El escándalo de los ‘petroaudios’ hizo caer del premierato aprista a Jorge del Castillo y lo sumió en un ostracismo político del que acaba de salir al ganar la secretaría general del APRA y una precandidatura partidaria a las presidenciales del 2011. Hace unos días, durante el XXIII Congreso Aprista, asistimos a la reinvención de un político.
Por Raúl Mendoza
Eran las siete de la noche del domingo 7 de marzo y el presidente Alan García clausuraba el XXIII Congreso Aprista con Jorge del Castillo y Omar Quezada como los nuevos secretarios generales. Ya finalizaba su discurso cuando parte de la militancia aprista, conformada por delegados presentes e invitados, empezó a corear en el Aula Magna: “Jorge presidente, Jorge presidente…”. Un colofón preciso para el partido de la estrella en la coyuntura electoral que ya se viene: renovaban la secretaría general y la dirigencia partidaria, y además perfilaban candidato para el 2011. Todo en una tarde.
Fue el día feliz de Jorge del Castillo y su retorno en serio al círculo de poder de su partido y del gobierno. Hace menos de un año y medio –octubre del 2008– había dejado el premierato aprista en medio del escándalo de los ‘petroaudios’ y entonces su carrera política parecía liquidada. Pero su hoy renovada presencia en el partido y su posición como ‘presidenciable’ lo han resucitado. “Mi candidatura estará en función de los buenos pasos que demos en las elecciones municipales y regionales de octubre”, nos dijo esta semana. Ha sido cauto, pero sin duda quiere ser el candidato.
Tengo el poder
La adulteración del padrón de delegados, las credenciales ‘bamba’ de muchos de ellos y toda la violencia que rodeó el Congreso aprista –atribuidas a Mauricio Mulder– jugaron a favor de Jorge del Castillo. Dicen que no era el favorito, pero ante las circunstancias surgió la alianza con Omar Quezada para cerrarle el paso al secretario general en funciones. “El primer acuerdo se selló la noche del sábado 6 de marzo, para lograr el control de la mesa directiva. Una vez que se ganó la mesa –clave para sanear la lista de delegados– se vio el tema de las secretarías”, cuenta uno de los cuadros ‘jorgistas’.
La conformación de los cargos de dirección se decidió al mediodía del domingo, tras un último intento de Mulder por recuperar posiciones y que fue rechazado a golpes. El acuerdo Del Castillo-Quezada logró una Comisión Política Nacional que dejó contentos a ambos: el presidente Javier Velásquez Quesquén fue elegido por consenso; Fernando Barrios y Aurelio Pastor fueron propuestos por Del Castillo; y Nidia Vílchez y Javier Barreda por Quezada. En las secretarías nacionales hay un mayor número de ‘jorgistas’, aunque los ‘cuarentones’ lograron puestos claves como Carlos Arana en Organización y Movilización, el corazón de cualquier campaña electoral.
Hoy Jorge del Castillo está bien posicionado en el viejo partido de Alfonso Ugarte. ¿Cuáles fueron las claves de este regreso con salida en hombros? Si bien él simboliza, digamos, el ‘ala derecha’ del partido, siempre mantuvo el respeto de gran parte de la militancia por: 1) Su lealtad al Presidente, probada desde la persecución fujimorista. 2) Su vinculación al trabajo con los dirigentes de provincias a través de sus operadores. 3) Su gestión exitosa al frente del premierato, donde demostró que podía sentarse con voceros de distintos sectores y llegar a acuerdos. A pesar del bache de los ‘petroaudios’ se lo sigue considerando el número 2 del partido, detrás de García.
Ahora como flamante secretario general, su primera tarea será –según dice– iniciar un proceso reconstructivo a nivel del partido. “El éxito en un proceso electoral nace de que la organización esté consolidada. Vamos a ver el proceso de elección de candidatos para las elecciones municipales y regionales en abril, que deben ser definidos por las bases y respetados por la dirigencia. Si la campaña de octubre es exitosa, será buen preámbulo para la campaña nacional”, precisa. Y para ese momento se prepara. Entre los objetivos de las elecciones que se vienen está recuperar plazas importantes, Trujillo antes que nada.
