La situación del país norafricano es crítica. Las revueltas iniciadas hace un mes han derrocado un corrupto régimen de 23 años. ¿Cual es el papel de las filtraciones de Wikileaks en la crisis?
Por Oscar Soto.
Túnez era gobernado hasta ayer por Zine El Abidine Ben Ali y su familia. El hoy exiliado político accedió al poder en 1987 y mantuvo un régimen autoritario, corrupto, con libertades recortadas, desempleo y grandes diferencias entre la capital y las regiones (¿no se nos hace familiar esta historia?).
El descontento popular venía creciendo hace años y los problemas de corrupción tocaban el techo gracias al aparente control que la esposa del presidente, Leila Ben Ali, ejercía sobre el aparato del estado en lo que se consideraba una total cleptocracia.
Sin embargo, lo que realmente encendió la mecha de la explosión popular fueron las filtraciones vía Wikileaks de los cables diplomáticos estadounidenses referidos al país africano. Lo que era un secreto a voces se confirmaba en documentos enviados por la representación de Estados Unidos en el país. La detonación fue mucho mas violenta y rebelde de lo que se esperaba.
Los cables describían a Túnez como un país con cierto desarrollo económico pero un absoluto desdén por las libertades individuales, además de las referencias al corrupto régimen y a la dejadez de un mandatario debilitado por sus enfermedades. El cable también consideraba que la estabilidad del regimen de Ben Ali no duraría debido al descontento de la población.
En vano, el gobierno tunecino intentó la censura. Los contenidos de la prohibida web se pusieron a disposición del público en otros espacios y esta vez ni la represión policial que mantenía a raya las expresiones opositoras, pudo hacer algo con un descontento popular generalizado.
Como resultado de las acciones, el presidente tuvo que huir junto a su familia para asilarse en Arabia Saudí. El gobierno del país fue asumido por el Primer Ministro, Mohamed Ghanuchi, quien anunció su respeto por la institucionalidad del país. ¿Regresará la estabilidad democráticaa Túnez? No lo sabemos, pero tenemos la certeza de que su gente se ha puesto de pié tras ese objetivo.
Para terminar: Un gobierno corrupto y opresor, un presidente que se aferraba al poder, figuras en la sombra, destapes, huídas y un pueblo en rebeldía... ¿No fue esta nuestra historia cuando cayó el dictador Fujimori? Lecciones que no debemos olvidar.