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Laszlo Kovacs: “No hay nada mejor que hacer reír a la gente”

Laszlo Kovacs.
Laszlo Kovacs.
El actor asume un nuevo reto como integrante del elenco de la obra infantil Piel de asno que se estrena hoy en el Teatro de Lucía.

Estefany Barrientos F.

Laszlo Kovacs se encuentra en una búsqueda incansable. En esta entrevista, el actor, quien por estos días  hace teatro para niños  habla de su carrera,  su filosofía de vida y de las similitudes que encuentra con Tito, su personaje en Al fondo hay sitio.

-¿Con Piel de asno buscas ‘escapar’  de Tito?



Todo trabajo tiene que ser un reto, debes ser versátil y  no repetir. Entonces qué mejor que el público infantil para decirme si he hecho bien o mal mi trabajo.  Confío en mi talento y con la ayuda del vestuario y la transformación de la voz puedo tratar de que no haya parecido.



-¿Qué ha sido lo más difícil en la caracterización de Tito?



Ya son cuatro años poniéndome lentes de contacto marrones porque mis ojos son celestes, me tiñen la barba, me bajan lo gringo. Los lentes de contacto me secan los ojos, he tenido que ir al oculista pero igual estoy  feliz con el resultado.



-¿Tu personaje te ha enseñado algo?  ¿Ahora existen similitudes en el estilo de vida de Tito y Laszlo...?



No sé, tal vez sea esta tendencia de Tito de vivir la vida simple, de no hacerse problemas, de vivir un día a la vez y pasarla bien con lo que tiene.  Cuando tenía un sol chambeaba, tenía su chela y era feliz, y ahora que tiene dinero de repente es un poquito más feliz pero es el mismo.



-Tiene una dosis de libertad.



Sí, esa libertad también le da el hecho de no tener familia, hijos…

Excepto por la soltería, algunos podrían creer que tú eres la antítesis.



Para qué voy a mentir, toda mi vida he vivido en Miraflores, pero eso no quiere decir que no conozca la realidad. Nunca he vivido fuera del país pero hasta el día de hoy me subo a la 73 y siempre me gusta tener contacto con la gente y estar observando atentamente. ‘Titos’ hay por todos lados, solo es cuestión de observar e imitar.



-¿Qué crees que le falta vivir a tu personaje?



Deseo que en algún momento dé ese paso importante en la vida de cada persona. Me parece algo natural en el proceso de realizarse, el formar una familia. Deseo que pueda sentar cabeza. Hay que intentar ser felices en la medida en que uno se conozca y esté en paz consigo mismo. Eso es algo que nunca acaba, toda la vida hay que seguir buscando quiénes somos.



-¿Y Laszlo Kovacs ya se encontró?



A mi edad encuentro que muchas veces imito a mis padres. Antes para mí era muy fácil decir: “Ese es mi papá y este soy yo”, pero luego vas creciendo y te vas dando cuenta de que te vas pareciendo a tus padres y, es loco, te empiezas a enredar en el hecho de diferenciar lo individual de lo que puedes haber adquirido. Es ahí donde empiezas a separar y a encontrarte verdaderamente. Pasan los años y cada vez estoy más convencido de que la búsqueda es hacia adentro y no hacia afuera. Uno debe buscar el silencio. Estoy trabajando en eso, puedes seguir creciendo y descubriendo cosas.



-Tuviste una operación a la columna y comentaste que has vuelto a nacer. ¿Qué tan grave fue?



¡Uff! No podía estar parado por mucho tiempo. Antes de mi operación en algunas escenas me grababan sentado porque era la única forma que no sentía dolor, pero la operación fue un éxito y fue como recuperar la libertad.



-¿Te ves en tu carrera haciendo comedia, tal vez como Adolfo Chuiman ?



A Chuiman lo admiro mucho, es un honor trabajar con él, es lo máximo y le tengo mucho cariño. No tendría ningún problema (seguir en la comedia) porque como actor no hay nada más gratificante que hacer reír a la gente. Siento que la gente te quiere mucho más, no sé, será que la vida es dura, que la vida es un poco cuesta abajo y por eso reír es algo que valoro mucho. Es bacán hacer comedia, pero yo, que no he hecho cine, si hiciera una película, nunca haría comedia.



-¿Por qué?



Porque me parecería muy interesante para mi carrera hacer algo distinto, dramático, tratar de hacer llorar, sería un reto como actor. Pero en televisión tendría para rato haciendo comedia. Cualquier personaje que tenga una dosis de comedia me parece liberador, desestresante.



-¿Y seguirás yendo en transporte público...?



¡Por supuesto! Amo mi ciudad, amo moverme en ella, amo ir a conciertos, estar a pie, todo eso me hace sentir parte de esta ciudad y ojalá que siempre tenga trabajo y nunca me tenga que ir afuera.



-¿Nunca te ha interesado la ‘anhelada’ internacionalización?



Pucha, si tengo una propuesta acá yo prefiero quedarme acá, me gusta mi país. Mi papá es húngaro y siento que él ya hizo el viaje por mí, llegó al Perú y se enamoró de este país. Y eso que  en una época fue difícil por lo del terrorismo pero ahora hay optimismo y cada vez todo está yendo mejor, es saber que las cosas resultaron buenas. En Europa la gente está en crisis y nosotros seguimos creciendo a paso lento, pero seguro.

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