Ernesto Guerrero.
La terrible noticia le cayó como un rayo en el corazón. El empresario limeño Alberto Reymundo Cárdenas del Valle, quiso ser policía, juez y Dios a la vez, asumiendo la justicia con mano propia tras enterarse, después de 22 años, que su único hijo varón habría sido abusado sexualmente por un sobrino suyo, a quien también había criado y educado con amor en el mismo hogar.
Su vástago le confesó llorando todo. Solo tenía 8 años cuando, dice, lo vejaron. Trastocado emocionalmente por la revelación, el hombre de negocios fue en busca del presunto agresor y lo acribilló a balazos en una calle de Pueblo Libre.
Le disparó siete veces desde corta distancia con una pistola automática. Cárdenas del Valle agotó la munición del arma y luego, abrumado, se mantuvo de pie junto al cuerpo ensangrentado de Warner Flores Zuin (39), esperando la llegada de las autoridades para entregarse.
"ME TRAICIONÓ"
El sobrino sufrió perforaciones en el tórax y el abdomen que le comprometieron los pulmones, el estómago y los intestinos. También en las extremidades inferiores. Hasta el cierre de edición un equipo de médicos cirujanos luchaban por salvarle la vida en una clínica local.
"Lo crié desde muy pequeño y el canalla me traicionó. Dañó a su primo Ítalo Martín, le arruinó la vida atacándolo como lo hizo...", declaró el empresario a los policías que lo interrogaron en presencia de la fiscal de turno.
INGENIERO INDUSTRIAL
Alberto Reymundo tiene 59 años de edad, es ingeniero industrial y propietario de la compañía Transformaciones Metálurgicas Andinas SRL. "No me importa pasar el resto de mi vida en la cárcel, no me arrepiento de nada, lo que hice lo volvería a hacer", dijo con evidente amargura, negándose a entender que existen organismos para administrar justicia.
El herido, Warner Flores Zuin (39), es gerente general de la empresa Peruana de Colores SAC. Está casado y tiene dos hijos. Vive con su familia en el jirón Nicolás Alcázar 439, departamento 402, a unos 300 metros de la Municipalidad de Pueblo Libre.
Precisamente en el frontis del mencionado condominio, su tío lo acribilló a tiros a las 7.40 de la mañana del sábado último, después de haber pegado en todos los postes eléctricos instalados en ese barrio fotocopias de la ficha Reniec del acusado, en las que podía leerse, además, la frase: "Cuidado, violador de niño", escrita con plumón negro.
GENEROSO Y SOLIDARIO
Amigos y vecinos del autor de los disparos lo describieron como un hombre apacible, generoso y solidario. "Lo conozco más de 15 años y nunca ha tenido arranques violentos", contó el contador público Luis Enrique de las Casas, quien, como Cárdenas del Valle, también vive en la urbanización La Planicie, de La Molina.
En poder del detenido se halló una pistola marca CZ, modelo 83, con número de serie 136046. Nunca antes la había usado, la adquirió hace 6 años para su protección personal, según dijo a la policía.
Dos cuñados del herido que pidieron no ser identificados rechazaron los cargos por supuesta violación que le atribuyen. "Todo es falso, Warner es un buen hombre", indicaron.
Inicialmente, los bomberos trasladaron al baleado al Hospital de Policía y luego fue llevado por sus parientes a una clínica particular.
"ENLOQUECIÓ TEMPORALMENTE"
El psiquiatra Gabriel Fernando Rosales, director de la clínica geriátrica Buen Retiro, explicó que algunas personas tienden a reaccionar con violencia cuando son expuestas a situaciones extremas. "En este caso, el empresario vio desplomarse de un momento a otro la idea que tenía de su familia. La aparente traición del sobrino y el sufrimiento del hijo lo indujeron a actuar de ese modo. Enloqueció temporalmente", sostuvo.
La misma hipótesis fue planteada por el abogado penalista Joaquín Trelles Escalante. Él aseguró que ante la ley quienes cometen delitos cegados por la ira, celos, decepción y otros sentimientos subalternos son pacibles de un trato especial por haber atenuantes a su favor.
Alberto Cárdenas del Valle será procesado por tentativa de homicidio en la modalidad de lesiones graves.
