Un estudio publicado en la revista "BioMed Central" señala que los traumas infantiles podrían estar seriamente ligados al tabaquismo adulto, sobre todo en las féminas.
Los investigadores sometieron a prueba a más de siete mil personas, grupo en el que sobresalían las mujeres. Es así que aquellas que habían sufrido maltrato físico o emocional eran 1.4 veces más propensas a fumar.
De igual modo, las que habían tenido un padre en la cárcel tenían el doble de probabilidades de caer en el vicio.
Cabe señalar que estudios previos relacionaban la depresión, la ansiedad e incluso los trastornos psiquiátricos con una mayor inclinación al cigarro.