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¿Quién dio la orden de desalojar a indígenas sin prevenir represalias?

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Nativos mataron a policías de Estación nº 6 por represión en Curva del diablo . Jefe de la Diroes , general Luis Muguruza, dice que no sabía que había acuerdo de paz entre jefe de Estación Nº 6 y los indígenas .

Doris Aguirre.
Unidad de Investigación.

Policías que estuvieron presentes en la Curva del Diablo y en la Estación Nº 6 de Petroperú en Bagua, donde los indígenas masacraron a 24 efectivos, informaron que el comando encabezado por el jefe de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes), general PNP Luis Muguruza Delgado, adoptó medidas erróneas que contribuyeron a poner a los policías a merced de los manifestantes.

Los policías de la Estación Nº 6 de Petroperú habían suscrito un acuerdo de no agresión con los indígenas. Sin embargo, el pacto se rompió cuando otro contingente de efectivos, por mandato del general Muguruza, con conocimiento del Ministerio del Interior, emprendió una operación de desalojo de la carretera que une Yurimaguas con Tarapoto que estaba tomada por los manifestantes.
El acuerdo de paz lo había firmado con los indígenas un capitán que dirigía el contingente policial de la Estación Nº 6, relevado el 31 de mayo por el comandante Miguel Montenegro Castillo, quien decidió respetar el compromiso con los “apus” de las comunidades.

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Los dejaron solos

Sin embargo, el jefe de la Diroes, el general Luis Muguruza, dijo a La República que no estaba enterado del pacto de no agresión con los indígenas.

“No sé nada, yo recién llegué a Bagua el día cuatro de junio”, dijo y cortó el teléfono.

Versiones de policías emplazados en Bagua recogidas por el Instituto de Defensa Legal (IDL) confirman que la operación en la Curva del Diablo se produjo sin que el comandante Miguel Montenegro, jefe de la dotación policial de la Estación Nº 6 --que se encuentra a 10 minutos del lugar del enfrentamiento entre policías e indígenas– , fuera informado por el general Muguruza para que tomara sus previsiones.

Pero no solo Muguruza estaba informado del acuerdo de paz sino también el director de la PNP, general José Sánchez Farfán, y la ministra Mercedes Cabanillas. Ayer, entrevistada por La República, dijo que el Comando de la PNP “no requiere de mi aprobación, simplemente se me comunica”. En todo caso, Cabanillas no se opuso al desalojo de la Curva del Diablo.

Represalia indígena

Dos sobrevivientes de la masacre de 12 efectivos de la Estación Nº 6 –los 12 fallecieron en la Curva del Diablo--, los suboficiales Óscar Mancilla Escobar y Johnny Flores Dancuart, confirmaron a La República que no habían sido advertidos de que un contingente de la Diroes había comenzado a desalojar la Curva del Diablo. Y que los indígenas, al notar que se había roto el acuerdo de paz, procedieron a quitarles sus armas y los maniataron. Y que cuando supieron que tres de sus hermanos de raza habían muerto en la Curva del Diablo, decidieron vengarse ajusticiando a los policías.

“Nosotros no entregamos nuestras armas a los indígenas. Ellos nos despojaron de nuestro armamento cuando por radio se enteraron de lo que estaba pasando en la Curva del Diablo. Se vengaron con nosotros porque se sintieron traicionados”, dijo el suboficial Óscar Mancilla.

“Hasta ese momento todo marchaba bien porque los indígenas dialogaban constantemente con el comandante Miguel Montenegro. Todo estaba en paz porque se respetaba un acuerdo de no agresión”, continuó Mancilla: “Pero todo cambió cuando a las ocho de la mañana del viernes del cinco de junio, el comandante Montenegro me ordenó que cogiera mi fusil AKM. Estábamos rodeados por centenares de indígenas. No ofrecimos resistencia porque las bajas indígenas habrían sido muchas. Nos despojaron de todas nuestras pertenencias, como relojes, dinero, celulares. Luego nos quitaron nuestras armas, chalecos, cascos, etc.”.
Poco después los 38 efectivos fueron trasladados a un local comunal, y del total 18 fueron conducidos a una colina donde los ataron de pies y manos, entre ellos Mancilla.

PUDO EVITARSE

“En todo momento el comandante Montenegro pedía la calma a los indígenas y que se respete el acuerdo, pero ellos no entendían, estaban enardecidos por lo que pasaba en la Curva del Diablo”, dijo el suboficial Mancilla: “Al promediar el mediodía uno de los dirigentes indígenas tomó conocimiento de que tres hermanos nativos habían sido asesinados durante el desalojo de la Curva del Diablo. La noticia de la muerte de los nativos fue el detonante. Los indígenas comenzaron a gritar: ‘¡Hay que matarlos como ellos mataron a nuestros hermanos!’. Seguidamente, la turba empezó a disparar y a atacar con sus lanzas”.

