Buenos Aires/ Si hay un equipo con la etiqueta de candidato en la Copa Libertadores, ese es Boca Juniors, que ayer derrotó 2-0 a la Universidad de Chile por las semifinales del torneo de clubes más importante del continente. La actitud futbolistica de la U. de Chile fue increíblemente dubitativa en esta ocasión. Jamás supo imponer su juego de toque ante un Boca que se mostró agresivo de tres cuartos de cancha hacia arriba gracias a la genialidad de Juan Román Riquelme, la velocidad de Pablo Mouche y el olfato goleador de Santiago Silva.
El tridente xeneize fue clave para abrir el marcador y desatar la locura en una Bombonera llena de neblina. Un centro de Mouche al corazón del área fue recibido por el Pelao Silva, quien de media vuelta venció la resistencia de Johnny Herrera a los 15 minutos. El segundo gol fue un canto al fútbol y lo anotó Juan Sánchez Miño, quien embocó el balón sobre el arco del cuadro chileno.
Raúl Ruidíaz jugó pero su aporte resultó intrascendente.