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Pura cepa. Dueño de bodega cavas de pachacámac sigue la tradición de su apellido

Un Queirolo en Pachacámac

Dueño de bodega  Cavas de Pachacámac sigue  la tradición de su apellido.
Dueño de bodega Cavas de Pachacámac sigue la tradición de su apellido.
El enólogo Juan Queirolo Casquino, perteneciente a la cuarta generación de esa familia de vinicultores, es el más conocido de los productores de vinos, piscos y espumantes.

Richard Manrique.





“Ya van a ver, será un vinero”, dijo don Manuel Queirolo Gutiérrez, señalando el vientre de su esposa Inés Casquino, que estaba a punto de dar a luz.



Era julio de 1958 y el auspicioso futuro del niño estaba marcado por el fallecimiento de su abuelo don Juan Queirolo Queirolo, heredero de la tradición vitivinícola del patriarca Lorenzo Queirolo, quien arribó al país desde Italia en la segunda mitad del siglo XIX. Era de esperarse que el niño se llamaría Juan, y así fue bautizado en enero de 1959: una tristeza traía consigo una alegría.



Cincuenta y dos años después, ese sueño se hizo realidad. De los once hermanos, solo Juan Queirolo Casquino siguió, uva tras uva, la tradición de su apellido. Hoy es dueño de las Cavas de Pachacámac, una bodega que produce vinos, piscos y espumantes.



“Mi papá siempre tuvo una corazonada, porque cuando muere mi abuelo nací yo. Él decía que yo iba a ser vinero, siempre me lo recordó”, cuenta en su casa de San Miguel, mientras narra las visitas que hacía de niño con su padre a diferentes bodegas y viñedos.



Bodega de marca





Más allá de la costumbre familiar de tomar vino en casa y conocer los secretos de su producción, Juan estudió Enología en Argentina durante dos años. Y en la década de los noventa comenzó a formar su propia bodega en el distrito de Pachacámac, luego de brindar asesoramiento a las mejores bodegas del país.



Esta experiencia descorchó la idea de fundar la bodega Cavas de Pachacámac en el 2000, que continúa la tradición que su padre le heredó de la bodega de Magdalena del Mar, en donde trabajó con sus tíos y en donde se gestó el apellido Queirolo como sinónimo de expertos en vinos y piscos desde los lejanos años de fines del siglo XIX.



Ese espíritu dionisiaco lo une de sangre (o vino) con la estirpe vinera y pisquera Queirolo, pero las Cavas de Pachacámac es una aventura propia de Juan, y eso es notorio cuando catamos sus productos: tienen una personalidad auténtica en sabores, colores y aromas. No en vano lleva más de 30 años produciendo, en forma exclusiva, los mejores vinos, piscos y espumantes de Pachacámac.



Derecho de corcho





Juan tuvo que pagar derecho de piso (o de corcho) para salir adelante. En principio, la capacidad de producción de su bodega era de 50 mil litros y ahora supera los 800 mil litros, distribuidos entre vinos (63%), espumantes (25%) y piscos (12%).



Mientras prevé aumentar su capacidad a más de un millón de litros, Juan hace matemática con sus botellas y nos precisa que sus ventas crecieron de 30% a 75% de su litraje actual, distribuidos en Lima y provincias. Además está a punto de exportar a Japón y a Estados Unidos, adonde ya envió muestras de su producción.



Este vinero de pura cepa pretende vender más de 72 mil botellas de espumantes en la campaña de Navidad, en sus versión Blanco Tipo Brachetto. Y, cuando habla de sus piscos, tiene un especial cariño: sus ojos se le ponen tan cristalinos como sus variedades Mosto verde, Italia, Quebranta, Acholado, puro y Macerado con pasas.  



Y qué decir de sus vinos, sus hijos con mayor litraje. Su línea es una de las más preferidas, entre secos y semisecos, tintos y blancos. “Digamos que tengo la receta familiar, y, aparte, los conocimientos que he ido adquiriendo. He juntado la práctica y la teoría”, refiere Juan con sobriedad.





Dirección: Calle 4 Bocas s/n  Valle de Pachacámac.

Pedidos: 231-1497/ 261-6323

Correo: cavasdepachacamac@hotmail.com

Facebook: cavasdepachacamac

Twitter: @PiscosCavas

Precios: S/.10 cuestan la mayoría de sus vinos, entre secos y semisecos, blancos y tintos.

Hay 2 Comentarios
04 de noviembre de 2011 | 15 hrs
Peruanísimo escribe:

Buen artículo estimados de La República, estas notas hacen conocer o difundir las perlitas que tenemos en nuestro país y darles valor. Aparte a los que somos amantes de la vida y nos gusta darnos cada tanto un buen festín y bien regadito esto nos viene bien para saber que bebida elegir. Porque sobretodo compremos peruano y si es bueno mejor! No olvidar bajar todo esto con una buena taza de café y si es orgánico mejor. Salud señores de La República con Queirolo, Por supuesto!!

13 de octubre de 2011 | 16 hrs
Roberto Lezcano Solano escribe:

Interesante lo publicado en el articulo del diario la Republica,como desarrollo de empresa nacional,felicitaciones.

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