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Viaje seguro a la playa

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Taller. Antes de salir de la ciudad debe llevar su auto al taller mecánico. Usted debería tomar en cuenta las siguientes recomendaciones para evitar los molestos problemas mecánicos durante su viaje.

Tito Maruy, mecánico automotriz.

Don Antonio grita “mañana somos playa” y da rienda suelta a la alegría general en la casa. Doña Rosa comienza a hacer la lista: “bronceador para Rosita, bloquedor 50 para Toñito, sombrilla, toallas, agua, hay que hacer algo para almorzar, etcétera”. “Vieja, no te olvides de mis chelitas”.

Llega el domingo por la mañana, y don Antonio carga las cosas en su fiel Station Wagon, se sienta frente al timón, arranca el motor y espera a que la familia suba al automóvil y sale raudo hacia la Panamericana Sur.

Al cabo de un par de horas, don Antonio, doña Rosa, Rosita y Toñito están parados a un lado de la carretera con el capot abierto y con un “geyser” de agua y vapor que emana del radiador, señal inequívoca de problemas con la refrigeración del auto. ¿No los vio?

Si don Antonio hubiera tomado unas cuantas precauciones, la salida a la playa no hubiera terminado con un paseo en grúa.
1] aceite. Revise el nivel de aceite del motor, saque la varilla medidora, límpiela con un papel, insértela nuevamente en su caña, sáquela y mire en la punta, tiene dos muescas (marcas), la más cercana a la punta nos indica el mínimo y la contraria el máximo. Si indicara mínimo, agréguele un cuarto de galón del aceite que siempre ha estado usando.

Normalmente entre muesca y muesca está la cantidad de aceite requerido. No es medio galón como muchas veces le han dicho en el grifo. No se asuste si al comprobar el aceite la marca está en mínimo, ya que todavía hay tres cuartos de galón en el motor y el total es cuatro.

2] arranque. Antes del primer arranque del día, revise el nivel del refrigerante del motor, observe el tanque recuperador, normalmente de plástico semitransparente instalado a un lado del radiador. Este tiene también dos marcas, la de máximo nivel está a la mitad del recipiente. No debe sobrepasar esta marca, ya que el excedente se saldría por el desfogue, pudiendo en algunos casos causar humareda y susto.

Revise el ajuste de las dos mangueras del radiador: una instalada en la parte superior del radiador y la otra en la parte inferior de este. Si al manipularlas estas se movieran, ajuste las abrazaderas fuertemente con un desarmador.

Revise si presentan rajaduras en el caucho que recubre la manguera, y si es así reemplácela. Ahora, si se ven bien exteriormente, le sugiero una prueba más: presione la manguera con la mano, y si siente que esta cruje como si estuviera crocante por dentro, es hora de cambiarla.

3] motor. Además se deben revisar visualmente las correas montadas al frente del motor*. En los autos modernos, los ventiladores que enfrían el radiador son eléctricos, pero en algunos se mantiene la faja que mueve las paletas del ventilador. Si se aprecian rajaduras o se están deshilachando, cámbielas. *(Estas mueven las bombas de agua, ventilador, alternador y timón hidráulico en algunos vehículos).

4] llantas. Con una llave de ruedas verifique el apriete de las tuercas de las llantas. También revise la presión de las mismas, incluida la de repuesto (entre 26 y 28 libras estará bien). Recuerde revisar el estado de los neumáticos, no se aventure con unos muy gastados o con deterioros visibles como cortes, rajaduras o las populares “tetas” (chichones en las llantas).

5] frenos. Si su conocimiento de mecánica está por encima del promedio, antes de pensar en salir a la carretera revise sus frenos. No acelere algo que luego no puede detener.

Estos consejos no lo librarán de sufrir un percance, pero minimizan la posibilidad de tenerlos. Si don Antonio hubiera leído este artículo antes, la salida a la playa no se hubiera convertido en un paseo en grúa.

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