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Museo de la Inquisición: un recinto donde se castigaba los “delitos de fe"

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Este es un recinto que recibió los lamentos y ruegos de los condenados: el Museo de la Santa Inquisición. Actualmente se ubica entre la Plaza Bolívar y la cuadra 3 de la avenida Abancay, a un costado del Congreso de la República.

UNO DE LOS MÁS CONCURRIDOS DEL PAÍS • Funciona en uno de los inmuebles más antiguos del país.
• Los actuales directivos del Museo buscan aclarar a los visitantes las verdaderas características de la Inquisición.

Una buena opción para los que se quedaron en Lima. Este Museo es un centro cultural bastante visitado.

Por Lucía García.
Foto: Arturo Pérez.

El castigo también tiene su historia en nuestro país. Las torturas. Las confesiones arrancadas a los herejes. Este es un recinto que recibió los lamentos y ruegos de los condenados: el Museo de la Santa Inquisición. Actualmente se ubica entre la Plaza Bolívar y la cuadra 3 de la avenida Abancay, a un costado del Congreso de la República.

Con la lucha contra la herejía como bandera, la Inquisición empezó a funcionar en Lima en el año 1570. Instalada en sus inicios en un local frente a la iglesia de la Merced, cuando Francisco de Toledo era el virrey del Perú, se trasladó después a la casa de Nicolás de Ribera, donde está actualmente.

Sobre los muros que albergaron durante dos siglos y medio este tribunal, el 26 de julio de 1968 abrió sus puertas el Museo de la Inquisición y del Congreso. Su objetivo era explicar los orígenes y desarrollo de ambas instituciones. Todo un contraste de pasado y futuro, de antigüedad y modernidad, en un mismo inmueble.

Pero no cabe duda de que el área destinada a la Inquisición es la que más público atrae.

¿Leyenda negra?

Desde su inauguración, casi 3 millones de personas han recorrido sus pasillos y salas para intentar conocer los porqués y los cómos de esta institución, a la que algunos califican de "incomprendida".

El director del museo, Fernando Ayllón, dice que "hay muchas leyendas negras en torno a ella y aquí se busca aclarar esos mitos y prejuicios que contribuyeron a difundir la polémica que se nutre de la ignorancia histórica, la falta de contextualización de los hechos, el desconocimiento de las mentalidades de épocas pasadas y los pocos estudios comparativos entre la justicia civil y la inquisitorial".

Sin embargo, la crueldad con la que se castigaban los delitos contra la fe ha sido comprobada y lo demuestran las recreaciones de las celdas de castigo y los mecanismos de tortura que hay en el Museo.

Por esos "tratamientos" pasaron en Lima, durante los años que existió la Inquisición, unas 90 personas. Historia que vale la pena conocer.

De los más concurridos

En la sala de audiencias del Museo, se simula el momento de la celebración del juicio. En el centro de la mesa y esculpido en cerámica, se sienta el inquisidor, escoltado por el fiscal y el calificador (asesor en materia teológica). Ellos se dirigen al reo, quien se halla de pie. Una recreación en cerámica que nos traslada a un pasado que el turista argentino Claudio Quiroga, al finalizar su visita, asevera que "no debemos permitir que se repita".

En marzo 12,900 personas la visitaron. Y durante el 2005 tuvo 208,156 mil visitantes. Con ello, el Museo se proclama por octavo año consecutivo como el más concurrido del país.

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