Política
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Raida Cóndor: el inquebrantable espíritu de una madre

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En esta fecha especial, rendimos homenaje a una persona que encarna lo que significa la maternidad: Raida Cóndor. Ella nunca desmayó en la búsqueda de justicia para su hijo Armando, desaparecido por la dictadura fujimontesinista.

Por Oscar Soto

La vida de Raida Cóndor cambió súbitamente hace casi dos décadas. Su hijo, un estudiante de la Universidad Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta), fue secuestrado, torturado y desaparecido por el grupo paramilitar Colina, como parte de una absurda estrategia contra el terrorismo ordenada por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

Raida no supo lo que le sucedió a su hijo y sus compañeros hasta varios meses después de su desaparición. La angustia que ella padeció desde entonces no la amilanó, pese a que con el tiempo se llegó a descubrir lo que le hicieron a su primogénito: Armando Amaro Cóndor.



Esta madre sufrió el calvario de los largos y penosos procesos de investigación y de justicia, pero ella ahí, con paso cansino, firme y decidida. Así fue como en base a su persistencia ante la ley y a la solidaridad de defensores de los derechos humanos que se logró llevar tras las rejas a los responsables de la muerte de los estudiantes y un profesor de La Cantuta.

Coraje de madre
El dolor, la impotencia y hasta la agresividad de fujimoristas como Martha Chávez pudieron hacer mella en su fuerza de voluntad; sin embargo no fue así, Raida, con ese valor privilegiado que tienen las madres, persistió en su lucha, con la misma convicción y entereza que hubiese tenido así no hubiese descubierto el terrible destino de su hijo.

Raida, sobre las lágrimas y la ausencia, encontró a gente comprometida en su causa: familiares de desaparecidos y muchos activistas de Derechos Humanos. "Perdí a un hijo, pero mi familia creció" nos reveló al lado del monumento que recuerda a los caídos por la violencia política.

La valiente mujer descubrió con el tiempo que su búsqueda no era solo de justicia para su hijo muerto, sino que también era un acto de dignidad, sentar un precedente, "para que no vuelva a haber otra Raida Cóndor que sufra lo que yo sufrí", según sus propias palabras.

Su lucha es un ejemplo de perseverancia y valentía que nunca cayó en la sinrazón de la venganza, es una muestra de amor filial, ese amor por los hijos, ese amor que nace de las entrañas. Porque en un país cuya moral agoniza por pasiva, la búsqueda de justicia y de memoria, tiene en la imagen de Raida una inspiración, especialmente para aquellas madres para aquellos hijos que les será difícil, casi imposible decir o escuchar: ¡Feliz día de la Madre!

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