Tiene contrato por medio año y su meta es pegar el gran salto a Europa. “Quiero ser una alternativa a Pizarro, Guerrero y Farfán en la selección”, confiesa el ex jugador de Universitario de Deportes.
Rebeca Ampa
Santiago de Chile
El termómetro marca 34 grados en Santiago. Raúl Ruidíaz, aunque agobiado por el inclemente sol de la capital chilena, detiene su auto, baja la ventanilla y se entrega a la calurosa relación que comienza a forjar con los hinchas de la Universidad de Chile. “Pero si ayer ya te firmé”, le dice a un fanático que lo espera junto a un puñado de adolescentes a la salida del Centro Deportivo Azul (CDA), que tiene un aire a La Videna de San Luis, pero está ubicado en el populoso distrito de La Cisterna, en la periferia sur de la ciudad, donde entrena el bicampeón de este país y monarca de la Copa Sudamericana 2011. Ruidíaz viste un polo negro con la imagen del rumano Ilie Nastase, ex número uno del tenis mundial, que lleva estampada la frase “cada ícono tiene una historia”. Y la ‘Pulga’, después de haber escrito una promisoria carrera en Universitario, comienza a protagonizar una espectacular en esta otra ‘U’.
Ha jugado dos partidos oficiales y ya suma dos goles. Primero fue contra La Serena de visita, cuando anotó uno, dio el pase para otro y le cometieron un penal que derivó en otra conquista. Y el viernes, ya en Santiago, abrió el marcador frente a Deportes Iquique en un duelo suspendido por la caída de bengalas al campo. Incluso la barra “Los de Abajo” –esa que tiene entre sus máximos ídolos a Marcelo Salas- le dedicó una estruendosa ovación. Y aunque el estadio de Santa Laura podría ser sancionado por estos incidentes durante cinco fechas, los hihchas no paran de hablar del “peruano que trajo el gol desde el Rímac”.
“Todo ha sido muy bonito, empezando por la gente, que me ha tratado muy bien, y por el equipo, que me ha recibido de la mejor manera. En el fútbol, las cosas están marchando como uno quiere”, señala a La República al comienzo de una charla que lo llevará a recorrer medio Santiago y llegar hasta la comuna de Las Condes, el acomodado sector en el que vive junto a su padre, Raúl, en el sector oriente de la capital.
En la cancha luce la camiseta número ‘17’, la misma que el año pasado se agotara en Chile y con el apellido de otro niño mimado del ‘León’: Eduardo Vargas, goleador del conjunto dirigido por un viejo conocido nuestro, el argentino Jorge Sampaoli, que deslumbró al continente el 2011. ‘Edu’ se fue al Nápoli por 17 millones de dólares y el chico, que empezó su romance con la pelota en las polvorientas calles de Villa María, tomó su posta.
“De cierta forma vine para reemplazarlo. Todos sabemos que el 2011 fue su año. Pero lo veo como un aliciente para rendir al máximo y por qué no hacerlo mejor que Eduardo”, apuesta Ruidíaz, mientras acelera a fondo por la autopista. Sobre el asfalto sobrepasa a los conductores chilenos casi con la misma habilidad que muestra en el pasto.
“Me lo compré ni bien llegué, porque acá los taxis son caros y me gusta manejar”, dice al volante de su moderno y deportivo Chevrolet Astra negro. Le encanta la velocidad: “En Lima hacía piques afuera del Monumental”, confiesa y añade: “No tengo nada que envidiarle a Ramón Ferreyros; es más, creo que manejo mejor que él”, bromea refiriéndose al reconocido piloto nacional. “¿Conoces dónde puedo ir a hacer carreras?”, lanza de improviso, mientras la aguja del velocímetro supera largamente los 100 kilómetros.
“Se acuerdan de Maestri”
¿Sientes que te empiezas a ganar un lugar en el equipo?
Sí, poco a poco nos estamos adaptando al esquema. Y si ese proceso sigue bien, sé que me ganaré un lugar, estoy poniendo todo mi empeño en ello. La gente no me conocía mucho, pero con mis actuaciones estoy demostrando las habilidades que tengo. Pero tengo mucho más para mostrar.
Imposible pedir más para tu estreno oficial...
Me puso muy contento debutar de esa manera. Pero estoy trabajando para hacer las cosas aún mejor.
¿Y cómo te han recibido tus compañeros?
Con todos hay química, pero converso más con el ecuatoriano Eduardo Morante, que también llegó hace poco.
Flavio Maestri, quien jugó en la ‘U’ entre 1998 y 2001, fue muy querido acá. ¿Qué has escuchado de él?
