Cynthia Campos/
Si en este momento ocurriera un terremoto, este local se vendría abajo y nosotros tendríamos que ser los rescatados-.
Alberto Marticorena, comandante departamental del Cuerpo de Bomberos de Lima, camina por el piso de madera, que parece resentir con un remezón cada una de sus pisadas.
Podría pensarse que la urgencia aquí es hallar un nuevo local lo más pronto posible. Sin embargo, que la compañía Roma No. 2, del Jr. Junín, donde nos encontramos, esté a punto de venirse abajo es solo una fracción de la torta de problemas que atraviesa la institución y que aquí, en la 'bomba' Roma, se reflejan como en un modelo a escala.
Falta de unidades, déficit de personal, insuficientes uniformes que los protejan de las llamas, entre otros problemas, han derivado en un pedido de declaratoria de emergencia por parte del Cuerpo General de Bomberos, una institución que se remece al golpe de la falta de presupuesto.
ANDAN SIN MOTOR
“La misma situación que atraviesan hoy los muchachos, la pasé yo cuando empecé en el Cuerpo de Bomberos”, recuerda ahora el comandante general de la institución, Antonio Zavala Abeo. A sus casi 74 años de edad, Zavala lleva 47 años haciéndole frente a las llamas, pero el incendio más grande y grave que le ha tocado apagar es ahora la crisis dentro de su propia institución.
“Uno de los problemas más graves es el de la falta de unidades. A nivel nacional, tenemos 830 vehículos, incluyendo autobombas, unidades médicas y de rescate. Pero de ese total, unas 250 tienen más de 30 años de antigüedad”, estima.
Una de ellas, es precisamente la autobomba que yace 'plantada' en la Compañía France No. 3, del Jr. Moquegua, en el Centro de Lima. Allí, el comandante Luis Lara Pinto explica apenado que este vehículo ya no puede andar, simplemente porque se le cayó el motor. Se averió luego del incendio de la galería La Cochera, en la zona de Mesa Redonda.
Otro de esos vehículos que ya pasaron al panteón de las unidades bomberiles es la unidad médica de la Compañía Roma 2. “Está inservible. Esto significa que si mañana un congresista necesita ayuda médica, nosotros -que estamos solo cruzando la pista- no podríamos acudir”, dice esta vez el comandante Marticorena.
Desprotegidos
“Nosotros hacemos nuestra labor con todo el corazón del mundo, pero nos faltan las herramientas para realizarla", comenta Zavala Abeo. Nada más -dice- enfoquémonos solo en la imagen del bombero y veremos que muy pocos trabajan con un uniforme o equipo de protección personal (EPP) adecuado.
Para que los bomberos estén totalmente protegidos contra las llamas deben usar un casco y una casaca y pantalón que tiene entre sus fibras un químico resistente al fuego. Este dura solamente cuatro años, pero los EPP con que contamos ahora, cuenta Zavala, tienen ya diez años. Para paliar la situación, se compraron entre setiembre y octubre del año pasado mil EPP.
No fueron suficientes. Si tenemos en cuenta que en el Perú cerca de 11 mil bomberos prestan su servicio voluntario, entonces tendríamos que unos 10 mil bomberos en este momento no cuenta con un equipo de protección adecuado.
“Tuvimos que repartir estos equipos entre todas las compañías y a cada una le tocó 17 EPP, para los 17 efectivos que salen a atender incendios. Pero en una compañía no somos 17, somos alrededor de 50. ¿Qué hago en esa situación? No lo voy a enviar a un incendio con su ropa, menos con un mameluco”, se indigna Marticorena, mientras continúa mostrándonos los ambientes de la ‘bomba’ Roma.
Sorpresivamente, da tres saltos y entonces toda la habitación de este segundo piso se remece. “¿Ve? Así se mueve siempre, está por caerse. Y esto es poco, se mueve más cuando ocurre una emergencia y los muchachos salen corriendo a atenderla”, dice.
Marticorena escarba en una grieta que se hace arena y que deja ver una estructura de cañas. “Es quincha y adobe. Este local tiene 124 años de antigüedad”, agrega.
