Cecilia Mendoza.
Arequipa.
Todo estaba listo para la llegada del presidente Ollanta Humala a las actividades por el aniversario de Arequipa. El Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial tenían dispuestas movilidades (con lunas polarizadas incluidas) para la comitiva presidencial. Otro grupo de autoridades ya estaba pensando en el menú del almuerzo, y la Policía había organizado la seguridad presidencial.
Durante todo el martes las llamadas de coordinación entre Arequipa y Palacio de Gobierno iban y venían. Sin embargo, cerca de la medianoche del martes, horas previas al día central, se recepcionó la llamada cancelatoria. El gobernador de Arequipa, Jesús Guzmán, confirmó a esa hora que el presidente no venía por problemas de agenda.
Según analistas políticos, la ausencia del Presidente podría ser malinterpreteda por algunos grupos que tienen reclamos pendientes con el gobierno. Incluidos los nacionalistas, que sienten que su presidente traicionó sus principios rectores.
HABLAR DE COSAS DIFÍCILES
El catedrático Víctor Salinas estima que la cancelación del viaje del Presidente fue influenciada por sus asesores, quienes estarían preocupados por conservar su imagen ante los conflictos sociales que estallan en varias partes del país.
El sur -afirma- no es ajeno al descontento, de hecho, en esta zona se estaría gestando un nuevo conflicto social por la postergación del Gasoducto del Sur, por el problema de la minería informal y el proyecto Majes Siguas II o la huelga de la facción del Sutep-Conare dentro del magisterio en Cusco, Puno y Ayacucho.
Salinas advierte que si el mandatario hubiera llegado a Arequipa, habría tenido que hablar de estos temas con la prensa, así como de la interpelación a la ministra Patricia Salas, que es arequipeña.
"Hablar de eso no hubiera sido conveniente. La exposición en los medios de comunicación puede tener una reacción contraria de cierto grupo de la población", afirmó el analista, ya que el sur tiene alta polarización.
"Era más conveniente para la imagen presidencial ir a Huánuco, una ciudad más manejable", anotó.
A su turno, Marcos Obando no descarta que la ausencia de Humala haya tenido otras razones.
Sin embargo, considera factible un temor a la idiosincrasia del pueblo arequipeño, de pifiar a un presidente o autoridad cuando no está de acuerdo con algo. El analista destaca que en breve el mandatario debería calmar las dudas y el descontento con declaraciones sobre los proyectos esperados por el sur.
Humala recibió dos invitaciones
Fuentes de Palacio afirmaron a La República que el primer mandatario tuvo la intención de llegar a la Ciudad Blanca para las fiestas. Había recibido una invitación de la comuna provincial de Arequipa para que esté en la ciudad el 15 de agosto a las 10.00 horas.
Sin embargo, aseguran, ese día, a la misma hora estaba invitado para asistir a la sesión solemne por el aniversario de Huánuco. Humala se inclinó por ir al centro del país, porque en Arequipa ya estuvo el año pasado.
Pero otras fuentes aseguraron que la coyuntura política y reuniones sobre la interpelación a Patricia Salas le cambiaron la agenda.