La OTAN gastará en los próximos años más de 3.000 millones de euros en comprar y operar cinco aviones espía no tripulados, con base en Sigonella (Italia), que serán utilizados en un programa de vigilancia terrestre, según informaron hoy fuentes aliadas.
El proyecto tiene como objetivo ofrecer a los responsables militares una imagen global de la situación sobre el terreno obtenida a gran altura e independientemente de las condiciones meteorológicas y de luz.
La OTAN, que lleva dos décadas trabajando en su desarrollo, encontró durante años grandes dificultades para financiar la iniciativa y logró finalmente un acuerdo al respecto la pasada semana.
Aunque aún está pendiente de formalidades, fuentes aliadas han subrayado hoy que el pacto está cerrado y que se espera que todos los contratos se firmen antes del verano.
Finalmente serán 13 países (Bulgaria, República Checa, Estonia, Alemania, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia y Estados Unidos) los que se harán cargo de la compra de los cinco "drones" Global Hawk. (Con información de EFE).