Algunos compañeros y los dirigentes me comentaron que Flavio fue un ídolo en este club, que hizo goles muy importantes y que fue campeón. Y esa es la idea: tratar de ganarme también a la hinchada. Se acuerdan de Flavio con cariño.
¿Hablaste con él antes de venir?
No, es que nadie sabía de mi llegada a la ‘U’, porque fue de sorpresa, y no tuve oportunidad de hablar con él. Pero he leído sus comentarios y le agradezco sus buenos deseos hacia mí.
La vida en el sur
“¿Vai a jugar billar hoy?”, le pregunta con típico acento chileno un compañero en el CDA. “Claro, pues”, responde Ruidíaz. Es otra de sus pasiones.
Luego, rumbo a su departamento añade: “Quiero estudiar inglés. En Lima lo estaba haciendo y el próximo mes quiero retomar. Pero en realidad acá no tengo mucho que hacer. Además, la vida es cara... Paro en Internet o voy a jugar billar con mis amigos. Esa es mi rutina. Me estoy enfocando en estar relajado para dar lo máximo al equipo”.
Y valora: “Acá me siento en casa. Hablamos el mismo idioma y eso es distinto a estar en un lugar donde nadie te entienda. Aunque igual hablan rápido, ¿no?”.
La entrevista sigue ahora en su barrio de Las Condes. Sonriente, posa junto a la figura de Ignacio Carrera Pinto, un militar chileno de la Guerra del Pacífico.
En el departamento lo espera su homónimo-padre. “Vivo con mi papá, pero en un par de semanas se va a Lima, pero bueno, escogí esto... Extraño a mi familia y por supuesto a la comida, pero tengo que ser muy profesional y adaptarme”.
¿Tienes enamorada?
Está en Lima, aunque me vendrá a visitar pronto. Lo bueno es que estamos cerca.
¿Has conocido algo de Santiago? Acá la colonia es grande…
He ido al centro, a la Plaza de Armas, que ahora le dicen Plaza Perú, porque está llena de paisanos. Y he comido en un restaurante peruano cerca de ahí, ‘El Ají Seco’. Había varios peruanos y estuvimos conversando. Había hinchas de ‘U’ y todos me agradecieron por estos buenos momentos.
¿Y no te ha tocado algún hincha de Colo Colo?
Sí, e igual me han tratado de la mejor manera. Incluso me han felicitado. Uno se me acercó y me dijo que él sabía ver fútbol y que soy un buen jugador.
¿Qué vendrá después de este paso por Chile?
Firmé por medio año y soy dueño de mi carta pase. Mi idea es saltar a Europa, tratar de mostrarme en Chile para más adelante obtener esos frutos.
¿Escuché que podrías obtener pasaporte comunitario?
Tengo unos tíos maternos originarios de Croacia, pero sacar pasaporte comunitario es un proceso largo y lo veo complicado.
Por ahora, Raúl Ruidíaz se enfoca en seguir respondiendo a Jorge Sampaoli y a una hinchada que ya le entona el grito de “peruano, peruano”. Mañana tendrá otra prueba de fuego, cuando de visita enfrenten al Atlético Nacional de Medellín en lo que puede ser su debut en la Copa Libertadores de América.
“Ya hablé con Markarián”
Raúl, lejos del Perú, no es ajeno a la crisis que vive Universitario de Deportes. “Cambié de una ‘U’ a otra ‘U’, je, Y acá quiero darlo todo, pero mi corazón siempre estará con Universitario, que es de donde salí. Seré hincha de Universitario hasta que tenga uso de razón. Le agradezco a los hinchas todo su afecto, anotar en la Copa Sudamericana varios goles con la crema fue espectacular y ahora es muy penoso ver que mi equipo esté pasando esto. En realidad, me duele un montón lo que pasa. Desde acá mando las buenas vibras y los deseos de que se solucione pronto. En especial para mis amigos que dejé ahí”, enfatiza el atacante de 21 años.
Sobre el tema selección, subraya: “Yo vengo de a poco, tengo 21 años y no me quiero presionar con la selección, aunque quiero ser una alternativa a Pizarro, Guerrero y Farfán. Hablé hace poco con el profesor Markarián, quien es muy recordado acá porque fue campeón en el 2009 y me felicitó por el paso de venirme acá Cada uno de los técnicos que he tenido desde que debuté en la ‘U’ con Juan Reynoso han sido muy importantes para mí. Capitano, Chemo, Markarián y ahora Sampaoli, todos te dejan algo”, agrega.
