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Perú cinco estrellas

Paracas. Este epicentro de hotelería de lujo al sur de la capital espera una inversión hotelera del orden de los S/. 174 millones.
Paracas. Este epicentro de hotelería de lujo al sur de la capital espera una inversión hotelera del orden de los S/. 174 millones.
Inversión. Hoteles de lujo siguen apostando por el país, con proyecciones que se aproximan cada vez más a los US$ 2.000 millones. Para que este flujo no se detenga, el desafío de este 2013 será eliminar las trabas burocráticas que espantan a cadenas de peso como W, Four Seasons y Hyatt.

Luis Felipe Gamarra.



Érase una vez… la privatización. En 1994, la primera ola arrastró a la Empresa Nacional de Turismo (Entur Perú), que administraba 32 hoteles bajo la marca Hotel de Turistas. Decenas de operadores hoteleros pronosticaron que se avecinaba un boom hotelero, que en dos años convertiría la Costa Verde en un albergue para hoteles de lujo, con restaurantes, casinos y radas para veleros. Los más optimistas advertirían que Miraflores acogería a las marcas de hoteles más prósperas del mundo –para ejecutivos de primer nivel–, como Hilton, que mostró interés en construir dos torres gemelas detrás del Palacio Marsano. Pero, debido a la crisis asiática, apenas se construyó un mercado indio. Han transcurrido casi dos décadas desde entonces, lapso en el que el país ha sido bautizado por la banca multilateral como el “milagro peruano”, en el que los grupos económicos más prósperos de la región, así como del mundo, han llegado desde lejos para depositar su capital –y su fe– en un mercado que flota sereno mientras países más desarrollados están al borde del abismo fiscal.



La Costa Verde aún no ostenta ningún hotel, pero sí la bahía de Paracas, donde se asentaron los hoteles La Hacienda, Libertador y Hilton, a los que se sumarán el San Agustín (S/. 30 millones), el Aranwa (S/. 24 millones) y Shamrock Paracas Lagoon (S/. 120 millones). Carlos Canales, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), que agrupa a los protagonistas más relevantes del sector privado en el rubro, afirma que en este 2013 hay motivos para ser más optimistas que en 1994.



Según Canales, existe una proyección de US$ 1.761 millones al 2015, un máximo histórico si se compara con proyecciones como las del 2009-2012, años en los que se invirtieron más de US$ 1.200 millones. “Los operadores no solo están concretando aquellos proyectos que se paralizaron por trabas administrativas, sino que están descentralizando las inversiones, apostando por el interior del país”, explica Canales.

Según la gerente de la Sociedad de Hoteles del Perú (SHP), Tibisay Monsalve, que maneja las mismas cifras, 40% de esta inversión será entre Lima y Huaraz (US$ 697 millones), 32% en la zona norte (Loreto, Piura, Trujillo, Chiclayo y Tumbes), donde se invertirán US$ 566,33 millones, y 28% en la zona sur (Cusco, Arequipa, Puno, Puerto Maldonado, Paracas, Moquegua y Tacna), donde se concentran US$ 497,60 millones. El 70% del monto global está dirigido a hoteles de tipo corporativos, de cuatro y cinco estrellas.



Hoteles nicho



Hace 40 años, Puerto Maldonado era un poblado en el que habitaban 2.000 personas. La basura se recogía en una carreta jalada por un asno. No existía el registro público. La tierra le pertenecía al que la tomaba. “No había terrenos comunales, todo le pertenecía al Estado, que era lo mismo que decir nadie”, explica José Koechlin al rememorar cómo nació el hotel Inkaterra Reserva Amazónica, en Tambopata, una aventura de 1.200 hectáreas, que le tomó 26 años en regularizar ante el registro. Entonces, no imaginó que ese hotel que iba a inaugurar sería el primero de una cadena de tres hoteles de lujo, reconocido por las revistas más prestigiosas de turismo, y caso de éxito según la Facultad de Investigación de la Escuela de Negocios de Harvard; este 2013 sumará otras tres propiedades en Barranco (Lima), el valle del Urubamba (Cusco), y en Cabo Blanco (Piura), con interés de construir un sétimo en Puno.



Así como esta cadena local se seguirá expandiendo, Casa Andina (Grupo Interbank), que compró muchos de los ex Hotel de Turistas, administra un portafolio de 20 hoteles en nueve destinos turísticos, y se expandirá más allá del anillo sur, que comprendía Ica, Cusco, Arequipa y Puno. “Este año creceremos al ritmo acelerado que nos caracteriza, pero en zonas que han demostrado gran dinamismo, por el interés tanto del segmento corporativo como del turismo clásico”, explica Juan Stoessel, gerente general de la cadena. Durante el 2013 proyectan empezar la construcción de cinco hoteles más, en destinos como Huancayo (Junín), Trujillo (La Libertad), Chiclayo (Lambayeque), Tacna y Moquegua.



