Protesta. Vecinos se oponen a la construcción de paraderos. Moradores vigilan por turnos. Quieren que se corrija desvío vehicular. Concejo de Lima dice que obra vial es de interés público.
Luis Neyra O.
Los problemas que persiguen al Corredor Vial Metropolitano en el distrito de Barranco no cesan. Esta vez, y desde hace tres días, un nutrido grupo de vecinos se ha mudado, utilizando carpas, a los carriles centrales de esta vía (en el ex Óvalo Balta y en el límite con Chorrillos) para impedir que la Municipalidad de Lima construya paraderos.
Los moradores realizan vigilancia las 24 horas del día, en dos turnos, en grupos de 20 personas. “Tenemos que impedir que construyan el paradero hasta que se resuelva el problema del tránsito que la Municipalidad de Lima ha desviado hacia las calles adyacentes”, señala Lidia Malache, al recordar que las vías utilizadas para el desvío de las unidades públicas y particulares, como son las avenidas El Sol y San Martín, no están diseñadas para soportar semejante descarga vehicular.
Hostigamiento
La decisión de un sector de barranquinos de impedir el avance del Metropolitano ha tenido una rápida y reprochable respuesta
– denunciaron– de la comuna capitalina. Según Susana Raquelich, el viernes una cisterna les lanzó agua y un grupo de desconocidos hizo lo propio, pero con cohetones. Nadie salió herido.
Sin embargo Walter Paredes, jefe de obras de Protransporte, dijo que la falta de comprensión ha llevado a este “minoritario” grupo de vecinos a querer frenar una obra de interés público.
El funcionario edil indicó que si bien hay molestias por el desvío del tránsito, este no sería permanente. Añadió que se tiene planeado reorganizar la circulación (nuevos sentidos) en Barranco.
