Cecilia Castillo.
Ramiro Saavedra, el joven arequipeño de 27 años, se convirtió anoche en el Kurt Cobain peruano, luego de imponerse al imitador de Juan Gabriel (Ronal Hidalgo) y Amy Winehouse (Ani Rodríguez) en el reality Yo Soy, en una gala de emociones, suspenso y lágrimas.
La esperada final de la primera temporada premió al ganador con 25 mil dólares y contó con una multitud de seguidores que se dieron cita en la cuadra 1 de la avenida El Sol en Barranco, lugar donde se graba el programa. La fiesta fue conducida por Karen Schwarz desde las seis de la tarde con la presencia de los cuatro finalistas que le dijeron adiós al programa en esta semana.
En la última semana, dejando atrás a 21 participantes de los que destacaron Marc Anthony, Bebe, Tito Nieves, Rocío Durcal, Gloria Trevi, Liza Minnelli, Raphael y Alex Lora, el jurado y los televidentes eligieron a los imitadores de Kurt Cobain, Amy Winehouse y Juan Gabriel para la disputar el primer lugar del concurso que llegó a su fin liderando la sintonía.
La mecánica final eliminó en cada edición al participante con menos votaciones obtenidas vía mensajes de texto. Sin embargo tenían la posibilidad de ser salvados por el jurado conformado por Ricardo Morán, Maricarmen Marín y Fernando Armas, mediante un ‘comodín’ que no fue utilizado.
Es así como el imitador del líder de Nirvana Kurt Cobain fue uno de los favoritos del público, ya que en reiteradas oportunidades fue elegido como el más votado. Ramiro Saavedra, ahora conocido como el ‘Kurt Cobain peruano’, es arequipeño y vocalista de la banda rock OLAF. Ahora arrastra una fanaticada que se ha extendido desde Arequipa a todo el Perú.
Kurt Cobain se presentó con los temas ‘Where did you sleep last night’ y ‘Smells like spirit’, frente a las populares y sentimentales canciones de Juan Gabriel como ‘Se me olvidó otra vez’ y ‘Para qué me haces llorar’, en la voz del tacneño Ronald Hidalgo.
Al escuchar, al conductor Adolfo Aguilar, que se había convertido en el mejor imitador del país, Ramiro rompió en llanto y se dejó caer. “¡Dios, gracias, Dios!”. Luego fue llevado en hombros fuera del estudio, y la noche, una vez más, fue suya. ❧