Fue un baño de multitudes. Miles de personas acudieron al mercado Minka del Callao con un solo objetivo: ver y tocar a su ídolo, el delantero peruano Paolo Guerrero. Obtener un autógrafo suyo era la consigna, el sueño mayor: tomarse una foto con él para inmortalizar el momento. Más de una hasta le robó un beso.
Si bien la firma de autógrafos empezó a las 4 de la tarde, ya desde casi las 9 de la mañana, sus hinchas formaron largas colas para lograr ver de cerca al querido “Depredador”. No importaba la edad. Niños, adultos, hasta ancianos en sillas de ruedas se congregaron en este punto chalaco para estar cerca de él.
Próximo capitán
La cantidad de personas allí reunidas desbordó toda las expectativas. Hacia las 5 de la tarde, cerca de 2.500 voces coreaban su nombre, presas también del cansancio de las horas de espera. Finalmente, el delantero apareció. Su sola presencia desató el júbilo de la hinchada.
“El cariño de la gente es impresionante”, logró decir el ‘Depredador’, ante las apabullantes muestras de afecto de sus fans, quienes ya lo coronaban como el líder natural de la selección peruana. Guerrero, quien fue capitán de la bicolor durante los dos últimos partidos del Perú en las eliminatorias al mundial 2014, solo señaló que “es un orgullo haber llevado la cinta de capitán”.