La cadena peruana Aranwa (Grupo San Pablo) busca crecer en Arequipa y Lima (S/. 15 millones), así como la cadena QP, que levantará cinco hoteles hasta el 2014. Marriot (La Rioja), que acaba de construir un hotel en Cusco, edificará otros dos hoteles en Miraflores y San Isidro (US$ 50 millones), con marcas exclusivas como Courtyard o Ritz Carlton, con interés de invertir en Trujillo, Chiclayo, Piura y Arequipa con la marca de tres estrellas Farfield Inn. GHL Hoteles (Colombia) invertirá US$ 46 millones hasta el 2014, a los que se sumarán otros US$ 120 millones el 2015.



En marzo la cadena Starwood, que administra los hoteles Sheraton, inaugurará un hotel Four Seasons en Miraflores. La cadena Hilton (Inversiones Brade) mira al Cusco, así como las empresas del Grupo Pestana y la francesa Accor, que posee las marcas Ibis y Sofitel. Sin embargo, pese a este entusiasmo, existen trabas administrativas que espantan a nuevos jugadores. Según Juan Palacios, director de la consultora Hospitality & Tourism, desde hace más de cinco años existen cadenas que siguen analizando el sector, sin ejecutar ninguna inversión, como las cadenas Intercontinental, Trump, Disney o Aman. La cadena Hard Rock Café quiso abrir un hotel con cancha de golf en el Valle Sagrado, con una inversión de US$ 200 millones, pero ahora acaba de anunciar que podrían abrir un hotel en Lima para el 2017. Empresarios de Singapur han visitado el país para ver la posibilidad de invertir US$ 50 millones en dos hoteles en Lima y Cusco, pero no lo han hecho. El caso más emblemático es el de Larcomar, donde la cadena Hyatt espera construir un hotel en un talud paralizado por trámites en la municipalidad desde 1995. Desde el primer semestre del 2012 no se determina qué entidad debe dar la autorización para la obra.



Trabas a la inversión



Según Carlos Canales, representante de Canatur, hay trabas burocráticas para la inversión hotelera, como los permisos que exige la administración local, la falta de predictibilidad en trámites referidos al respeto a la volumetría y parámetros de altura. “Lima debe pensar en alturas de 18 a 30 pisos, en zonas de alta densidad de edificios, pero las municipalidades solo permiten torres de 18 a 12 pisos. El impacto en la demora de los permisos llega a costar hasta 30% de la inversión inicial. En el caso del Marriot Cusco, en el que se iban a construir 250 habitaciones, con una inversión de US$ 34 millones, terminó costando después –de 8 años– US$ 55 millones, pero con 155 habitaciones, lo que elevó terriblemente el costo por habitación proyectado.



La legislación respecto a la edificación de casinos y tragamonedas ha contribuido a incrementar la inversión en el sector. Sin embargo, para el abogado Carlos Fonseca Sarmiento, especializado en derecho para apertura de casinos y salas de juego, falta que el Mincetur otorgue seguridad jurídica para que durante el lapso en el que se construye el hotel no aparezca un templo o un nido  –que por ley debe estar más allá de 150 metros de un casino– para darle seguridad jurídica a la inversión.



El 15 de enero, Canatur entregará al ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva, un proyecto de ley que busca corregir estas imperfecciones del mercado, con propuestas en beneficios tributarios, simplificación administrativa para trámites en municipalidades y ventanilla única de proyectos hoteleros, para saltar cuellos de botella como los ministerios de Cultura, Ambiente y el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci).



Esta normativa, según Carlos Canales, sigue los estándares de países como Chile, Colombia y Brasil, donde existe más incentivo para la inversión hotelera. Solo con un marco legal eficiente podrán llegar al Perú cadenas árabes de peso, o grupos asiáticos, como los que anunció el primer ministro Juan Jiménez, que dijo estar interesado en inversiones más limpias y menos conflictivas, con las que zonas turísticas como la Costa Verde se convertirían en verdaderas joyas del Pacífico.

 

Generador de divisas

 

El Perú no solo ha despertado el interés del turismo corporativo, representado por aquellos viajeros que se trasladan por negocios, o por el turista clásico, que busca entretenimiento, sino en nichos más especializados, como el turismo de congresos, el de aventura, el ecológico, el gastronómico. Estos últimos, según Canales, han contribuido con  la expansión del turismo receptivo, que el 2012 cerró con 2,8 millones de turistas extranjeros, quienes generaron alrededor de US$3.300 millones en divisas, sin contabilizar los US$ 10.000 millones que se recaudaron por turismo interno.

Hay 1 Comentario
09 de enero de 2013 | 09 hrs
rgarciach escribe:

una recomendacion el turismo gastronomico se ve mal si en el aeropuerto jorge chavez venden comida criolla con mal sabor; es lamentable ver algunos turistas extranjeros botar la comida que expenden alli al tacho. No hay que pecar de chauvinista pero en dicho aeropuerto que esla entrada a nuestro pais la comida debe ser la mejor.

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