Con el mismo problema de local anterior, pero apretados, encontramos a los bomberos de la ‘bomba‘ France. Ellos tienen que sacar las otras cuatro unidades para que la escala pueda salir", comenta el comandante Lara. La solución -propone- sería ampliarnos hacia los lados, o hacer que todo el primer nivel sea solo para los vehículos, pero no hay presupuesto para hacerlo.
Las compañías Roma 2, France 3 y la Salvadora 10 cubren Lima Centro. Las dos primeras son las más antiguas de Lima, y también las que peor infraestructura presentan en la ciudad.
¿Quién los salva?
Otra manera de tomarle el pulso al Cuerpo General de Bomberos es ir a EsSalud. No es un juego de palabras, sino el reflejo de una situación a la que ya refieren estar "acostumbrados" cuando acuden a cualquier hospital del Seguro.
“Es lo de siempre. Primero nos hacen firmar un pagaré, para asegurarse de que vamos a pagar por el servicio. ¡Pero si contamos con un seguro de emergencias! La norma está dada. El problema es el personal administrativo. ¿Qué les cuesta mirar en la pantalla y corroborar que somos bomberos?”, se indigna el comandante Marticorena.
“Igual nos hacen firmar el pagaré. Piensan que estamos llevando a un compañero que se accidentó en otra cosa y no ofreciendo su ayuda en una tragedia”, reclama al recordar el caso de Martín Nevado, un joven bombero de 22 años que luego de sufrir el golpe de un tanque de oxígeno en la cabeza durante el incendio del almacén del Ministerio de Educación, fue llevado al hospital Edgardo Rebagliati.
“Él llegó a alrededor de las 10 pm y lo atendieron como a las 3 de la mañana”, lamenta.
Una situación sumamente paradójica si se tiene en cuenta que el mayor número de emergencias atendidas por los hombres de rojo son, precisamente, las emergencias médicas. “La gente ya se acostumbró, somos el servicio de asistencia pública de la calle”, dice Antonio Zavala entre sonrisas.
“No nos quejamos, al contrario, pero necesitamos ayuda”, comenta. Ayuda que se traduce en un mayor presupuesto. Anualmente, el Cuerpo de Bomberos recibe unos 53 millones de soles, que se quedan cortos si anotamos que para reavivar al paciente en crisis que es la institución se necesitaría en realidad una inyección de 150 millones de dólares.
También se necesitarían más manos, pues tenemos un déficit de cerca de 20 mil efectivos. Los tiempos no son los de antes, y tampoco la vocación, lamentan los tres comandantes, pertenecientes a familias de tradición bomberil. Pero uno continúa -dice Zavala- porque lo lleva en el corazón. El corazón de un bombero es muy grande para dejarse vencer. A pesar de que haya sonado el estado de emergencia, como la más sonora de sus sirenas.
Ellos deberán presentar plan de incendios
En una reunión sostenida con representantes de la institución en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) el premier Óscar Valdés se comprometió a agilizar la solicitud de los hombres de rojo para que el cuerpo de bomberos vuelva a ser considerado receptor de donaciones.
Allí recibió un informe detallado sobre el lamentable estado por el que atraviesa esta importante entidad.
Por otra parte, el ministro pidió que la institución presente un plan de incendios, que permita tomar las acciones adecuadas para enfrentar y prevenir emergencias como las suscitadas en la zona de Mesa Redonda o en el almacén del Ministerio de Educación. Ellos afirman que solicitarán ayuda al Congreso de la República.
Claves
La Comandancia Departamental IV de Lima atendió entre enero y febrero de este año un total de 3 mil 996 emergencias.
Cada equipo de protección personal (EPP) puede costar entre 4 mil y 5 mil soles.
3 kilómetros por galón es el rendimiento promedio de cada vehículo bomberil. Uno nuevo, sostuvo el comandante Zavala, rendiría hasta 25 kilómetros.
Además, señaló que de las 58 autobombas que prestan servicio en Lima y Callao, unas 10 necesitan de una baja inmediata y otras 20 requieren urgente reparación.
En cifras
53 millones de soles es el presupuesto que reciben los bomberos anualmente.
191 compañías hay en el país, agrupadas en 25 comandancias departamentales.
500 mil dólares es el precio de una autobomba equipada. Estas son las que más faltan.