¿Sabían la ministra Cabanillas, el director de la Policía, general Sánchez, y el jefe de la Diroes, general Muguruza, que ordenar atacar a los indígenas de la Curva del Diablo ponía en peligro la vida de los 38 policías de la Estación Nº 6?
Al respecto, la ministra Cabanillas, al ser preguntada por este diario si se tuvo en cuenta que la muerte de un indígena sería vengada por su comunidad, respondió: “Quienes empezaron a matar fueron los nativos”.

Lo peor de todo es que los 38 efectivos de la Estación Nº 6 no fueron ni siquiera alertados. Lo confirmó otro de los sobrevivientes, el suboficial Johnny Flores Dancuart:
“Estaba limpiando mi armamento cuando los indígenas tomaron posesión de las instalaciones. El comandante Montenegro trató de apaciguarlos, pero ellos optaron por quitarnos nuestro armamento. Todo empezó después del desalojo de la Curva del Diablo”, relató Johnny Flores: “Me llevaron a la colina, me ataron de pies y manos. Me lancearon, pero pude lanzarme al barranco y salvarme”.

La condena a muerte

Preguntado si el comandante Miguel Montenegro había sido avisado de la operación en la Curva del Diablo, Johnny Flores dijo: “No. Estábamos todos tranquilos. Por el contrario, cuando nos rodearon los indígenas, los primeros sorprendidos fuimos nosotros. Estábamos confiados en el acuerdo de paz. Cuando nos enteramos del desalojo, no lo comprendimos. ¿Es que no sabían que con esa acción ponían en riesgo nuestras vidas. No sabíamos qué pensar. Eso fue nuestra condena a muerte. Los indígenas nos condenaron al sentirse traicionados”.

Las fuentes de IDL ratifican la versión de los sobrevivientes entrevistados por La República, en el sentido de que la negligente decisión de arrasar con los indígenas que mantenían controlada la Curva del Diablo, sin prevenir de las consecuencias a los efectivos bajo el mando del comandante Miguel Montenegro en la Estación Nº 6, trajo como resultado trágicas y lamentables muertes.

“Ahora nos preguntamos quiénes son los responsables de esta desgracia, quién dio la orden de desbloquear la carretera”, dijo a IDL un policía que estuvo en la zona: “Los policías de la Estación Nº 6 no tenían conocimiento de lo que estaba sucediendo en la Curva del Diablo porque no tenían comunicación. Observan que la mañana comienzan a llegar más nativos que hablan en su idioma escuchando las emisoras radiales locales, enterándose de lo que pasa en la Curva del Diablo y de la muerte de sus hermanos indígenas. Cada vez llegaban más nativos que presionaban a los apus para que mataran a los policías”.

Cuando se confirma la muerte de tres indígenas, llegó la orden de acabar con los efectivos. Los apus, al verificar el asesinato de sus hermanos, entendieron que el acuerdo de paz se había roto y que se había desatado una guerra con la policía.

Eso explica por qué varios de los efectivos ultimados están con los pies atados. Estos se dejaron someter creyendo que la situación se aclararía, que todo era producto de una confusión. Pero no, en la Curva del Diablo, por orden desde Lima, la Diroes emprendió una operación de largo aliento que se cobró la vida de varios nativos. ¿No calcularon la reacción de los indígenas? ¿O
los subestimaron? Cualquiera sea la respuesta, no se recuperará la vida de los 24 efectivos caídos.

Policías no dispararon su armamento

1] Luego de un peritaje de absorción atómica a los 24 policías que fueron asesinados por los indígenas, el Laboratorio de Criminalística concluyó que ninguno de ellos disparó armas de fuego. La misma prueba se aplicó a los más de 20 efectivos heridos que se encuentran en el Hospital de la Policía. El resultado fue negativo.

2] Cuarenta indígenas detenidos también fueron sometidos a la prueba de absorción atómica. Tampoco se detectó a ninguno positivo. Quiere decir que quienes dispararon a los policías aún se encuentran libres.

3] Fuentes de la Diroes dijeron a La República que el comandante Miguel Montenegro, jefe de la Estación Nº 6, no pudo ser alertado de la operación de Curva del Diablo porque no había conexión radial. La única forma de comunicación era por un teléfono comunitario ubicado en la estación petrolera. La señal de comunicación por teléfono celular no ingresa a la zona de la estación.

4] En total, 450 efectivos fueron desplazados a Bagua para sacar a los indígenas. (Edición impresa La República )

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