvieron bajo sospecha de haber originado el siniestro.



Ayer, el interno fue llevado por los investigadores y la doctora Ana María Cubas Longa, titular de la 1ra. Fiscalía Provincial de Turno de Chosica, hasta el siniestrado centro de rehabilitación para realizar las pericias de reconocimiento.Allí relató con lujos de detalles cómo logró burlar a la muerte.



Inspección oficial



La diligencia oficial demandó casi 8 horas. Participaron peritos de Criminalística y Homicidios , así como la División de Investigación de Incendios de Seguridad del Estado y custodios de la Policía de Protección del Ambiente.



Los últimos fueron convocados debido a que en el local se encontró con vida a un mono maquisapa y una tortuga, animales de origen amazónico extraídos de su hábitat sin autorización, y que eran criados por los internos en los amplios jardines interiores.



La representante del Ministerio Público escuchó con atención el estremecedor relato de Zevallos Monteagudo y decidió dejarlo en libertad por considerar convincente su testimonio. "La investigación está en curso y no se puede afirmar aún el origen del siniestro", señaló la fiscal Cubas.



 La fiscal reveló que en el primer piso del albergue se encontró equipos industriales de impresión, lo que indicaría que operaba allí una imprenta. La Municipalidad de Chosica consultada al respecto precisó que los directivos del centro de rehabilitación no contaban con licencia edil para realizar trabajos de impresión.



Familiares de las víctimas aún no pueden retirar a sus deudos porque están irreconocibles.



Peritos en investigación criminal desecharon la posibilidad de establecer los nombres de las víctimas a través de análisis odontológicos. " En el Perú  muy poca gente acude con regularidad a un dentista, perderíamos mucho tiempo tratando de ubicar odontogramas que quizá no existan", dijeron.



Explicaron, además, que en situaciones de este tipo se procede a desarrollar exámenes de ADN que son infalibles. " Los familiares directos (padres y hermanos) han sido convocados para tomarles muestras de sangre. En 48 horas se conocerán los resultados", precisó la fuente.    





Nueva reglamentación



Un nuevo reglamento del Ministerio de Salud , que busca erradicar la informalidad de centros clandestinos de rehabilitación para adictos, se publicará en dos semanas y evitará que esos recintos se conviertan en cárceles o jaulas mortales. Milton Rojas, coordinador del programa Lugar de Escucha de Cedro , manifestó que con este documento se asumirá un rol fiscalizador y de control de los centros terapéuticos. Se iniciará un proceso de formalización.  Ese documento prohíbe, por ejemplo, que en un mismo centro terapéutico para adictos convivan adultos y adolescentes. Se erradicará los albergues mixtos. "Se busca mejorar y fortalecer las comunidades terapéuticas y que ingresen a una fase de profesionalización, pues no pueden haber cuartos enrejados o cerrados con cadenas o candados", sostuvo tras indicar que en Lima existen cerca de 200 centros formales . En estos centros deben trabajar personal especializado como médicos, psicólogos y psiquiatras y poseer como requisito un programa científico para tratar a los jóvenes con adicciones.



Rojas dijo que los centros deben funcionar en lugares seguros y cómodos, los pacientes no pueden estar hacinados o pernoctar en camarotes de tres niveles. "Lamentablemente la mayoría de los centros de rehabilitación funcionan en casas comunes que han sido acondicionadas para albergar hasta a 25 jóvenes con problemas de drogas o alcohol ", manifestó al indicar que la cifra de centros a nivel nacional es de 400 .

Lamentó que el Estado no posea una capacidad de respuesta para atender a la totalidad de pacientes adictos (cerca de 5.000 en Lima).  "El 80% de los centros de rehabilitación son informales, el resto es formal y alberga al 30% de la población de adictos existentes", sostuvo.   

 

Centro siniestrado funcionó en la clandestinidad hasta setiembre

Hasta setiembre del año pasado el centro para adictos Sagrado Corazón de Jesús operaba en la clandestinidad, reveló el titular de la Dirección de Salud ( Disa ) Lima Este , Pablo Céspedes.



"En junio del 2011 nos enteramos de que ese centro funcionaba bajo el nombre de Agua Vida. Fuimos con un fiscal y encontramos once jóvenes en un cuarto de 12 metros cuadrados. Estaban hacinados", manifestó.



Céspedes agregó que los internos dormían en camarotes de tres pisos y que el área de enfermería o tópico era inadecuada. Además, no contaba con médicos, enfermeras, psicólogos y terapeutas especializados en el trabajo de rehabilitación de jóvenes con problemas de adicción.  En setiembre recién fue incluido en el registro nacional de centros de salud.



Pablo Céspedes agregó que en su jurisdicción se ubican 20 centros de rehabilitación formalizados. "De ellos 10 tenían deficiencias", dijo.

 

Claves

Pagos. Entre 600 soles y 250 dólares pagaban los familiares de los jóvenes internados en el centro de rehabilitación Sagrado Corazón de Jesús.



Pacientes. Entre 12 y 25 pacientes existen en cada uno de los 250 centros de rehabilitación formalizados de Lima.



 Fiscalía. La fiscal Ana María Cubas Longa inspeccionó y recogió pruebas del centro de rehabilitación Sagrado de Jesús, en Chosica. Los materiales hallados serán analizados con pruebas fisicoquímicas que establecerán la causa del siniestro.

ENFOQUE

 

No pueden permanecer encerrados

Doris Lituma

Minsa

Los centros de rehabilitación no deben ser lugares cerrados como jaulas o cárceles, sino zonas amplias con vegetación donde los jóvenes con problemas de adicción puedan recrearse y asistir a programas terapéuticos, y estos deben de extenderse a la familia del paciente. El Centro de Rehabilitación de Ñaña es un claro ejemplo de ello. En él los pacientes entran por voluntad propia , no son obligados por terceros.

Permanecen internados entre 9 y 12 meses. Firman un acta de compromiso. Esto no sucede en los centros informales, que operan sin mínimos estándares de calidad y sin el trabajo de expertos como psicólogos y terapeutas. El centro de rehabilitación Sagrado Corazón de Jesús tenía la autorización de la Disa Este. En la última inspección, realizada entre enero y febrero no se detectaron irregularidades.



No encontramos puertas cerradas con candados , pues los jóvenes con problemas de adicción no pueden permanecer encerrados.



Para evitar más tragedias, el Ministerio de Salud realiza cada seis meses supervisiones inopinadas en los 250 centros para adictos formalizados de Lima.



Hemos detectado centros informales que han sido multados y clausurados.  La Fiscalía debe investigar las causas que propiciaron la muerte de 14 jóvenes en el centro siniestrado de Chosica.

Hay 1 Comentario
10 de mayo de 2012 | 22 hrs
sra: piedad por dios escribe:

como es posible que los centros de reabilitación sean peor que una
carcel, y la familias de estos internos no tienen corazón,mandando
a sus propios hijos aun reclusorio en vez de curarlos los mandan ala
muerte.
pronto llegara el castigo divino para todos aquellos,que son indiferentes
al clamor de justicia.

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