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Esta es la realidad de los colegios emblemáticos inaugurados por Alan García

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Fueron entregados con obras incompletas y falta de equipamiento. Oinfe señala que Alta Dirección del Minedu tomó la decisión de presentar así a los colegios. Transparencia afirma que esta es una falta doblemente grave. Fotos de colegios inaugurados con obras inconclusas

Consuelo Alonzo C.

Mientras se paseaba por los laboratorios del remodelado colegio emblemático Hipólito Unánue, el presidente Alan García negó categóricamente que inaugure obras inconclusas. “Esto no es una fachada”, dijo mientras pedía a todos los presentes dar testimonio de las nuevas instalaciones de ese plantel.

Sin embargo, cuando cesaron los aplausos, los alumnos tuvieron que partir a sus casas, pues los obreros debían continuar con su labor. Y es que, según informó el profesor Benito Zevallos, aún faltan concluir una serie de acabados en toda esa escuela, además de la cancha deportiva.

“Nos han dicho que recién el 8 de agosto, después de las vacaciones, podremos venir”, reveló.

¿Y los alumnos? Pues como ocurre desde hace más de un año, continuarán recibiendo sus clases en el turno tarde en tres colegios diferentes: las instituciones educativas Julio C. Tello, Pedro Gálvez y John F. Kennedy.

La República corroboró que dentro de ese colegio un contingente de obreros todavía trabaja y que los alumnos del glorioso Hipólito van a los planteles mencionados, pues solo a unos pocos los invitaron a la ceremonia de la mañana.



Sin equipamiento

¿Qué ocurre en otros colegios emblemáticos? Pues en el Mariano Melgar, de Breña (inaugurado el 9 de junio del 2010), las autoridades educativas y el alumnado aún esperan el equipamiento prometido para los talleres productivos.

Según la directora de ese colegio, Madeleine Alvarado Oyola, a sus alumnos solo les han impartido la teoría de los talleres de electrónica, electricidad, dibujo técnico, fuerza motriz, entre otros.

“Los talleres están vacíos. Cuando comenzó la remodelación se llevaron todos los equipos porque dijeron que traerían unos nuevos. Pero ha pasado más de un año, y nada. ¿Cómo hacemos los talleres si no llegan los equipos?”, se pregunta, y revela que hace una semana, a insistencia suya, recién les entregaron 90 computadoras para sus 1.200 estudiantes.

Algo similar ocurre en el colegio emblemático Rosa de Santa María. A pesar de haber sido inaugurado el 24 de enero de este año, todo un pabellón de tres pisos, en el que iban a funcionar los laboratorios y los talleres, sigue en casco, sin puertas ni ventanas, con enormes hoyos en el piso, y encima las obras se han paralizado por la falta de presupuesto.

Las profesoras Carmen Tito y Mercedes Cruces refieren que la ausencia de esos ambientes perjudica a sus alumnas, pues una educación completa implica la teoría y la práctica.

¿Qué pasa en el colegio emblemático Melitón Carbajal, de Lince? Pues allí, pese a que se inauguró con bombos y platillos el 26 de mayo del año pasado, aún no concluyen la construcción del auditorio, la piscina y la pista atlética alrededor de la cancha deportiva.
Más obras incompletas

Pedro Morales, jefe de la Oficina Nacional de Infraestructura Educativa (Oinfe) del Ministerio de Educación, en diálogo con La República mencionó que en el colegio emblemático Juana Alarco de Dammert (inaugurado el 6 de abril del 2010) también falta culminar la piscina temperada; mientras que en el plantel María Parado de Bellido (inagurado el 7 de abril del 2010) se carece igualmente de talleres.

¿Por qué se inauguraron así? Pues refiere que esa decisión vino de la Alta Dirección del Minedu.

“La inauguración no es un tema técnico. No lo plantea la Oinfe, ese es un tema que maneja prensa y la Alta Dirección”, sostuvo Morales tras indicar que los colegios siempre se hacen por etapas.



“Es grave inaugurar una obra parcial”

Percy Medina, miembro de Transparencia, calificó de doblemente grave que de manera engañosa se inaugure una obra parcial o se coloque la primera priedra de otra cuando se sabe que no existe presupuesto para ello.

Indicó que, desafortunadamente, esta práctica se ha vuelto la mala costumbre de muchos funcionarios públicos, los cuales olvidan que hacer obra es parte de su mandato. Lo malo, dijo, es que probablemente veamos más obras de ese tipo en las próximas inauguraciones.

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