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El milagro de las células madre

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Extraídas de la méduda ósea e implantadas en una zona específica del organismo, las células madre son capaces de regenerar tejidos dañados o en continuo desgaste. Un procedimiento de este tipo en pacientes con Parkinson ha logrado mitigar, notablemente, todos los trastornos de esta enfermedad degenerativa.

Extraídas de la méduda ósea e implantadas en una zona específica del organismo, las células madre son capaces de regenerar tejidos dañados o en continuo desgaste. Un procedimiento de este tipo en pacientes con Parkinson ha logrado mitigar, notablemente, todos los trastornos de esta enfermedad degenerativa.

Por Lizzia Duany
Foto: Melissa Merino

Procedimiento. Los médicos que realizan este procedimiento son radiólogos intervencionistas. Aquí, el doctor Raúl Cantella explicando cómo se extraen las células madre. Óscar llegó en silla de ruedas. Tenía el rostro rígido, y su cuerpo era dominado por repentinos temblores y movimientos involuntarios. La enfermedad de Parkinson avanzaba en su espiral degenerativa quitándole cada vez más facultades. Entonces decidió someterse a un procedimiento médico que cambiaría su vida: las células madre.

Tamara Jorquiera, encargada de la oficina científica del Instituto Brazzini, explica de qué se trata: "Una célula madre tiene la capacidad de dividirse indefinidamente, renovarse y transformarse en células especializadas, hepáticas o neuronas, por ejemplo. La particularidad de estas células es que reemplazan a las células dañadas".

Las células madre se extraen de la médula ósea del propio paciente para evitar cualquier tipo de rechazo, explica el doctor Raúl Cantella. El procedimiento, asegura, no es doloroso y el paciente entra y sale del Instituto el mismo día.


Paso a paso

Cantella explica el procedimiento. "El paciente ingresa por la mañana. Se le extrae una muestra de la médula ósea por medio de una punción que se hace en las crestas ilíacas (es en la médula ósea donde se encuentra la mayor concentración de células madre.) Luego, un grupo de hematólogos purifican la muestra extraída y seleccionan las células madre. El paciente espera cerca de dos horas antes de la segunda parte del procedimiento que no requiere de cortes ni suturas. Este consiste en introducir un aguja por la arteria femoral. La aguja es conducida hasta la zona dañada por medio de un catéter especial. Una vez que se ha encontrado el tejido dañado se realiza la implantación de las células madre." En la sala se encuentra un staff de médicos de diversas especialidades.

"La idea es que las células madre inyectadas se transformen en neuronas o en los tejidos dañados de otro órgano vital y así el paciente pueda ir recuperando las funciones perdidas", explica Tamara Jorquiera.

Según el doctor Cantella, los resultados pueden empezar a notarse 72 horas después de la implantación y ha habido casos que lo han impresionado. "Un paciente llegó en silla de ruedas, totalmente encogido, no podía casi ni hablar y a la semana volvió aquí caminando. Me chocó, fue impresionante".


Procedimiento. Haga clck en la imagen para ampliar.

Los resultados

"Me cambió la vida en un 90%. Estaba en silla de ruedas, no podía comer por mí mismo, ni vestirme y ahora camino, subo escaleras e incluso puedo correr", cuenta Óscar quien tuvo Parkinson por cinco años. "El Parkinson, explica Jorquiera, es provocado por un desbalance de lo que se llama sustancia negra. Los pacientes tienen un movimiento involuntario llamado temblor de reposo, rigidez y movimientos lentos". Luego, la discapacidad se acentúa, explica la doctora, y el paciente sufre de pérdida del equilibrio, rigidez en las extremidades, deterioro mental y dificultad en el habla. Los músculos de la cara se ponen rígidos y el paciente pierde la expresión.

"Lo más duro de esta enfermedad es la soledad que uno siente. Nadie me podría decir lo que es el Parkinson porque yo lo he vivido y yo sé lo que es. Uno se aísla. Yo no podía ir a reuniones sociales. Si tomaba un vaso de agua o lo que fuera terminaba mojando a quien estuviera a mi lado y lo mismo con la comida", cuenta Óscar. Otro caso es el de Alfredo, quien también padeció Parkinson durante 5 años y puede confirmar lo que sostiene Óscar. "Uno se inhibe de todo. Yo en lo social no tenía tantos problemas, era más es en los directorios y en las cosas del trabajo". Alfredo se sometió al procedimiento de células madre en febrero. Y asegura que poco después de un mes ha logrado recuperar sus facultades en un 50 %". En lo que más he mejorado es en mitigar la disquinecia, que son los movimientos involuntarios". Su esposa dice que es algo cíclico y que hay momentos buenos y otros no tanto. "Cuando está bien es maravilloso, pero cuando está mal, la pena me mata." Alfredo no llegó a estar en silla de ruedas y su cabeza siempre se mantuvo clara. "El saber que esta era una enfermedad progresiva fue lo peor", recuerda. Pero la evolución de la enfermedad es diferente en cada persona. Mucho tiene que ver cuán agresivo fue el Parkinson que tuvo.

"Este procedimiento no es la cura del Parkinson, pero sí mejora la calidad de vida de la persona", precisa el doctor Cantella.

Concluido el procedimiento, los pacientes deben continuar con su medicación, claro que en dosis mucho menores. Por ejemplo, en el caso de Óscar, quien llegó a tomar 320 pastillas al mes, ahora solo debe tomar 32.

"Me siento vivo otra vez. No sabes lo terrible que es esta enfermedad."

Ahora Óscar quiere que otros enfermos de Parkinson puedan al igual que él, recuperar sus facultades. Sueña con crear una asociación sin fines de lucro que ayude a los pacientes que no tienen los recursos para pagar el procedimiento que lo devolvió a la plenitud de la vida.