Jefe del equipo económico del Apra y encargado del tema en el proceso de transferencia, Enrique Cornejo habla en esta entrevista de las ya famosas "bombas de tiempo" del gobierno de Alejandro Toledo, aunque, a diferencia de su líder, Alan García, no parece temer una explosión demoledora.
Por Elizabeth Cavero.
Fotos: Melissa Merino.
El mensaje de austeridad va en serio, y en especial para los compañeros, afirma Cornejo.
–Usted habla de "bombas de tiempo" desde el año pasado, pero parece que su partido recién le hace caso.–(Ríe) En este proceso de transferencia estamos encontrando información que no teníamos. Sabíamos, por ejemplo, que muchas instituciones públicas contrataban consultorías. Nosotros mismos pedimos que se investiguen las planillas del Pnud, que por entonces se pagaban en dólares con montos muy por encima del sueldo de un ministro. Pero nunca tuvimos el detalle de los consultores como ahora.
–Pero investigaron el tema en la Comisión de Fiscalización del Congreso.
–Sí, pero solo se nos entregó la información de Pnud y no la de los otros organismos. Yo mismo redacté la carta solicitando la información y recuerdo que pedí "todos los casos" de funcionarios que no están en los regímenes normales. Eso no se nos dio. Es más, recién ahora nos enteramos de que en Pnud había dos listas.
–Pero, digamos, que ustedes tenían cómo acceder a la información y ahora, hablan de "bombas de tiempo" cuando ya fueron elegidos para gobernar.
–Es que ahora no se trata de la información que nos envían formalmente luego de solicitarla. Ahora nos tienen que entregar sí o sí la información que tienen sobre el escritorio y se puede repreguntar.
–Da la sensación de que el Apra se está bajando la valla. ¿Temen no poder hacerlo mejor que el gobierno de Toledo?
–No tenemos ningún problema en reconocer las cosas buenas que ha hecho el gobierno de Toledo. En la política monetaria, por ejemplo, el Banco Central de Reserva, de diez puntos ha conseguido nueve. El manejo de deuda ha sido bastante bueno.
–Hace meses usted dijo que el hueco fiscal que dejaba Toledo era de 800 millones de dólares. ¿Se mantiene la cifra?
–No, se ha reducido porque ha habido una captación mayor del impuesto a la renta, debido a las mayores utilidades –no previstas– de las empresas mineras. Al punto que en el Marco Macroeconómico Multianual ya no se ha puesto el ITF.
–En todo caso usted expresa, frente al actual gobierno, una actitud más ponderada que la de Alan García. Parece que él tiene miedo de no estar a la altura de las expectativas.
–Lo que creo es que cuando uno pone en la balanza lo bueno y lo preocupante, en el titular se resalta lo preocupante.
–En realidad tampoco tendrían por qué bajar la valla, al fin y al cabo ustedes son "el mal menor".
–Yo diría que nosotros hemos sido elegidos para defender la democracia…
–"El mal menor"… son palabras de su Presidente.
–Bueno, son formas de calificar. Yo sé que el grueso de la población que votó por nosotros no es aprista y que en otras circunstancias no hubieran votado por el Apra. El mandato es más o menos el siguiente: Trabajen con responsabilidad, hagan un gobierno que supere lo bueno que se ha hecho y que sea sobresaliente respecto a su gobierno de 1985. Pero no nos han dicho no hagan nada más porque todo está bien. Si fuera así, Toledo no hubiera sacado dos congresistas. Hay temas que mejorar y son precisamente aquellos que vinculan el crecimiento y la estabilidad con la necesidad de la gente a través de políticas sociales. Toledo no puede decir que fue brillante.
–Entre las "bombas" que preocupan al Apra están las demandas sociales embalsadas. Pero eran mayores cuando entró Toledo y él ha convivido con eso.
–Es cierto, e incluso fiscalmente recibió las cosas menos ordenadas. Si tú recuerdas, él ofreció bajar el IGV en dos puntos y luego tuvo que retractarse. Nosotros nos hemos cuidado de no ofrecer rebaja de impuestos porque eso en el cortísimo plazo no va a ser posible. Tal vez después sí. En todo caso, el manejo macroeconómico de estos cinco años nos da tranquilidad, pero sabemos que ahora la casa debe ordenarse. Si yo ahorro, yo pago. Salvo que queramos seguir endeudándonos.
–Para tener estabilidad se espera que haya una cuota de independientes, pero vemos que el Apra está tomando la posta sin independientes.
–No, no es cierto. En mi Comisión Nacional de Economía (del Pap), yo tengo a 84 personas que están en las 15 comisiones del sector. De esas, el 50% son independientes. Y por si acaso no hemos empezado a trabajar hoy, sino hace dos años. El carnet no es parte de su currículum: yo trabajo con personas que conocen los temas.
–Me refería a personas como Zavala, Carranza, Mercedes Aráoz, con los que conversó García después de su elección.
–Esas personalidades serán convocadas en su momento, el Presidente lo decidirá, para tomar posición. Pero ahora estamos haciendo un trabajo exclusivamente de transferencia, es decir, tomar la información, procesarla, ponerla en valor de manera que el siguiente pueda manejarla. Los que estamos en las comisiones de transferencia no vamos a estar en los cargos.
Discrepancias
–¿Por qué contradice usted lo que dijo García respecto a los contratos de estabilidad tributaria?
–No lo contradije, lo que dije es que deben respetarse.
–García habló de renegociar.
–Hay un contrato, el de Camisea, que debe revisarse, porque cuando se negoció en la época del Gobierno de Transición, por alguna razón que no entendemos, se vinculó el precio del gas doméstico natural al del petróleo. Con el barril de petróleo a 18 dólares no importa tanto, pero con 75 dólares sí. La empresa tiene que reconocer que hay un problema real. Pero no vamos a hacer nada unilateral.
–Claro, pero qué pasará si el Estado quiere renegociar y la empresa no quiere. ¿Quién la va a obligar?
–La realidad los va a obligar. Te aseguro que los propios empresarios van a tomar una decisión respecto al tema, porque no están tranquilos aunque lo aparenten.
–¿Usted está seguro de que esta vez Alan García no va a tomar decisiones solo? Sobre todo en materia económica.
–Estoy absolutamente seguro. Él ha tenido un proceso de crecimiento como persona y como estadista. Ya ves que no estamos ahora con los entusiasmos propios de un inicio de gobierno. No estamos pensando en hacer una ceremonia en Machu Picchu ni nada espectacular.
–Durante el primer gobierno del Apra usted fue Secretario de la Presidencia y luego presidente del Instituto de Comercio Exterior. ¿Qué le gustaría ser ahora?
–No tengo ninguna predilección. Esto es como el fútbol: no importa en qué posición juegue uno, lo importante es que el objetivo se cumpla. Los dirigentes nacionales del partido sabemos que el Presidente debe tener toda la libertad para elegir a los colaboradores más competentes y que eso implica tener a muchos independientes.
–¿Qué va a pasar con todos esos empleados del Estado que se dedican a hablar por teléfono, mientras otro, de servicios no personales, hace su trabajo?
–Podemos tener una Escuela de Administración Pública y evaluar los méritos en función del desempeño y el estudio.
–Los congresistas del Apra se abstuvieron de apoyar la Ley del Empleo Público. ¿No se suponía que con esto empezaba el orden?
–Siempre vimos esa ley con mucho interés, pero después de ver el desorden en las planillas del Estado creímos conveniente esperar. Sin embargo, te aseguro que se va a plantear un proyecto alternativo muy pronto después de asumir el gobierno.