Yo presidente
La misma noche en que sus correligionarios apristas proclamaron candidato a Del Castillo, el presidente Alan García se subió a la ola y le dio su respaldo: “Con Jorge hemos trabajado en circunstancias adversas y ha estado a la altura”, dijo. Al día siguiente lo volvió a respaldar en declaraciones a la prensa. No obstante, varios analistas señalan que Del Castillo no es el candidato favorito de García porque a este no le gusta que ninguno le haga sombra. Su candidato preferido sería Javier Velásquez y hasta vería con buenos ojos una candidatura de Nidia Vílchez, la ministra de la Mujer.
La opinión de algunos militantes va por otro lado. “Sin haber acuerdo oficial sobre la carta aprista al 2011 creo que Jorge del Castillo es el mejor candidato que podemos presentar. Tiene experiencia en la gestión pública, una larga trayectoria política y un antecedente a recordar: nunca ha perdido una elección”, dice Luis Jiménez Borra, nuevo secretario nacional de capacitación y uno de los mejores ‘cuadros’ jóvenes apristas. Desde la orilla ‘cuarentona’ Javier Barreda, miembro de la Comisión Política, señala que “antes debe haber elecciones internas, pero si Jorge fuera el elegido, sería mejor candidato que Luis Castañeda o Keiko Fujimori”.
A pesar de ello, Del Castillo no la va a tener tan fácil. Sus posibilidades dependen de una buena performance del aprismo en las municipales y regionales de octubre, y del ánimo de Alan García para esas fechas. Él lo sabe. “La opinión de Alan García siempre pesará”, dice. Ya se anuncia además el ingreso de Mauricio Mulder a la dirección política por pedido de García y hasta su precandidatura. Si en la elección del candidato al 2011 se encuentran del Castillo, Mulder y Nidia Vílchez, estarían otra vez las tres corrientes del último Congreso Aprista frente a frente. En ese contexto Javier Velásquez, podría ser el candidato del consenso.
Un baldón que debe superar Del Castillo es la mancha en su foja de servicios que es el tema ‘petroaudios’. Sobre eso dice haber salido limpio de las acusaciones que enfrentó en el Congreso y en la Fiscalía. Sobre su relación de amistad con Rómulo León señala, a pesar de los problemas en que lo metió, “soy amigo de mis amigos y sería tonto negar a las personas que uno conoce”.
Cuidado con eso. Si es candidato se lo van a enrostrar. Muchos dicen que buscaba la secretaría general para darle respaldo a su candidatura presidencial y ya lo logró. Ahora falta saber si tiene la suficiente ‘muñeca’ para lograr esa designación, a pesar de todo. Como posible candidato las encuestas le dan solo 2 por ciento.
El peso de alan
Martín Tanaka
Politólogo
La principal preocupación del APRA en la década del 90 fue la sobrevivencia. Eso cambió con el regreso de Alan García. Pasaron de la casi extinción al poder rápidamente. Hoy, mientras los demás partidos agonizan, ellos lucen como el partido más fuerte. En ese contexto la discusión doctrinaria ha pasado a segundo plano, la dinámica es ganar espacios de poder o mantenerlos, tal y como se ha visto en su último congreso donde la disputa fue generacional y también por los cargos en la estructura del partido. La secretaría general pone a Jorge del Castillo en camino a la candidatura presidencial, pero hay que considerar el doble juego de Alan García: el candidato tiene que ser bueno para asegurar un buen número de parlamentarios, pero no tanto que lo haga pasar a un segundo plano. Considerando que el APRA no ganaría el 2011, Del Castillo podría ser ese candidato.
Subibaja aprista
El control de García en el APRA se debe a su manejo político, pero también a sus triunfos electorales. En 1985 ganó la presidencia con el 53% de los votos y acabó su gobierno con hiperinflación. No obstante, en 1990 Luis Alva Castro logró 22% de respaldo. La siguiente década fue crítica. En 1995 Mercedes Cabanillas alcanzó 7% de la votación y el 2000 Abel Salinas apenas logró el 1%, el peor resultado electoral aprista. El 2001, otra vez con Alan García candidato, logró en primera vuelta 25%, para perder con Alejandro Toledo en la segunda con 46%. El 2006 García logró 24% de los votos y fue a segunda vuelta con Ollanta Humala, a quien derrotó con 52%. Alan siempre ha logrado más de 20 puntos porcentuales, un promedio que ningún otro líder aprista logra desde hace 20 años.