La víspera de las elecciones legislativas en Colombia se ensombreció con la desactivación de un carro bomba en la ciudad de Cali, mientras las fuerzas de seguridad siguen en máxima alerta para evitar eventuales ataques guerrilleros.
Colombia se prepara así para celebrar este domingo unas elecciones clave, que marcarán la pauta de las presidenciales de mayo, ya que de la conformación del nuevo Congreso surgirán futuras alianzas entre los candidatos a la Jefatura del Estado, toda vez que, por ahora, ninguno está en condición de lograr la mayoría absoluta.
La jornada comenzó en calma en la mayoría del territorio nacional, pero pasado el mediodía se disparó la tensión cuando la Policía desactivó un carro bomba en el centro de Cali.
En el mismo operativo las autoridades detuvieron a las dos personas que supuestamente aparcaron el vehículo en las cercanías de la Gobernación departamental y la Alcaldía de la ciudad.
Culpan a las FARC
El comandante de la Policía de Cali, general Miguel Ángel Bojacá, dijo que los detenidos al parecer pertenecen al frente Manuel Cepeda de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Una vez se dio la alarma por el carro bomba, las autoridades acordonaron varias manzanas y evacuaron a los residentes, trabajadores y huéspedes de algunos hoteles, cerraron los comercios e interrumpieron el tráfico, generando caos en la capital del departamento del Valle del Cauca.
Sin embargo, hay quienes insisten en que la actual ha sido la campaña electoral más tranquila de las dos últimas décadas, pese a las amenazas y la reciente incautación de más de tres toneladas de explosivos en distintos puntos del país que presuntamente iban a ser utilizados para boicotear los comicios.
En medio de un despliegue de 250.000 militares y policías, además de agentes encubiertos, casi 30 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para elegir, entre más de 2.500 candidatos, a los 102 miembros del Senado y a 166 de la Cámara de Representantes. (Con información de EFE)
