Porto Alegre. La República
A ratos, pareció el juego del gato con el ratón. Así fue la diferencia futbolística pese al partido discreto del Inter –no apareció en su gran nivel el argentino Andrés D’Alessandro, además capitán del equipo– y al esfuerzo hasta el límite de algunos elementos del campeón peruano, casos del zaguero Leandro Fleitas o Roberto Guizasola, ayer jugando de volante por derecha, y sobre todo del portero Diego Penny, una de las razones para que el resultado a favor del cuadro brasileño fuese corto, apretado, casi menesteroso.
Porque el 2-0 a favor del Inter (golazo de Oscar a los 23’ después de una pícara acción de Leandro Damiao, que aguantó la pasiva marca del ‘Cuto’ Guadalupe, y después el segundo fue de Jesús Dátolo, uno de los cuatro argentinos que jugaron ayer en el cuadro brasileño) podría hablar más bien de un partido más parejo, luchado en mitad de cancha.
Pero no fue así. Salvo un desborde de Guizasola en el primer tiempo que exigió al portero Muriel y un tiro de esquina en el segundo, donde Fleitas pudo convertirse en héroe, el equipo peruano casi no pasó a terreno rival.
El aporte de Ysrael Zúñiga fue nulo en ataque, y William Chiroque se lesionó muy rápido. Entró por él Anderson Cueto, y la orfandad ofensiva se agravó.
Después, con la irresponsabilidad del volante César Ortiz de ganarse dos tarjetas amarillas en apenas 30 minutos de juego y canjearlas, obviamente, por otra tarjeta de color rojo, el campo del estadio Beira Rio dibujó un plano inclinado aún mayor: el punto más alto en el arco de Inter, el más bajo en el pórtico aurichista, donde la pelota fue y fue y fue una y otra vez.
De un solo lado
Es cierto que apenas es el primer partido y al frente se tuvo a un rival durísimo, que tiene las virtudes habituales del fútbol brasileño, pero además le suma mucha marca para no dejar jugar, pero llama la atención el extraño once que armó Umaña para su debut copero. No arrancó Alfredo Rojas y sí Jorge Molina, y el trabajo de contención le quedó grande.
Además, el colombiano Jonh Jairo Valencia mostró poco, tan poco que los hinchas del ‘Ciclón’ ya empezaron a extrañar a su compatriota Ricardo Ciciliano. Lo de Valencia fue discreto y ni siquiera las faltas de pelota detenida las pudo cobrar con precisión. Y, por supuesto, se sintió mucho la ausencia de Luis Tejada.
Después Ugaz, Cueto, Ortiz, Khan, estos nombres que llegaron al Aurich, con el respeto que se merecen como profesionales del fútbol, no necesariamente se asocian a la idea fundamental de reforzar al equipo para la exigencia de un torneo continental.
Por eso es que se vio en el Beira-Rio casi a un felino jugando con su presa, divirtiéndose despreocupado. Lo acarició ligeramente con sus garras por largo rato hasta que se aburrió y decidió asestar dos golpes letales. Fue el juego del gato y el ratón. Claro que sí.
Síntesis:
Inter (2): Muriel; Elton, Moledo, Indio (Bolívar), Kleber; Pablo Guiñazú, Bolatti (Dátolo), D’Alessandro; Oscar, Dagoberto (Joa Paulo), Leandro Damiao. DT: Dorival Junior.
Juan Aurich (0): Penny, Ugaz (Caicedo), Guadalupe, Fleitas, Quina; Guizasola, Ortiz, Valencia, Molina, Chiroque (Cueto), Zúñiga (Khan). DT: Diego Umaña.
Goles: 24’ PT Oscar y 91’ ST Dátolo (Inter)
TA: Dagoberto, Oscar (Inter), Quina, Caicedo (JA)
TR: César Ortiz (JA)
Árbitro: Liber Prudente (Uruguay. Bien).
Estadio: Beira-Río, Porto Alegre.
Umaña se enojó por la expulsión
El técnico de Juan Aurich, el colombiano Diego Umaña, recriminó a César Ortiz por su expulsión en vestuarios. Ante la prensa, tampoco ocultó su molestia.
“Ante un rival de esta jerarquía jugar con un hombre menos fue mucha ventaja. Cometimos errores que no deben repetirse en todas las líneas”, sostuvo el cafetero.
Diego Penny, en tanto, lamentó la lesión de Chiroque que les quitó una carta de ataque y admitió: “No la pasé bien, tuve mucho trabajo y si atajé bien o no, no importa, al final perdimos el partido y nos vamos tristes”.