El gobierno egipcio comenzó los trabajos para sellar los túneles que se usan para contrabandear productos con la Franja de Gaza, dos días después de la muerte de 16 guardias fronterizos egipcios en un ataque que se ha atribuido a militantes yihadistas palestinos, Gaza, según informó una fuente del servicio de seguridad.
Mientras las autoridades analizaban cómo responder al ataque más mortal que se registra desde hace décadas en la tensa frontera de Egipto en la península del Sinaí con Israel y Gaza, una multitud de personas acudió al funeral militar en El Cairo de los guardias muertos.
El desgobierno se ha extendido en el accidentado y desértico Sinaí desde la caída del autoritario Hosni Mubarak en un alzamiento hace 18 meses y tras la elección de un sucesor islamista cuyo compromiso de cooperar con Israel está aún por probarse.
Milicianos del Sinaí decididos a destruir a Israel han atacado reiteradamente un gasoducto que se extiende hacia el Estado judío, así como puestos policiales y de control egipcios. Ocho israelíes han muerto en el último año en ataques fronterizos.
Israel dijo que los grupos yihadistas palestinos han estado cruzando de Gaza a Egipto y aprovechando el vacío de seguridad del país para asociarse con milicianos locales y atacar así la extensa frontera sur israelí hacia el mar Rojo.
El Gobierno en El Cairo dijo que los autores del ataque de domingo llegaron a Egipto a través de los túneles de contrabando de Gaza. Y para restablecer la calma, intentan sellar estos pasos, para lo cual ha desplegado equipos pesados en la frontera.
"La operación aspira a cerrar todos los accesos entre Egipto y la Franja de Gaza que se utilizan en operaciones de contrabando", dijo la fuente de seguridad.
El nuevo presidente egipcio, Mohamed Mursi, prometió rápidamente volver a poner la zona bajo control gubernamental tras el ataque, el peor registrado desde que Egipto firmó la paz con Israel en 1979, poniendo fin a una sucesión de guerras.
Sin embargo, sellar los túneles será una maniobra incómoda para el nuevo líder, que desde su llegada al poder en junio ha acercado a Egipto al movimiento islamista Hamás y ha prometido ayudar a mejorar la vida de los palestinos allí.
El mando militar de Egipto, que conserva un amplio poder sobre la seguridad nacional tras la caída de Mubarak, denunció a los atacantes como "infieles" que habían cruzado una línea roja, y prometió una rápida respuesta.
Las fuerzas de seguridad egipcias empezaron el martes a detener sospechosos en la principal localidad del Sinaí, al Arish, según dijo la fuente de seguridad, y las autoridades contrastaron nombres de posibles sospechosos liberados de la cárcel tras la caída de Mubarak. (Reuters)
