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El coro contra Susana

Por Augusto Ortiz de Zevallos

Son reiterativos estos cánticos de acoso, derribo y demolición contra la alcaldesa Villarán. Y son letanías de descalificación rápida de su gestión, ésa para la cual fue elegida por los ciudadanos de Lima, que, para ese coro variopinto, se equivocaron esa vez y en la elección siguiente, prefiriendo cambios.

Y para demoler, todos los adjetivos valen: el periodismo chicha se exime de caballerosidades. Las consignas están dadas por quienes mandan, en periódicos, canales y los programas en salmuera, advertidos los columnistas de que deberán ser voceros y ganarse el sueldo opinando como los accionistas de sus medios. Así se desfiguren historias periodísticas como la de El Comercio. Piña. 

Nada de Rosa María, cuidado Josefina y Raúl, no le hagan caso a Augusto. Diversión en vez de opinión. Y el que se mueve no sale en la foto. Aunque ahora en TV se habla de “parrilla”. Y se freirán sesos. Nada de inteligencia y discernimiento. Que regrese Laura Bozzo y se vaya Laura Puertas. Y que MVLl ya no joda y se quede en España.

A Susana en sus cargamontones hablan de revocarla, seis meses antes de que legalmente se pueda. Y mientras se espera para revocarla hay que revolcarla. A ver si se asusta y retrocede en estilo y compromisos. A solo seis meses de heredar un presupuesto de la gestión anterior, donde no hay ni proyectos listos ni plan para Lima (¿para qué si el alcalde lo decidía todo solo y casi nadie –el cargoso que esto escribe sí– opinaba en contra?). Y como no puede haber resultados rápidos hay que aprovechar el cargamontón que seduce a algunos incautos y a no pocos oportunistas antes mudos.

Cuando las sesiones eran secretas y las obras sorpresas, Lima fue un caudillaje y una caja negra, pero eso se cuestionó poco en esa misma prensa que hoy hostiliza a quien informa y exhibe agendas. El asedio seguirá, porque es mejor meterse contra ella y el municipio, que malquistarse con el futuro gobierno. A quien hay que asustar, para evitar que los progresismos funcionen.

Susana seguirá de cabeza de turco. Los que perdieron dos veces quieren haber ganado. Y su guerra santa seguirá, organizada por los que cortaban el bacalao en los tres palacios de la Plaza Mayor. Las letanías son: que trabaje, que haga obras, que inaugure lo que sea, que no hable, que no opine. Y esta alcaldesa habla y pregunta. Y eso jode.

Otras letras son que por qué quien representa a los ciudadanos no se subordina a lo que manden presidente y cardenal, que serían sus jefes naturales en esta ciudad cortesana. Para que no se atreva a ser laica y exigir libertades personales. Qué se ha creído esta alcaldesa que habla de libertad de opción sexual y de que las mujeres organicen sin miedos su vida personal. ¿Dónde se ha visto? ¿Cree que estamos en Europa y que todos somos iguales? No sabe que algunos somos más iguales que otros.

En este coro hay escenarios, tenores, algunas contraltos, misales y toda clase de miembros. Y su repertorio incluye salmos desde el recinto de la catedral. Y discursos presidenciales o ministeriales. El  jefe tácito, y ya no tan silencioso, sería el ex alcalde, secundado por  los que hablan y perdieron y quieren defender sus 8 años, a lo que tendrían derecho. Pero quienes critican estos seis meses olvidan o esconden que en el primero de los 8 años de esa gestión muda casi no se hizo nada sino sacar a pasear al Pizarro ecuestre por el Centro de Lima esquivando cables. O repavimentar y cambiarle el nombre a casi todas las obras de Andrade.

Todo inicio de gestión (SNIP mediante) necesita tiempo si se quiere que las obras no sean saludos a la bandera sino respuestas a problemas reales. Como que el transporte sirva para todos y no para el 5%. Y que el tren sea parte de algo.

Así que ese coro diario cansa más de lo que informa. Pero no deja de ser revelador de un descontento y de que debe haber cambios. Se comunica menos de lo necesario. Y hubo un largo silencio en la etapa electoral reciente que pudo parecer evasivo y el proyecto distinto de municipio y ciudad se desdibujó. Y hay una tendencia excesiva en Susana a abrir más frentes de los necesarios.

Sería deseable para Lima que ahora con el nuevo gobierno de Humala haya más coincidencia que competencia, y más sumas multiplicadoras que divisiones y restas. Y ya no más de este póker de protagonismos, gigantografías e invasión de fueros con que concluye alborotadamente la gestión del presidente García.

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