No desean una carretera ni vía férrea que afecte sus bosques, esos que por miles de años alimentaron y dieron cobijo a sus ancestros. Aquellos que jamás depredaron y, por el contrario, buscan cuidar. Una lógica irrefutable que lamentablemente no es (o no quiere ser) entendida por algunas autoridades. Y no desean que un nuevo conflicto social ponga sobre el tapete la actual problemática de Purús, Ucayali.
Por Luis Santolalla Huerto
El líder indígena de la etnia Sharanahua Alfredo del Águila, en enfático en el tema: no a la posible construcción de una carretera o vía férrea que una las zonas de Iñapari (Brasil) y Purús (Perú). Lejos de ser una posición antojadiza, buscan evitar que se vulnere la zona donde crecieron al igual que sus ancestros.
“La propuesta de construir una carretera ha sido a espaldas de los pueblos originarios, sin consultarlo. Lo que pedimos es que se someta a consulta, para poder entendernos, sentarnos e informarles por qué. Queremos diálogar, no pasar lo que sucede en Cajamarca entre el proyecto Conga y la población”, mencionó el también dirigente de Eco Purús.
Alfredo del Águila explica que en innumerables ocasiones les han hablado del “desarrollo económico” y su importancia, a pesar que en la zona, donde viven diversas etnias aisladas voluntariamente, no entienden del tema.
“En el lugar existe otra forma de desarrollo. Cuando escuchamos hablar de ‘desarrollo económico’, mis hermanos de Purús no entienden mucho a qué se refieren. Hay que hablar mucho sobre el tema ahí”, remarcó.
LOS PELIGROS DE UNA VÍA EN PURÚS
Desde la punta de vista del dirigente, no existe diferencia si se construye un ferrocarril o una carretera, pues la zona se verá afectada con consecuencias impredecibles.
“Al construir un camino se crearía un peligro en relación a la contaminación, es algo serio, sea carretera o vía férrea, se producirían migraciones. En Purús se generarían conflictos sociales. Los pueblos originarios primero deben asegurar su territorio”, remarcó.
Sobre la posición del párroco de Purús, Miguel Piovesan, quien se ha mostrado a favor de la construcción de la vía, Del Águila mencionó que él vive en Purús recién desde el año 2000, y nunca consultó a los pueblos originarios su punto de vista.
“Las federaciones hemos solicitado un diálogo, pero lamentablemente nos dice que nosotros somos manejados por las ONG. No quiere conversar con nosotros”, remarcó.
PEDIDO SIN RESPUESTA
Arsenio Calle es presidente del Parque Nacional Alto Purús (PNAP), y desde hace meses, junto a un puñado de ambientalistas y dirigentes indígenas de la provincia de Purús, trata que la voz de los dirigentes indígenas sea escuchada. Lamentablemente, el Estado no ha sabido atenderlos hasta este momento.
Sobre el tema, Calle nos explica que casi el 80 por ciento de las comunidades nativas que habitan en Purús se reunieron entre el 15 y 17 de Junio en un congreso extraordinario, y en el que participaron más de 200 dirigentes indígenas. La decisión fue unánime: se oponen a una carretera que divida sus comunidades y amenace sus territorios, recursos naturales y seguridad alimentaria.
“Se invitó al párroco Miguel Piovesan, así como otras autoridades de la zona, pero él prefirió hacer un trabajo informativo en la capital y no asistió. Los líderes de las comunidades esperaban contar con su punto de vista y la exposición de sus argumentos de manera directa”, explicó.
El presidente del PNAP señala que casi a diario en Purús Piovesan ha utilizado una radioemisora y un medio escrito para mostrar su aprobación a la construcción de la vía, pero no ha querido reunirse con las comunidades del lugar.
“Tiene un diálogo opuesto a la federación, cuestionamientos. A veces contra los mismos dirigentes y comuneros que no piensan como él”, mencionó.
Por ello, Arsenio Calle consideró que cuando el representante de la Iglesia afirma que las comunidades nativas están a favor de la carretera, miente.
“Ese es el problema, trae un mensaje equivocado, viene a desinformar, no está trabajando con honestidad y sinceridad. Si tiene una propuesta debe decírnosla, pero esto no ha sucedido”, remarcó.
¿POR QUÉ UNA CARRETERA?
Esa es la pregunta que muchos se hacen. Para el congresista Carlos Tubino, la vía que promueve evitaría “el proceso de desnacionalización” de los pobladores de la zona. Asimismo, considera que el aislamiento “origina sobreprecios, mala educación y pésima Salud”.
Por su parte, Arsenio Calle sostiene que detrás de la construcción de la vía hay intereses económicos, debido al potencial maderero en Purús por la caoba que alberga.
“Pero las comunidades nativas no están preparadas para las actividades extractivas que habría en la zona. Sabemos todas las consecuencias que traen. La carretera no va a resolver los problemas de salud y educación de la provincia, es la presencia permanente e institucional del Estado lo que se necesita”, agregó.
Frente a esta situación, y de contradecir el deseo de las comunidades indígenas, ¿podría generarse un nuevo conflicto social, como los que afectan a Cusco y Cajamarca en la actualidad? Arsenio Calle también considera que es una posibilidad.
“Se generaría un nuevo conflicto social, porque hay un gran sector de la población indígena que ha dado su opinión, ven una amenaza en la nueva carretera, es lo que han manifestado. Anteriormente hemos sido invitados al Congreso, al igual que otras instituciones. Eso es lo que he podido percibir y observar lo dicho por los delegados”, agregó.