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“Doy todo por la vida de mi hija"

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Faltan dos semanas para el Día del Padre, pero Néstor Yaranga asegura que ya recibió su mejor regalo: salvó a su hija de dos años, Cinthia, de las fauces de la muerte. Le donó parte de su hígado y con el trasplante se eliminó la cirrosis hepática y un tumor maligno que la menor tenía en el lóbulo izquierdo de su pequeño hígado.

Orgulloso padre afirma que es el mejor regalo de su vida. Su hija, de dos años, se recupera en el hospital Guillermo Almenara. Es una lección de vida.

David Gavidia.

Faltan dos semanas para el Día del Padre, pero Néstor Yaranga asegura que ya recibió su mejor regalo: salvó a su hija de dos años, Cinthia, de las fauces de la muerte. Le donó parte de su hígado y con el trasplante se eliminó la cirrosis hepática y un tumor maligno que la menor tenía en el lóbulo izquierdo de su pequeño hígado. El mal que ponía en riesgo su existencia.

El amor del padre pudo más. Y con tal de salvar a su hija decidió someterse a la operación. "Observé cómo mi hija crecía sana, pero de un momento a otro dejó de hacerlo, tampoco quería comer, le creció la barriga; entonces supuse que algo malo pasaba", cuenta Néstor y por ratos parece quebrársele la voz.

MALOS RECUERDOS

Los síntomas le hicieron recordar una mala experiencia: hace dos años perdió a su hija mayor, cuando tenía 3 años, también por el mismo mal. Pero esta vez fue diferente. "Tuve mucha fe, pese a lo arriesgado de la operación, sabía que Dios estaría con mi hija y podríamos salvarle la vida".

Fue entonces que llegaron al Hospital Guillermo Almenara de EsSalud, donde se hicieron cargo de la operación. En su caso participaron 25 profesionales encabezados por el doctor José Carlos Chamán y secundado por los médicos Martín Padilla y Carlos Rondón.

Fueron dos operaciones, ambas realizadas en paralelo el domingo 25 de mayo. Allí se hizo la extracción de los segmentos de hígado del padre y la colocación de los mismos en la pequeña (ver infografía).

El procedimiento es denominado "trasplante pediátrico con donante vivo relacionado", en el que se utilizaron los segmentos laterales izquierdos del hígado del padre.

LARGAS HORAS DE ESPERA

El doctor Padilla contó que las intervenciones duraron 20 horas y que ahora tanto la niña como el orgulloso papá se encuentran estables. Este último, incluso, ya fue dado de alta y observa cómo su hija se recupera en la sala del Servicio de Trasplante y Cirugía de Hígado del mencionado hospital.

Ayer, llegó desde su hogar en Huaycán y aceptó posar para la foto feliz, con su hija recuperada. La pequeña Cinthia Daniela tenía un chupetín en la boca y le pedía "teta" a su mamá. Se le notaba alegre, con el dulce entre los labios.

En tanto, su padre no cabía en la emoción. Sabe que la niña no comprende aún lo que hizo él por ella, pero eso es lo de menos.

"Cuando supe que sería yo el donante no hubo marcha atrás, sabía que ayudaría. El amor que un padre siente por su hija es inexplicable. Lo hice sin pensarlo", repetía y sin cesar no ocultaba el agradecimiento a los médicos que le dieron vida a Cinthia. "Es el mejor regalo que me pueden dar por el día del padre. Es mi hija y por ella daría todo. Es como si le diera vida por segunda vez".

PIDIÓ APOYO

Entonces aprovechó el momento y pidió a las autoridades más apoyo para el hospital. "Deberían implementar más este servicio. Quizás una sala más grande", dijo.

Luego se paró y junto a su hija y esposa posaron para la última placa: una sonrisa tímida quedó retratada. Igual se les vio felices.

CLAVES

45. Desde la creación del Servicio de Trasplante y Cirugía de Hígado del Almenara, en 2000, se efectuaron 45 trasplantes hepáticos y 1 de retrasplante. 7 se realizaron en pacientes pediátricos con cirrosis hepática.

Costo. Una operación de este tipo puede llegar a costar en Estados Unidos $ 450 mil, mientras que en el Perú alcanzaría los $ 70 mil.


Hay más casos exitosos en Perú

La primera vez fue un menor. El 14 de noviembre de 2001, Gustavo Monzón Cruz, entonces de tres años, recibió dos segmentos del hígado de su madre, Magali Cruz, convirtiéndose en el primer niño en ser sometido al procedimiento denominado "trasplante pediátrico con donante vivo relacionado".

El segundo caso fue Daniela Diez Dávila. El 18 de mayo de 2003. Esa vez, la pequeña de 1 año 8 meses recibía también dos segmentos del hígado de su padre, Roberto Diez.

Russel Coronado, de 1 año 6 meses, fue el primer niño al que se le sometió a un retrasplante. Primero recibió la donación de su abuela pero no resultó. Luego, le colocaron dos segmentos del hígado de un donante anónimo con muerte cerebral. Fue un éxito.