Sociedad
Loading

La confesión de la hija: “El amor es bueno, pero el dinero es mejor”

Era la única heredera. La asesina confiaba en cobrar seguro de vida de 100 mil dólares. Experimentados investigadores de
la Dinincri se sorprendieron por la escalofriante confesión de la joven Elizabeth Espino Vásquez.

Óscar Chumpitaz C.

“Siempre amé y amaré a mi madre, créanme”, dijo con absoluta serenidad Elizabeth Espino Vásquez a los agentes que la interrogaron en la Dirincri sobre el asesinato de su progenitora, la abogada tributarista Elizabeth Vásquez Marín.

Minutos después, la joven de 21 años desconcertó a los investigadores, haciendo una escalofriante confesión: “El amor es bueno, pero el dinero es mucho mejor...”.

Precisamente en ese momento la hija del presidente de la Corte Superior de Amazonas, Alejandro Espino Méndez, admitió luego de varias horas de detención los motivos que tuvo para deshacerse, del peor modo, de la mujer que le dio la vida.

La codicia pudo más que el amor

“Quería matarla, eso está claro. No paró hasta conseguir su propósito...”, comentó uno de los custodios que ayudaron a resolver el crimen.

Madre e hija compartían la misma casa en Lince. Estaban tan cerca y, sin embargo, la abogada nunca supo lo que su heredera le tenía reservado.
La codicia, en el caso de la muchacha, pudo más que el amor.


El general César Guardia, jefe de la Dirección de Investigación Criminal, aseguró ayer que Elizabeth Espino deseaba desenfrenadamente tomar posesión de la fortuna de la madre.

Tanto fue así que en el 2009 barajó la posibilidad de un autosecuestro para exigir a su familia un cuantioso rescate por su liberación. “Abortó ese plan quizá porque en vez de tomar solo una tajada del dinero de su madre decidió quedarse con todo”, conjeturó otro oficial de la Dirincri.

“La culpabilidad de la joven está probada. También la de sus dos cómplices”, añadió seguro el general Guardia.

Además destacó el trabajo científico policial desarrollado por personal de la División de Investigación de Homicidios a cargo del coronel Miguel Canlla Oré.

“Las pruebas conseguidas son abrumadoras”, subrayó.

Los agentes a cargo de las pesquisas revelaron que la manifestación inicial de Elizabeth estuvo plagada de inconsistencias. “Alegó inocencia, cuando las evidencias halladas en su domicilio, escena del crimen, la delataban”, agregó el coronel Canlla.
Seguro de muerte

Explicaron que la pareja planificó y ejecutó el asesinato por dos razones: deshacerse para siempre de la persona que se oponía a su relación y, además, para cobrar un seguro de vida de US$ 100,000.

Reclutaron con ese fin a un amigo común, a quien le ofrecieron dinero por su ayuda. Según las mismas fuentes, Elizabeth prometió pagarle al último 20 mil dólares en dos cuotas de 10 mil.

Los primeros en admitir su responsabilidad en el homicidios fueron Fernando González y luego Jorge Eduardo Cornejo Ruiz. Ante ello, Elizabeth no tuvo más alternativa que contarlo todo.

“De manera voluntaria, consciente y dolosa planificaron, concertaron y se organizaron para asesinar a la abogada”, dijo el general César Guardia.

Abrió la puerta a asesinos

El coronel Miguel Canlla reveló que al promediar las 8.00 pm del 26 de enero Elizabeth Alexandra Mávila Espino Vásquez abrió a sus cómplices la puerta de su casa (duplex) ubicada en Joaquín Bernal 1080, departamento 1201, Lince. A esa hora, Elizabeth Vásquez estaba en su oficina, en San Isidro. González y Cornejo ingresaron al inmueble y se escondieron en el dormitorio de la víctima. Según las investigaciones, a las 8.30 pm, Elizabeth y la empleada de nombre Jessica salieron de la casa en el Daewoo SQB-417, y se dirigieron al estudio jurídico de la abogada.

Después de cenar, las tres retornaron al departamento de Lince.

Eran las 10.40 de la noche. Se sabe que a esa hora Vásquez Marín recibió la llamada telefónica de una amiga y luego se dirigió a su alcoba en el segundo nivel. Su hija se encargó de mantener a la doméstica ocupada en la cocina. Apenas la abogada entró a su cuarto fue atacada por los dos intrusos.

Fernando González Asenjo (23) la golpeó. Luego la cogió del cuello y la estranguló. Su amigo Jorge Cornejo Ruiz (22) la inmovilizó tomándola de las extremidades.

Limpió manchas de sangre

Para evadir su responsabilidad penal y desaparecer las evidencias, Elizabeth Espino limpió con una sábana las manchas de sangre esparcidas por su madre.

