Liubomir Fernández
Puno
El director regional de Salud de Puno (Diresa), José Francisco Irigoyen Arbieto, confirmó el rebrote de la fiebre amarilla en la selva puneña de Sandia, al norte de la ciudad de Puno.
Hasta el momento un varón mayor de 40 años, natural del sector de Isilluma, distrito de Mashiapo, perdió la vida por haber contraído la enfermedad tras varios días de agonía en el hospital de Sandia.
El Instituto Nacional de Salud confirmó que la víctima era portadora del virus un día antes de perder la vida por un fuerte cuadro de vómito y diarrea.
El caso ha puesto en el tapete dos problemas que para las autoridades son un dilema.
Primero, la aparición de la epidemia se ha convertido en un problema de salud pública porque en Mashiapo los campesinos viven aislados y están en una zona donde abunda el mosquito portador del virus.
Un segundo factor es que el personal de salud de la zona no puede movilizarse para aplicar vacunas, porque son hostigados por sujetos armados que se presumen tienen vínculos con el narcotráfico o la minería informal.
Más de 27 mil vacunas
Francisco Irigoyen indicó que hay un lote de 27 mil 500 dosis de vacuna que deben ser aplicados a los pobladores de la zona de selva de Sandia por 35 profesionales de salud.
El galeno aseguró que de persistir la amenaza o el hostigamiento a los profesionales de salud harán un colectivo multisectorial con las autoridades comunales para garantizar que se cumplan con todos los objetivos de la vacunación.
La intervención será con prioridad en los distritos de Sandia, Mashiapo, San Juan del Oro y Putina Punco. Las estrategias consisten en organizar un barrido de vacunación en la comunidad de Huncalla, y vacunar casa por casa.
Se vacunará a las personas entre 02 años hasta los 59 años de edad. Finalmente el titular hizo un llamado a la población que no tiene vacuna contra la fiebre amarilla, lo haga 10 días antes de viajar a zonas de selva. Para dar el ejemplo a pobladores, José Irigoyen y turistas extranjeros recibieron sus dosis de vacuna antiamarílica.
Alerta verde
Irigoyen, sostuvo que la Red de Salud de Sandia, se declaró en alerta verde para que se tomen todas las medidas a fin de controlar el rebrote del mal.
Indicó que hay un paciente internado que falta confirmar si es portador o no del virus. El Instituto Nacional de Salud, debe enviar los análisis los siguientes días.
Según la Unidad de Epidemiología de la Diresa, en 1995 se registró la muerte de 52 personas contagiadas con la fiebre amarilla. El 96, la cifra de fallecidos se redujo a 41. Entre el 2005 y 2006, el número de víctimas se redujo considerablemente a siete.
“Haremos todo lo posible para controlar este mal. No podemos permitir que la fiebre amarilla se incremente en un caso más”, dijo Irigoyen. ß
CLAVE
RECOMENDACIONES. Francisco Irigoyen, sostuvo que se debe evitar tener recipientes que contengan agua estancada, tanto dentro como fuera de su casa. Pidió que se deseche todos los objetos inservibles que estén al aire libre y en los que se pueda acumular agua de lluvia: como latas, botellas, neumáticos, juguetes, etc. Instó a tener boca abajo los recipientes que no estén en uso: baldes, frascos, tachos, tinajas, cacharros y macetas, entre otros.