El estudio debeló que tanto animales de laboratorio como personas en general, se desempeñan mejor en pruebas cognitivas después de varias semanas de entrenamiento, con el tiempo se ha podido demostrar con esta investigación que correr y así como otros tipos de ejercicio de resistencia física, incrementan el número de neuronas en partes del cerebro dedicadas a la memoria y el aprendizaje.
Sin embargo los mecanismos que subyacen a este proceso siguen siendo aún un misterio, debido a que no se ha determinado si estos comenzarían en el mismo cerebro, o si estos mensajes llegan provenientes de otras partes del cuerpo para poner en marcha este proceso.
Los investigadores estaban especialmente interesados en la posibilidad de que la acción nazca fuera del cerebro, especialmente en los músculos. “Nos preguntamos si los desencadenadores periféricos podrían ser el motor que activa las cascadas celulares y moleculares en el cerebro que condujo a las mejoras en la cognición” afirmó Herniette Van Praag, investigadora del estudio, para un artículo del New York Times.
Van Praag también declaró que las células musculares responden al ejercicio bombeando una variedad de sustancias que se traducen en grandes y fuertes músculos. Y algunos de estos compuestos podrían estar entrando al torrente sanguíneo y así viajar hasta el cerebro, creando así una serie de reacciones inesperadas.
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