Luego se encargó de distraer a la empleada y al vigilante del edificio para permitir que su enamorado y su cómplice cargaran el cadáver hasta la maletera del Daewoo de la víctima. Esto ocurrió a eso de las 2.30 am del 27 de enero.

¿Otro cómplice?

El vehículo salió de la cochera conducido por Fernando Gonzales. Su amigo Jorge Eduardo lo acompañó.

Poco después abandonaron el auto frente al pasaje Enrique del Horne 162, en Barranco.

Antes de que el carro fuera dejado en ese lugar, algunos testigos aseguraron a la prensa que vieron a dos varones y a una mujer, correr hacia el fututo corredor vial del Metropolitano.

No se ha confirmado si esa joven era Elizabeth Espino.

De no haber sido ella, ¿acaso hubo la participación de una cuarta persona?.
Muchas evidencias

Lo que si ha quedado plenamente establecido es la participación de Elizabeth Alexandra en el crimen de su madre.
“Las evidencias criminalísticas halladas en la escena del asesinato, testimoniales recogidos en el entorno de la víctima y de los implicados, así como por su aceptación voluntaria”, fueron fundamentales en el esclarecimiento de este caso, afirmó el general César Guardia.

“Se trata de un hecho criminal en el que se evidencia la premeditación, alevosía y ventaja por parte de los autores”, insistió el oficial.

Asimismo confirmó que el móvil de este delito fue las desavenencias entre Elizabeth Alexandra y su madre, por la negativa de esta ante la relación sentimental que su hija tenía con Fernando Gonzales Asenjo, así como de los intereses económicos y patrimoniales de parte de estos, al verse beneficiados luego de la muerte de la abogada.
Familia exige justicia

La familia de Elizabeth Vásquez Marín está doblemente destrozada. “Jamás sospechamos de la hija”, dijo César Vásquez Marín, hermano de la abogada.

“Vamos a exigir que les caiga todo el peso de la ley, ella actuó de manera consciente”, indicó tras visitarla en la Dirincri.

Reconstruyeron crimen en privado

Los agentes de la División de Homicidios condujeron ayer a los tres detenidos hasta la Av. Joaquín Bernal 1080, Lince, y reconstruyeron el asesinato.

2]Narraron, paso a paso, la participación de cada uno de ellos en este hecho. Participaron también la empleada y el vigilante del edificio.

3]A las 12.05 de la tarde, Elizabeth Espino y sus dos cómplices fueron puestos a disposición del Ministerio Público. El traslado se realizó bajo estrictas medidas de seguridad.

4]Hasta anoche permanecían en la carceleta del Ministerio Público. En las próximas horas serán trasladados a la carceleta del Palacio de Justicia donde personal del INPE los clafsificará para recluirlos en distintos penales de Lima.

Datos

Chorrillos. Elizabeth Espino Vásquez sería confinada en las próximas horas al penal de mujeres de Chorrillos.

Huaral. Fernando González y su amigo Jorge Cornejo podrían ser recluidos en el penal de Huaral.

Alimentos. Los tres se negaron a probar alimentos en la sede de la Dirincri.

Sabía usted que...

Abogado. Humbert Carranza Valdiviezo, abogado de la familia Vásquez Marín, dijo que por la premeditación, alevosía y ventaja en este caso, no le corresponde una rebaja de sanción a Elizabeth Espino, así se demuestre que ella seguía un tratamiento psiquiátrico.

Pena. Explicó que como mínimo le correspondería una pena de 15 años. “No quiero adelantar opinión, pero si vamos a exigir el máximo de la pena”, explicó.

Detalles. El abogado manifestó que Elizabeth y sus cómplices narraron con detalles todo lo concerniente a este repudiable crimen.
Serena. Ella está tranquila, ha pedido perdón a su padre, a su abuelo y a sus tíos maternos.

“Pese a todo, yo perdono a mi nieta”

“Pese a todo, de corazón, yo perdono a mi nieta, pero las autoridades deben hacer su trabajo. Sé que le darán la sanción que se merece. Ella nos ha decepcionado”, dijo Ernesto Vásquez, abuelo materno de Elizabeth Espino.

“Es duro aceptar la muerte de un ser querido, pero es más difícil saber que quien le quitó la vida fue su propia hija. Esto ha sido una puñalada por la espalda”, manifestó.

Aseguró que su nieta solía robarle dinero a su madre para dárselo a su enamorado. “Ese muchacho jamás trabajó, siempre fue un vividor”, subrayó.

El padre de la asesinada denunció que Fernando González vivió “casi un años gratis” en uno de los departamentos que tenía en Lima la destacada abogada tributarista.

”Estoy seguro de que ese sujeto indujo a mi nieta a cometer este delito”, expresó finalmente.

Hay 10 Comentarios

Enviar un comentario nuevo